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Asentamiento Humano Buenos Aires
 
El domingo 22 de marzo del 2015, Francisco De la Cruz cerró la puerta de su casa por la noche sin sospechar que sería la última vez que lo haría. Había pasado un día largo en familia, junto a su hijo Jesús, de 15 años, que mató la tarde terminando las tareas pendientes del colegio. Al día siguiente, cada uno desde un lugar diferente sufriría los achaques del huayco que dejó en estado de emergencia a la ciudad de Chosica, y que pasó sin piedad por el Asentamiento Humano Buenos Aires, destrozando la casa de la familia De la Cruz y la de todos sus vecinos. La noche del lunes 23 de marzo del 2015, Francisco, su esposa y Jesús la pasarían en vela. Protegiendo las pocas pertenencias que lograron salvar del lodo y las enormes piedras que irrumpieron contra sus paredes y su tranquilidad. Aquella sería la primera de muchas, muchas noches tristes.  
 
La familia de Francisco De la Cruz es una de las tantas familias peruanas que, por una u otra razón, se ven obligadas a construir sus casas en una zona en constante riesgo de desastre. El Asentamiento Humano Buenos Aires, en Chosica, no debería existir como tal si todo transcurriese en orden en el país. Pero ni los pobladores ni mucho menos las autoridades hacen lo que les corresponde por evitarlo. Se trata, entonces, de la crónica de una tragedia anunciada. Una tragedia con fuertes matices de desinterés y de desinformación. 
 
Hemos llegado al Asentamiento Humano Buenos Aires junto a parte del equipo del proyecto Aliados Contra Inundaciones, ejecutado por Soluciones Prácticas con el financiamiento de Zurich. La labor que tienen es identificar a las poblaciones que no han presentado sus evaluaciones de daños, o que no se han enlazado aún con las plataformas de Defensa civil para darle a conocer sus requerimientos. En Buenos Aires sí lo han logrado, pero la ayuda de la Municipalidad de Chosica aún no aparece.
 
Francisco De la Cruz tiene 52 años y vive en el Asentamiento Humano Buenos Aires desde que nació. Ha visto pasar por su casa, que heredó de sus padres, varios huaycos. Y pese a eso nunca ha pensado en mudarse de ahí. “¿Dónde me voy a ir?”, se pregunta con la resignación que trasladan sus ojos. “En todo caso que el alcalde me dé otro lugar donde vivir, porque él tiene la culpa de esto”. Para Francisco De la Cruz las autoridades de Chosica son los grandes responsables de la tragedia. “Dicen que es obra de la naturaleza, pero no es así. Esto se pudo evitar. Por ejemplo, les habíamos dicho a las autoridades que en tiempos de lluvias no debía haber obras, e igual han estado trabajando. Los trabajos que han estado haciendo han generado que el agua se desborde por arriba, y eso antes no pasaba”. 
 
En la quebrada Carosio, aledaña al Asentamiento Humano Buenos Aires, se estaba trabajando en la construcción de muros de contención, con miras a retener las rocas y el lodo que caerían hacia las viviendas en un inminente huayco. Pero como suele suceder en muchas zonas del Perú, los trabajos se hicieron tarde y mal. En palabras de Francisco De la Cruz, “la obra fue adjudicada directamente, no hubo concurso”. Y fue adjudicada a dos empresas distintas con dos planos distintos, que debían trabajar, también, en dos zonas distintas. Por lo tanto, no hubo buena coordinación. El resultado fue que el cauce de la quebrada se redujo, y cuando las fuertes lluvias sorprendieron a toda la población, la quebrada, que debía encauzar el lodo, fue traspasada y las consecuencias fueron fatales. 
 
Pero no solo las obras de mitigación se han hecho mal y a destiempo. La gente del Asentamiento Humano Buenos Aires, a pesar de su precariedad y de vivir en las faldas de una pendiente que llega a más de 40 grados, logró tramitar y ejecutar la construcción de una pista recta, cuando por norma técnica en un sector como el que habitan no debía haber una recta, sino un escalonamiento. Ese escalonamiento, por ejemplo, hubiera funcionado para detener el flujo de lodo y piedras. Al ser una recta todo fue como un canal, y ocurrió lo que ocurrió. ¿Quién está detrás de todas esas obras mal ejecutadas? 
 
Vivir entre escombros
 
El lodo no solo traspasó con facilidad la quebrada Carosio, sino que destrozó los dos tanques de agua que se ubicaban ahí, y que al perderse, dejaron sin agua a la población del Asentamiento Humano Buenos Aires. También se han roto los postes de luz, y se ha malogrado el servicio de desagüe. “Ahorita van a empezar las enfermedades”, señala Francisco De la Cruz con la sabiduría que le da la experiencia. “Solo espero que todo esto se limpie lo más rápido posible”, sentencia señalando el caos en el que se ha convertido su calle. Ahí se pueden apreciar los restos de las casas que, como la de Francisco, han quedado prácticamente inhabilitadas. Grandes rocas tienen que ser removidas del interior de las viviendas, hay lodo y piedras por todos lados y mucha preocupación en los rostros de la gente. 
 
trabajando después del huyaco
 
“En el huayco del 2012 mi casa solo era de un piso, y se vio afectada”, nos cuenta Francisco. Luego, con mucho esfuerzo, la volvimos a construir y estábamos a punto de terminar ya nuestro segundo piso. Pero esta vez hemos perdido todo. Tenemos que volver a comenzar. Cuánto tiempo nos tomará”. Escuchar a Francisco, cuatro días después de que perdiese todo lo que había ganado en años de trabajo, duele. Pero duele aún más despedirse de él con la certeza de que en poco o mucho tiempo se recuperará y terminará por fin su casa de dos pisos. Pero que cuando un nuevo huayco de la misma magnitud asome por Chosica, la volverá a perder. Y así le sucederá hasta el final de sus días si es que la desidia y la desinformación siguen reinando los no tan buenos aires de su Asentamiento Humano. 
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