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Foto de Vicky Gallegos
 
Vicky Gallegos tiene 42 años y hace 32 que vive en la comunidad de María Auxiliadora, en el departamento de Chosica. Llegó desde San Borja, y lo primero que descubrió en su nuevo hogar fue a los huaicos. “Chosica tiene buen clima, eso es lo positivo; pero lo negativo son los huaicos”, nos dice con sinceridad. Nos cuenta, además, que tiene tres hijos, y que pese a haber estudiado Computación e Informática, y haber ejercido su carrera mucho tiempo, actualmente se dedica al alquiler de cuartos en su vivienda. “Así me gano la vida, y puedo colaborar en la educación de mis hijos”. 
 
Vicky, como la gran mayoría de habitantes de Chosica, es consciente de su situación de vulnerabilidad, pero no piensa moverse de su casa, que le ha llevado muchos años mejorarla. “Hemos ido mejorando con el tiempo, y cada vez tenemos mejores recursos”, nos dice, aunque agrega que lo han conseguido por iniciativa propia, porque “las autoridades hacen poco por nosotros”. Hace tres años recién tienen agua, “estando cerca a los pozos de Sedapal, pero paradójicamente no contábamos con agua”. 
 
Los huaicos, una historia común 
 
Los huaicos son una constante en Chosica, y Vicky los conoce muy bien. Relata que al poco tiempo de mudarse hacia María Auxiliadora se enfrentó a uno. Ella había quedado con su familia en ir un domingo a un centro de esparcimiento que estaba muy de moda por esas épocas, llamado Las Quiscas, donde había caballos, piscinas y distintos juegos. Pero cuando llegó el domingo, varias actividades retrasaron el plan, y decidieron postergar la salida para la siguiente semana. “Mientras pasábamos el domingo”, nos cuenta Vicky, notamos que había empezado a llover un poquito, entonces decidimos regresar a la casa. Y por la noche, cuando estábamos viendo una película, empezó a sonar la lluvia fuerte. Y también se empezó a sentir la intensidad del río, que iba incrementando. Así fue como experimentamos el huaico, que ocurrió en la quebrada Carosio”. 
 
Comunidad María Parado de Bellido, Chosica
 
Vicky y su familia observaron a lo lejos cómo las casas aledañas a la quebrada Carosio se derrumbaban, y escuchaban los gritos de ayuda de la gente. Pero lo más triste para ella, que tenía nueve años, fue enterarse al día siguiente que Las Quiscas había desaparecido a causa del huaico. “Nunca pude conocer el lugar, y luego veíamos por el río cómo los caballos y otros animales pasaban ya muertos. Fue terrible”.  
 
Para el año 1987 ocurrió otro huaico. Esta vez afectó a la quebrada Rayos del sol, y la magnitud del acontecimiento fue más fuerte, porque “ahí sí hubo muertos. Además, había en ese momento una chanchería, y todo lo que había ahí se lo llevó el huaico, y el río llegaba con una cantidad tremenda de inmundicias”. Pero recién para el año 2012 el huaico le tocó directamente la puerta a la familia de Vicky.
 
“Escuchábamos el río fuerte, pero no le hacíamos mucho caso. Pero luego la lluvia incrementó, y para la tarde nos dimos cuenta que en la quebrada Mariscal Castilla bajaba el huaico”. Vicky se encargó rápidamente de avisar a sus vecinos para que evacúen, y mientras eso sucedía, vio cómo una camioneta de Serenazgo llegaba por su casa a dejar desparramados varios costales. “Pero los dejaron ahí nomás, y luego arrancaron de nuevo. Ni siquiera nos avisaron lo que sucedía ni nos ayudaron a colocar los costales”.
 
La intensidad de las lluvias llegaron con rayos, y eso asustó más a Vicky, pues originó que las quebradas se activen más. “De repente vi como una especie de ola de barro, que venía hacia mi vivienda. Y la inundó todita”. Los huaicos traen piedras inmensas por su camino y esas piedras son las que derrumban las casas. “Felizmente la mía solo se averió un poco, pero el susto fue tremendo. No pudimos dormir varios días”. 
 
Brigada práctica 
 
La actitud que tuvo Vicky, de pensar en sus vecinos al momento del desastre, fue el punto de partida para que se interese en las capacitaciones ofrecidas por Soluciones Prácticas en Chosica, a través del proyecto Aliados ante inundaciones, financiado por Zurich. “Nos invitaron primero a unos talleres, y luego yo me sumé a la formación de brigadas de mi zona. Y me eligieron como la presidenta. Ahora tenemos conocimientos de primeros auxilios, y sabemos cómo reaccionar antes un huaico y también ante un sismo”.  
 
Vicky está muy agradecida a Soluciones Prácticas, porque la llegada del proyecto les ha permitido “organizarnos mejor. Tenemos botiquines, pitos y alarmas que nos han donado. Lo que hemos aprendido, lo hemos trasladado a la población. Y ellos ahora han identificado los lugares seguros y las acciones a seguir cuando las lluvias lleguen con los huaicos. Y también en caso ocurriese un sismo. Muchos vecinos tienen casas de material precario, y a ellos les hemos hecho conocer cómo evacuar para que los daños disminuyan”.
 
Poblador de la comunidad María Parado de Bellido
 
Además de lo que ha aprendido Vicky en temas de gestión de riesgos, con la llegada de Soluciones Prácticas ha descubierto que sí se pueden lograr cosas positivas en su zona, sin importar el poco apoyo que reciben de sus autoridades. “Nos hemos dado cuenta de que si nos organizamos bien, podemos mejorar. Aún tenemos mucho por hacer, pero hemos dado un gran paso”. Vicky, con la experiencia de haber pasado más de 30 años en Chosica, sabe que los huaicos son un problema latente, pero hoy en día está preparada para sobrellevarlo.   
 
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