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Asentamiento Humano Los Polvorines
 
En el Asentamiento Humano Los Polvorines y las demás asentamientos humanos que se ubican cerca de la laguna y drenes, en el distrito de 26 de Octubre, en Piura, habitan unas 3500 familias, que se encuentran en situación de riesgo por la inminente presencia del Fenómeno El Niño. El clima es hostil. Los pobladores de la zona se niegan a abandonar sus hogares pese a saber con certeza el peligro al que se enfrentan. Si el Fenómeno El Niño llega con lluvias fuertes, las casas simplemente desaparecerán. “De acá no me muevo”, es el dicho popular. “Esta es mi casa”, agregan, “si me voy, ¿dónde voy a vivir?”. 
 
En contrapartida, y para contribuir al fortalecimiento de las capacidades de la población en caso ocurriese un desastre, la ONG Soluciones Prácticas viene trabajando desde hace tres años en el proyecto Aliados ante inundaciones, con el financiamiento de Zurich, con el objetivo reducir la vulnerabilidad a las inundaciones que acusan los pobladores de asentamientos ribereños que son altamente vulnerables debido a su ubicación y precariedad. Polvorines es uno de esos asentamientos, y es quizás el que tiene la situación más crítica. 
 
Los Polvorines se formó por la invasión de distintas familias que se asentaron cerca de la laguna Santa Rosa, que conecta a todos los drenes que se crearon para que el agua de las fuertes lluvias que aparecen en Piura durante los fenómenos El Niño desemboquen. En caso ocurriese un nuevo Niño, como se sospecha que ocurrirá, las 3500 familias que habitan en la zona se verían seriamente afectadas.  
 
Asentamiento Humano Los Polvorines
 
Hay mucha pobreza en Los Polvorines. Demasiada. Las casas son construidas en su mayoría con material rústico, como triplay y cañas de Guayaquil, y parecen estar a punto de desvanecerse aún en días en los que la lluvia brilla por su ausencia. Para poder llevar a cabo la construcción de sus casas, las familias en Polvorines tienen que ganarle espacio a la laguna. ¿Cómo lo hacen? Con una inmensa capa de desmonte y de desechos de material de construcción a la que denominan “relleno”. Además de dar la falsa sensación de reducir la vulnerabilidad. Todo ello no hace más que generar desorden y, sobre todo, contaminación. El pedazo de laguna que se observa luce un color verde intenso, como si se tratase de un jardín líquido, que no es otra cosa que la combinación de todo tipo de desechos. 
 
El sueño de la formalización 
 
Dentro del distrito Veintiséis de Octubre –lugar al que pertenece Los Polvorines– están ubicados otros asentamientos humanos que se encuentran no reconocidos, entre los que destaca el  Veintiséis de Agosto. En ese lugar vive la señora Ana Chanduví, quién es dirigente de la Urbanización Popular de Interés Social - UPIS “Las Vegas”, que reúne distintos asentamientos humanos como el suyo, que no cuentan con la documentación necesaria para ser considerados formalmente como parte del distrito . La desventaja en ello, nos dice Ana, es que “si no tenemos los papeles en regla simplemente no existimos para las autoridades”. 
 
 
El asentamiento humano  Veintiséis de Agosto  no es reconocido por las autoridades porque están instalados en una zona en la que no es posible vivir, por el constante peligro al que se enfrentan. Pero Ana Chanduví no opina lo mismo. “Llevamos siete años aquí instalados. Lo que queremos es ser reconocidos, para poder gozar de los beneficios que nos corresponderían por ley. Si nosotros tuviésemos la reglamentación necesaria podríamos ser reasentados en un lugar más seguro, como lo prometen las autoridades, pero si no somos reconocidos, ¿cómo creerles?”. 
 
Ana asegura estar luchando año tras año por una evaluación técnica que le permita a ella y a su localidad ser reconocidos, pero “lamentablemente las autoridades no quieren invertir en nosotros, y la verdad que no nos ayudan en nada. Solo vienen a empadronarnos, pero francamente que no vemos beneficios. Lo único que quieren en desalojarnos de nuestro lugar”. En su papel de dirigente, Ana está muy al tanto de las leyes que se deben seguir en caso proceda ese desalojo. “Hay una documentación que seguir. Una evaluación técnica a la que se le debe hacer caso antes de que ocurra ese desalojo. Ellos no pueden venir sin avisarnos”, nos dice. 
 
Niños cruzando el puente, Piura
 
Ana nos cuenta que la única ayuda que han recibido desde que se fundó su asentamiento llegó gracias a Soluciones Prácticas: “Nos han colocado varios puentes peatonales que nos permiten trasladarnos mejor dentro de nuestra zona. Eso es muy beneficioso, sobre todo para los ancianos y niños”. Los puentes a los que Ana se refiere, además de servir como  desplazamiento para la población, cumplen la función de ruta  evacuación en caso ocurra una inundación, pues los trasladan a zonas seguras, identificadas por Soluciones Prácticas. 
 
 
Pero aún hay mucho por hacer en Los Polvorines, y mucho por hacer en toda la Upis Las Vegas. Sin el apoyo de las autoridades, ellos han ido formando sus viviendas, para las que han invertido tiempo, dinero y sacrificio. Algunos han logrado por su cuenta el acceso a luz, y día a día luchan por el sueño de la formalización. Es verdad, lo hacen en una zona en la que no se puede vivir, pero si no es ahí, ¿dónde? No hay confianza en la promesa de la reubicación o reasentamiento. Por el momento solo están las ganas de luchar por permanecer en sus viviendas. Y el agradecimiento a Soluciones Prácticas por haberles dado una mano.
 
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