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Inundaciones en la India dejan 21 muertos y más de 700.000 afectados Inundaciones en la India dejan 21 muertos y más de 700.000 afectados


Inundaciones en la India dejan 21 muertos y más de 700.000 afectados

El año pasado, más de medio centenar de personas murieron y casi dos millones se vieron afectadas por las inundaciones y lluvias. Se teme un panorama similar este 2018.

Las fuertes lluvias e inundaciones que azotan el noreste de la India se cobraron dos nuevas víctimas en las últimas 24 horas, lo que deja un cómputo total desde el pasado miércoles de 21 muertos y más de 700.000 afectados.

Según el nuevo balance ofrecido por la Autoridad Estatal de Gestión de Desastres de Assam (ASDMA), las fuertes precipitaciones en ese estado nororiental han causado dos nuevas muertes, lo que eleva a 14 el número de fallecidos en esa región desde el miércoles.

Del total de decesos, 11 se produjeron por las inundaciones y los tres restantes a causa de corrimientos de tierra.

La ASDMA también indicó que más de 548.000 personas han resultado afectadas en 719 localidades de seis distritos de la región, siendo Karimganj el más golpeado de todos ellos, al concentrar a más de 230.000 afectados.

Entre los damnificados, al menos 160.000 permanecen alojados en algunos de los 225 campamentos habilitados por las autoridades, mientras que se han puesto a disposición de la población 212 centros de distribución de ayuda.

Unas 2.186 hectáreas de terrenos agrícolas están afectadas por las lluvias en Assam, según la ASDMA.

Además, de acuerdo con los últimos datos divulgados por el Directorio de Asistencia y Gestión de Desastres (DRDM) del estado de Manipur, desde el comienzo de las lluvias 7 personas fallecieron a causa de las inundaciones y una se encuentra desaparecida.

También 180.000 personas en 304 localidades se han visto afectadas de diversa manera por las adversidades climatológicas, de las cuales 60.000 se encuentran en alguno de los 174 campamentos de asistencia abiertos en la región.

Unas 3.947 hectáreas de terreno agrícola en Manipur están dañadas, según el DRDM.

Estos incidentes meteorológicos son habituales en el Sur de Asia en la época de más intensidad de las lluvias monzónicas, entre julio y agosto, cuando suelen dejar centenares de muertos y millones de afectados en la región.

El pasado año, más de medio centenar de personas murieron y casi dos millones se vieron afectadas por las inundaciones y lluvias caídas entre principios de junio y mediados de julio en el noreste del país.

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Fuente: El Comercio

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INDECI participó en la entrega de bienes de ayuda humanitaria en zonas altoandinas de Puno INDECI participó en la entrega de bienes de ayuda humanitaria en zonas altoandinas de Puno


 INDECI participó en la entrega de bienes de ayuda humanitaria en zonas altoandinas de Puno

 

Un importante lote de bienes de ayuda humanitaria fue entregado por el Presidente de la República, Martin Vizcarra Cornejo en el Centro Poblado de Quillisani, en el distrito de Paratía en la provincia de Lampa en el departamento de Puno con la finalidad de proporcionar principalmente abrigo a la población expuesta a heladas y nevadas en la zona.

 


El personal del Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI movilizó hasta la zona ayuda humanitaria complementaria consistente en herramientas, camas, colchones, bidones, baldes, ropa de abrigo y frazadas que fueron puestas a disposición de las autoridades regionales y locales para su inmediata distribución entre la población afectada.

Asimismo, personal del Ministerio de Salud proporcionó atención médica a la población y el Ministerio de la Mujer y Población Vulnerable entregó kits de abrigo en el marco del Plan Multisectorial ante Heladas y Friaje.

Además, el Ministerio de Agricultura y Riego hizo entrega de medicamento, kits veterinarios y alimentos para el ganado. Por su parte, la IV Brigada de Montaña del Ejército del Perú realizó una acción cívica en la zona para atender las necesidades básicas de la población.

Cabe indicar, que el Gobierno Nacional a través de la Presidencia del Consejo de Ministros declaró el Estado de Emergencia por Peligro Inminente diversos distritos de las regiones de Apurímac, Ayacucho, Arequipa, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín Moquegua, Pasco, Puno y Tacna. 

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Fuente: INDECI 

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‘Mayor porcentaje de desastres se dan por no respetar la naturaleza' ‘Mayor porcentaje de desastres se dan por no respetar la naturaleza'


Mayor porcentaje de desastres se dan por no respetar la naturaleza

Este hombre vivió la tragedia de Armero y la destrucción causada por el terremoto del Eje Cafetero. Estuvo en Haití cuando otro sismo devastó ese país y se hundió en el barro en Salgar y Mocoa, luego de las avalanchas del 2015 y el 2017.

 

No es que a Carlos Iván Márquez lo persigan los desastres, es él quien va a su encuentro en cuanto sucede alguno. Lo ha hecho desde el bachillerato, como voluntario de la Defensa Civil en su pueblo natal, Durania, Norte de Santander, y luego como miembro de la Cruz Roja y director nacional de esta entidad humanitaria.

 

Hoy, 40 años después de atender su primera emergencia, sigue ejerciendo esta vocación como director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, cargo que ocupa desde abril del 2011, lo que lo convierte en uno de los funcionarios más antiguos de la administración Santos.

Su preocupación más reciente se llama Hidroituango. Hace unas semanas, debido al riesgo de ruptura de la presa de ese proyecto hidroeléctrico, que afecta el río Cauca, Márquez tuvo que coordinar la mayor evacuación en la historia de Colombia: 15.000 personas de los municipios de Valdivia, Puerto Antioquia y Tarazá, en Antioquia.

Por problemas como este, duerme poco. Descansa en los aviones, en los que tiene que apagar el celular. “Esa horita es bendita”, confiesa con una sonrisa. El funcionario habló con EL TIEMPO sobre la crisis de Hidroituango y sobre su experiencia en algunas de las catástrofes más terribles del país y del mundo.

¿Cuál es su mayor preocupación con Hidroituango?

La ruptura de la presa.

¿Es una posibilidad real?

Pues hasta que salgamos al otro lado no puede dejar de serlo. Mientras la emergencia esté en alerta roja, yo también lo estoy. EPM, que es el responsable, está trabajando duro, pero Hidroituango es una amenaza construida por la mano del hombre, que involucra al menos a tres departamentos, muchas comunidades, al menos 12 municipios...

La ruptura sería el peor escenario. Hay otro, el de un desbordamiento, una salida de agua abrupta, que ya se dio el 12 de mayo y afectó a Puerto Valdivia. Afortunadamente se alcanzó a dar la orden de evacuación y el resultado fue cero muertos y cero desaparecidos.

El nivel rojo cambiará cuando la presa esté asegurada. Confío en que están enfocados en eso. Aunque, una vez la estabilicen, hay que recordar que la amenaza continúa, porque la presa ya está construida y por lo tanto siempre será un riesgo por tener en cuenta en los futuros planes de prevención. Es como un volcán, hay que vigilarlo aunque esté inactivo.

¿Qué fue lo más difícil de la evacuación por Hidroituango?

El impacto que la gente siente cuando cree que no va a poder retornar y empieza a preocuparse mucho por sus apegos. No es fácil ir casa por casa, tienda por tienda, diciéndoles a las personas que deben abandonar sus hogares para irse a un albergue.

Sin embargo, esta coyuntura demostró la confianza de la gente en los planes de gestión de riesgo. Una confianza que está fundamentada en resultados tangibles. Gracias al trabajo de estos años ha disminuido la cantidad de damnificados por las temporadas invernales. Antes podían ser unas 120.000 familias y el año pasado esa cifra bajó a 8.000.

***

Carlos Iván Márquez tenía 16 años cuando ayudó por primera vez a atender una emergencia: un incendio que amenazaba varias viviendas de su municipio. El joven salió de su casa, balde en mano, para participar en una cadena de apagado junto con sus vecinos.

“Desde entonces quedé con la espinita de vincularme a alguna entidad para no quedarme parado ante un desastre”, comenta.

La oportunidad llegó cuando el entonces alcalde de Durania, Miller Bautista, llevó a su colegio a un delegado de la Defensa Civil, quien, tras una explicación, invitó a los estudiantes a unirse como voluntarios.

Él no lo dudó y fue en ese tiempo cuando salvó más vidas directamente: perdió la cuenta de las veces que estabilizó con respiración boca a boca y reanimación cardiopulmonar a los conductores y pasajeros accidentados a la salida de las ferias de Chinácota.

También en esos años tuvo su primer contacto con la muerte. Conoció la frustración de llegar al lugar de un accidente y que las personas ya hubieran fallecido.

Después, cuando en 1981 se fue a Cúcuta para estudiar administración de empresas en la Universidad Francisco de Paula Santander, conoció a socorristas de la Cruz Roja y su experiencia como voluntario le permitió unírseles.

Su primera misión fue atender a los damnificados por la avalancha que borró del mapa a Armero, en Tolima. Era enero de 1986, la tragedia había sucedido en noviembre del año anterior y Márquez pidió sus primeras vacaciones en el trabajo que había conseguido en el Ministerio de Obras Públicas –que coincidían con el receso de clases– para dirigirse a la zona como miembro del equipo de atención de albergues.

Estuvo un mes en la zona. Se encargó de la logística de la bodega de ayudas; clasificó, ordenó y repartió alimentos y medicinas en los municipios de Lérida y Venadillo. También aprendió a aplicar inyecciones.

Estando allí conoció a los voluntarios que habían atendido a Omaira, la niña atrapada entre el barro y el cemento cuyo caso fue seguido por el mundo entero, y que a pesar de los esfuerzos de los socorristas no pudo ser rescatada.

Durante esos días adquirió muchos de los conocimientos en atención de desastres que aplicaría el resto de su vida. Esa experiencia lo marcó. Una vez graduado de la universidad decidió dejar su cargo en el Ministerio y se vinculó a la dirección educativa de la Cruz Roja en Norte de Santander.

Continuó más de 20 años en esa institución, en la que llegó a ser director del Socorro Nacional. En el 2010 recibió la Orden Nacional al Mérito de manos del presidente Álvaro Uribe, como reconocimiento a su trabajo en favor de los damnificados por el terremoto en Haití.
Un año después, en medio de la crisis invernal que azotaba al país, asumió como director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y desde entonces ha venido afrontado coyunturas tan difíciles como la avalancha de Salgar, Antioquia; el derrumbe del edificio Space en Medellín y la avalancha de Mocoa.

También impulsó la Ley 1523 del 2012, que regula la gestión del riesgo en Colombia y sin la cual, dice, la atención de emergencias tan grandes como la de Hidroituango no sería posible.

Con frecuencia, su trabajo lo obliga a separarse de su familia. El último Día de la Madre,por ejemplo, estaba atendiendo la evacuación de los municipios en riesgo por la crisis en Hidroituango. “Nos reunimos el día que se pueda y hacemos como si esa fuera la fecha”, cuenta.

Márquez cree que con el fin de la presidencia de Juan Manuel Santos, en agosto, dará por concluida su labor en la atención de desastres. A los 55 años comienza a costarle mantener el ritmo de esa cruzada, que inició a los 16 años, con un balde de agua en la mano.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de su trabajo?

Haití... fue de los momentos más difíciles que he vivido. Uno se daba cuenta de que hiciese lo que hiciese, ese país seguiría en la misma situación de pobreza y vulnerabilidad. Pero aunque haya muchísima frustración, hay que hacer algo, porque eso impacta las vidas de las personas. Uno no puede sentarse a escribir la impotencia. De hecho, nunca he escrito nada al respecto y creo que no lo voy a hacer.

¿Qué porcentaje de lo que usted enfrenta es culpa de la naturaleza y qué tanto es falta de previsión?

Creo que el mayor porcentaje tiene que ver con la exposición que produce la falta de respeto a la naturaleza.

¿Colombia es particularmente vulnerable a los desastres naturales?

Sí. Dentro de los países con mayor vulnerabilidad frente al cambio climático, Colombia está entre los primeros diez. A nuestros dos océanos, tres cordilleras y clima variable se suma la precariedad de las construcciones, la minería ilegal, la exclusión y la inequidad. Y también el conflicto armado, aunque últimamente ha dejado de ser un aspecto de vulnerabilidad.

¿En qué sentido el conflicto puede hacernos más vulnerables a los desastres naturales?

Había zonas vetadas que eran muy riesgosas, como las de la minería ilegal. Siempre había esa limitante para ingresar con un sistema de alerta temprana. Era difícil hasta para la entrega de ayudas. Hoy, a solo dos años de la firma del acuerdo de paz, puedo decir que vemos un cambio: ahora instalamos puentes peatonales, hacemos trabajos sociales, comunitarios y de prevención.

El éxito de alguien que se dedica a atender desastres es que otra persona esté mejor. ¿Por qué eligió esta profesión en lugar de una en la que el éxito fuera más personal?

No quería sentirme impotente ante estas cosas. No me imagino haber sido solo un espectador de lo que ocurrió en el Eje Cafetero, en Haití, en Perú (terremoto en Pisco). No me imagino viendo a Mocoa por televisión o como observador en esta tragedia de Hidroituango, que aunque es responsabilidad de EPM tenemos que contribuir para solucionarla. No me veo haciendo cábalas o buscándole la comba al palo, sino más bien aportando algo. La vocación por la atención de desastres viene como la de alguien a quien le gusta el fútbol: es una pasión. La mía es el altruismo.

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Fuente: El tiempo

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Oficializan ley que garantiza derechos de afectados por desastres Oficializan ley que garantiza derechos de afectados por desastres


Oficializan ley que garantiza derechos de afectados por desastres

 

Hoy se publicó en el Boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano la Ley que incorpora la aplicación del enfoque de derechos humanos en favor de las personas afectadas o damnificadas por desastres.

 

Dicho enfoque de derechos se dará mediante la respuesta, rehabilitación y reconstrucción de los servicios e infraestructura de uso público afectados.

El enfoque implica el reconocimiento de todos los afectados como titulares de derechos y el deber del Estado de promover, respetar y protegerlos, propiciando su restitución en el más breve plazo.

Son considerados de atención prioritaria los derechos a la vida, alimentación, salud, educación, vivienda, el acceso a la justicia y seguridad ciudadana, y protección del interés social y económico de los afectados.

Así también, el acceso al agua y los servicios de saneamiento e infraestructura de transporte.

De esta manera, los afectados o damnificados por desastres tienen derecho a una respuesta inmediata del Estado sin distinción alguna.

La atención prioritaria debe asegurar atención médica y psicológica, la dotación de albergue, agua, alimento, vestido y seguridad y orden público, teniendo en cuenta la identidad cultural individual y colectiva de las personas afectadas.

La ley será de aplicación y cumplimiento obligatorio para todas las entidades y empresas públicas de todos los niveles de gobierno, así como el sector privado y la ciudadanía en general que intervienen en la gestión de riesgo de desastres.

En la víspera, el presidente de la República, Martín Vizcarra, promulgó la ley impulsada por la Defensoría del Pueblo.

Con ella se busca poner a la persona como el eje central de la reconstrucción en las zonas afectadas por El Niño costero.

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Fuente: Andina

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Presentan Estrategia Financiera ante el Riesgo de Desastres Presentan Estrategia Financiera ante el Riesgo de Desastres


Presentan Estrategia Financiera ante el Riesgo de Desastres

 

La Estrategia Financiera ante el Riesgo de Desastres contiene una serie de instrumentos para que el país cuente con mecanismos de gestión, planificación y herramientas para la atención de cualquier tipo de siniestros, informó Julio Héctor Estrada, ministro de Finanzas Publicas (Minfin).

 

El funcionario precisó que para ello se contó con el apoyo del Banco Mundial (BM) y entre los instrumentos a utilizar están: presupuesto para gestión del riesgo de desastres, reasignación presupuestal, fondo de atención de emergencias, seguros, reaseguros, bonos catastróficos, créditos emergentes, créditos post desastres y donaciones.

Minimizar daños

Homa-Zahra Fotouhi, representante del BM en Guatemala, indicó que “la gestión del riesgo de desastres es fundamental para anticiparse a estos fenómenos y minimizar las pérdidas de vidas humanas y los daños que infligen”.

Enfatizó que la importancia de la Estrategia es que el país pueda tener una mayor resiliencia, y es por ello que el BM ha dado apoyo en su diseño, por medio de una asistencia técnica del Programa de Aseguramiento Contra Riesgo Catastrófico en Centroamérica y el Caribe, orientado a la prevención y apoyo.

Enfoque en atención

El titular del Minfin explicó que la Estrategia es parte de un programa de política pública con atención emergente ante catástrofes, el cual se ha gestionado con el BM y se pretende fortalecer la estructura organizacional y funcional ante el riesgo de desastre. Esto incluye la revisión de la normativa y Ley para la prevención, coordinación y gestión de emergencias.

Estrada enfatizó que se plantea la previsión presupuestaria para la cobertura de los sucesos catastróficos y la administración eficiente y transparente de los recursos para la reducción del riesgo de desastre, con el objetivo de fortalecer la resiliencia fiscal del país y la capacidad de respuesta ante una emergencia.

Aclaró que la presentación de la estrategia estaba programada con mucha anticipación y que coincidió con los hechos del 3 de junio.

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Fuente: Diario de Centro América 

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Vizcarra y miembros del CIES abordaron proceso de reconstrucción Vizcarra y miembros del CIES abordaron proceso de reconstrucción


Vizcarra y miembros del CIES abordaron proceso de reconstrucción

El presidente de la República, Martín Vizcarra, se reunió con los miembros del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), a fin de dialogar sobre el proceso de reconstrucción en el norte del país.

Entre los temas abordados, se conversó sobre las principales medidas que ha tomado el Gobierno para acelerar la ejecución de proyectos en las zonas que sufrieron daños a raíz del fenómeno del Niño costero en el 2017 y se recibieron las recomendaciones del CIES al respecto.

Además, se presentó el documento “Reconstrucción del norte 2018 – 2021: Sugerencias a partir de la experiencia del sismo de Pisco en 2007”, a cargo de Fernando Neyra, geógrafo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

En la reunión, también estuvieron presentes el jefe del Gabinete Ministerial, César Villanueva; el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Javier Piqué; de Salud, Silvia Pessah; de Economía y Finanzas, Carlos Oliva; de Transportes y Comunicaciones, Edmer Trujillo; y el director ejecutivo de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, Edgar Quispe.

Los ministros explicaron los avances del proceso de reconstrucción con la edificación de viviendas definitivas, limpieza de ríos, así como las obras de mejoramiento a instituciones educativas y de salud.

Asimismo, Martín Vizcarra saludó el aporte del CIES y señaló que el Gobierno tendrá en cuenta sus recomendaciones para optimizar el proceso.

La reunión se llevó a cabo en la Sala Cáceres de la Casa de Gobierno también contó con la participación de la embajadora de Canadá en Perú, Gwyneth Kutz, el director ejecutivo CIES, Javier Portocarrero, entre otros.

Fuente: El Comercio

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Desastres tienen causas socioculturales y de gestión, advierte experto Desastres tienen causas socioculturales y de gestión, advierte experto


Desastres tienen causas socioculturales y de gestión, advierte experto

 

Desde ya hace varias décadas, los desastres producidos en nuestro territorio tienen causas socioculturales y de gestión, advierte Pedro Ferradas, gerente de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático de Soluciones Prácticas, ante la necesidad de medidas preventivas ante anomalías del clima que pueden generar situaciones de emergencia.

 

Asimismo, explica que las causas de los desastres se generan previamente a los fenómenos naturales (lluvias, sismos, huaicos, etc.), estrechamente relacionados a los procesos de desarrollo, siendo la gestión pública, privada y la población las entidades capaces de evitar o reducir tales riesgos.

Si bien el Estado peruano cuenta con una Ley de Gestión de Riesgos y un plan nacional sobre dicha materia, “resulta aún un reto el poder adecuar las leyes orgánicas de Gobiernos Regionales y Municipalidades para que las políticas públicas sean implementadas a nivel sectorial. Pues falta aún un mecanismo que garantice la calidad en la reducción de riesgos y no solo se piense en el presupuesto de inversión. Porque no basta con tener o poder contar con el dinero sino saber que ese dinero está siendo bien utilizado y hasta qué punto estas obras han contribuido y siguen contribuyendo a la prevención o reducción del riesgo de desastre”, detalla Pedro Ferradas.

El experto en tema de gestión de riesgos asimismo es enfático en explicar que los costos de la prevención o la reconstrucción y estado de emergencia sí hacen la diferencia en el impacto económico: “Hay estimaciones, y una de las más conservadoras indican, que por cada sol invertido en prevención se ahorran desde 3 hasta 10 soles en tareas de reconstrucción”.

En base a este contexto, él detalla que existen tres factores que hacen ineficaz aún nuestra respuesta ante los desastres:

1-Debilidad en la línea de carrera de funcionarios que manejen temas de políticas de prevención de riesgos, porque no hay una lógica de continuidad en los puestos del Estado. “Pues cada vez que cambia un alcalde o gobernador regional se deja de lado el plan, porque cambian a los funcionarios, porque no hay funcionarios de carrera en prevención de riesgo que sean permanentes en las municipalidades y gobiernos regionales. Entonces se pierde lo avanzado o se retrocede”, recalca.

2-- Los estudios y análisis de riesgo en nuestro país por lo general adolecen de un enfoque socio-cultural y de territorio, porque no tienen en cuenta la importancia de las percepciones y el posible comportamiento de la gente ante situaciones de riesgo y desastres, y tampoco toman en cuenta la integralidad del territorio. En el tema de la gestión del riesgo de desastre de inundación, es por ejemplo imprescindible tener una visión que va más allá del distrito o del departamento, y que considere más bien un enfoque de cuenca.

3- Riesgos de corrupción y lentitud en los proceso de reconstrucción. Vinculado a la simplificación de procesos y erradicación de la traba burocrática. Asimismo, “el saber es hasta qué punto esas obras han contribuido y siguen contribuyendo. Sean muros de defensas, pistas o puentes que se destruyen o se deterioran fácilmente, producto de problemas de calidad y mantenimiento de las obras de sistema público”.Impacto económico por desastres.

Pedro Ferradas, advierte que el impacto económico de los desastres es un alto costo que año a año asume el Estado. E indica que anualmente más de 40 millones de dólares de pérdidas económicas se producen como consecuencia de desastres en el país, mientras que más de 2 millones de personas se han visto afectadas por estos eventos de emergencia en el último año.

Incluso, el solo impacto económico por el fenómeno del “Niño Costero” del 2017 generó pérdidas de 3, 124 millones de dólares, lo que ha acarreado un pérdida de 1.6% del PBI nacional y redujo de 4.3 % a 3.5% la proyección de crecimiento anual de la economía peruana.

Fuente: Perú 21

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El Niño Costero: Desastres artificiales El Niño Costero: Desastres artificiales


Desastres artificiales

“A pesar de su previsibilidad, El Niño es categorizado como un desastre natural similar a los terremotos o las erupciones volcánicas”.

Ahora que el Congreso le ha otorgado facultades legislativas al Gobierno en materia de la reconstrucción del norte, es buen momento para volver a reflexionar sobre el fenómeno de El Niño costero y la manera en que seguimos pensándolo.

El filósofo George Santayana dijo: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. Las portadas de este Diario de marzo de 1983, 1998 y 2017 muestran que, en la costa norte del Perú, la historia se repite en un simulacro perfecto y cruel. El fenómeno de El Niño ha sido parte de la vida costera durante milenios, con eventos de precipitación masiva cada 15 o 20 años. Los efectos desastrosos son sentidos con mayor intensidad por las comunidades más vulnerables del país: los pequeños agricultores, inmigrantes y pobres. El Estado despliega esfuerzos heroicos para proporcionar alivio a la población después de cada evento; de hecho, desde Alberto Fujimori hasta Pedro Pablo Kuczynski rara vez se pierde la oportunidad de fotografiar a un mandatario vadeando las aguas de los huaicos. Sin embargo, década tras década, la historia se repite: cientos de vidas perdidas, cientos de miles de personas desplazadas y miles de millones de soles gastados en la reconstrucción.

A pesar de su previsibilidad, El Niño es categorizado como un desastre natural similar a los terremotos o las erupciones volcánicas. Un evento que ocurre cada cuatro o cinco Copas Mundiales (en Francia 98, el Perú se recuperaba de los estragos de El Niño) es tratado como si ocurriera cada cien años. Para explicar nuestra incapacidad para manejar los efectos de un fenómeno predecible, exclamamos: “¡Así es la naturaleza!”. La naturaleza, al parecer, simplemente sucede, y nos resignamos a la idea de que hay algunas cosas para las cuales simplemente no hay remedio.

De hecho, una visión más profunda de la historia muestra que muchos desastres naturales son nuestra propia invención. Durante milenios en la costa norte, las sociedades coexistieron y florecieron con los eventos de El Niño, sin la ventaja de suministros médicos arrojados por helicópteros, represas reforzadas o canales revestidos de cemento. Las sociedades prehispánicas operaron con un enfoque diferente respecto a sus paisajes y desastres naturales. En lugar de ver a El Nin?o como una perturbación para el equilibrio de sus sistemas naturales y culturales, los antiguos agricultores costeros lo consideraron como parte de la norma y otro recurso natural a su disposición.

Las culturas prehispánicas de la costa norte, comenzando al menos en el 900 a.C., emplearon una variedad de tecnologías innovadoras y modificaron paisajes enteros con el objetivo de capturar, redistribuir y cosechar el agua y los sedimentos ricos en materia orgánica transportados por las inundaciones de El Niño. En lugar de estar atados a un terreno fijo, los antiguos agricultores se movilizaban hacia fuentes de agua, incluidas aquellas que provenían de El Niño. La flexibilidad que brindaba la antigua tradición agrícola estaba perfectamente calibrada con la naturaleza cambiante del fenómeno. Eso cambió con la llegada de los españoles, pues las políticas de reasentamiento impusieron limitaciones a la movilidad de los agricultores, quienes se vieron forzados a trabajar terrenos cercanos a las zonas urbanas, los que eran altamente vulnerables a las inundaciones. Este patrón se repite hasta nuestros tiempos en gran parte de la costa norte, convirtiendo el fenómeno de El Niño en el desastre natural que hoy conocemos.

Con el cambio climático, este fenómeno se volverá más intenso y frecuente, lo que impone un reto mayor en el Estado Peruano, que lejos de abordar al tema como una anomalía que impone costosas tareas de reconstrucción cada dos décadas, debería tratarlo como un elemento normal de la vida peruana –tanto como el desgaste de las carreteras–. Es este cambio conceptual que puede ayudarnos a enfrentar mejor este y otros fenómenos.

El Nin?o afecta más de una sola región, clase o sector de la vida. Si se tiene alguna duda sobre las implicancias de largo alcance, solo basta mirar los titulares de marzo de este año. Quizá no sea coincidencia que casi exactamente un año después de El Nin?o costero Pedro Pablo Kuczynski haya renunciado a la presidencia. Esperemos que la historia se salte ese estribillo.

Fuente: El Comercio

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Incorporarán temática de glaciares y ecosistemas de montaña en educación escolar Incorporarán temática de glaciares y ecosistemas de montaña en educación escolar


Incorporarán temática de glaciares y ecosistemas de montaña en educación escolar

En la ciudad de Yungay (en Ancash), en el marco del “Seminario Regional en Gestión de Riesgo de Desastres”, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) y la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) – Yungay suscribieron un convenio marco de cooperación interinstitucional.

La suscripción estuvo a cargo del presidente del Inaigem, Benjamín Morales Arnao, y el director de la indicada UGEL, José Coral Valencia, quienes asumieron el compromiso de trabajar con sus especialistas, por la educación de los menores de edad, se informó a INFOREGIÓN.

El objetivo del convenio es propiciar las condiciones de apoyo y asistencia técnica para incorporar la temática relacionada a glaciares, ecosistemas de montaña, gestión de riesgo, cambio climático, entre otros, en los contenidos pedagógicos del Proyecto Educativo Local de la provincia de Yungay, que permitirá fortalecer las capacidades de los docentes y estudiantes de las instituciones educativas, focalizadas como piloto en una primera etapa.

Cabe indicar que tanto la ciudad de Yungay como las poblaciones de sus alrededores están expuestas a peligros de origen glaciar, que han provocado grandes desastres a lo largo de su historia. El más reciente fue el aluvión que produjo la avalancha de la pared norte del nevado Huascarán, como consecuencia inmediata del terremoto del 31 de mayo de 1970, que sepultó a la ciudad de Yungay y generó gran pérdida de vidas.

Una de las razones para que se produjeran estos desastres fue el desconocimiento sobre gestión de riesgo por parte de las autoridades y de la población. Por esta razón, la importancia de que la UGEL Yungay y el Inaigem articulen esfuerzos para diseñar, planificar, gestionar e implementar acciones conjuntas de fortalecimiento de capacidades para la investigación científica, intercambio de información y gestión del conocimiento.

Fuente: Inforegión

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783 viviendas en riesgo por fenómenos naturales en La Plata 783 viviendas en riesgo por fenómenos naturales en La Plata


783 viviendas en riesgo por fenómenos naturales en La Plata

El municipio de La Plata tiene por lo menos 783 viviendas en riesgo por fenómenos de remoción en masa, inundaciones y avenidas torrenciales en el área urbana. Así consta en el informe del estudio detallado de Amenaza, Vulnerabilidad y Riesgo, AVR, que socializó la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM, el fin de semana con la comunidad.

Una de las principales fuentes hídricas que amenaza al municipio, es el río La Plata, que además de darle nombre al municipio lo surca de sur a norte. Ya en varias ocasiones se han presentado situaciones de riesgo porque el crecimiento desordenado que ha tenido el municipio, permitió que se construyan casas cerca de la ribera, precisamente algunas de esas viviendas son las que tienen que ser reubicadas para evitar el riesgo que amenaza a esas familias.

En menor escala representan riesgo para los habitantes de La Plata las quebradas Los Muertos, Cuchayaco, Museñas, Zapatero, El Guamito, El Pomo, Quiebramuelas, La Colorada y el canal Bellavista, entre otros cauces menores.

En la socialización del estudio, al que asistieron el alcalde de La Plata, Armando Ricardo Castillo, concejales, líderes comunales y comunidad en general, se informó que para reubicar las 783 viviendas que están en riesgo se necesitan unos $31.000 millones, sin contar otras obras de mitigación del riesgo que quedarían faltando por construir.

Los trabajos de mitigación y las reubicaciones se deben iniciar cuanto antes, teniendo en cuenta el deterioro que presentan los principales afluentes y que ya amenazan con destruir viviendas por inundaciones y deslizamientos.

Los trabajos que se realizarán buscan no solo proteger la vida las personas, sino también el cuidado y conservación de las principales fuentes hídricas del municipio, como la quebrada Ardillas, que es la que surte el acueducto de La Plata.

LA MAYOR AMENAZA

La mayor amenaza en el municipio de La Plata es para los ribereños de la quebrada Zapatero, La Museña y el río La Plata. Según Milton Andrés Vieda, de la empresa consultora que realizó los estudios de ARV.

Estos tres afluentes serían los que pueden causar las inundaciones más grandes por crecientes, poniendo en riegos a los habitantes de sus riberas. Y amenazan también con afectar vías.

“En ese sentido se pueden realizar dos cosas, una sería el traslado de las familias, lo otro es la reubicación de algunas casas y el desarrollo de obras para mitigar el riesgo en algunos sectores”, anotó Vieda.

PREVENCIÓN SIN MIEDO

En la entrega del informe, el director de la CAM, Carlos Alberto Cuellar, fue enfático en decir que no se trata de generar miedo en las personas, sino de advertir para que se inicie con el proceso de consecución de los recursos y poder prevenir el riesgo.

“El estudio de AVR, es una herramienta muy importante que se le entrega a la comunidad para la gestión del riesgo en lo que tiene que ver con avalanchas, remociones en masa y avenidas torrenciales, y que especialmente tienen que ver con las principales fuentes hídricas del municipio de La Plata en la cabecera municipal. Expresó el director de la CAM.

Carlos Alberto Cuellar, aclaró que no se trata de generarle miedo a la comunidad, lo que el estudio muestra es las posibles afectaciones que se pueden dar en periodos de alta torrencialidad. “Lo que buscamos con esta información no es generar pánico, es simplemente tener información para poder tomar decisiones. Lo que está quedando a partir del estudio es que alrededor de unas 783 viviendas que se encuentran ubicadas sobre las riberas de algunos sectores de las principales quebradas y ríos se encuentran en situación de riesgo”, señaló Cuellar.

LOS RECURSOS

Pero de donde pueden sacar los recursos en un municipio que tiene gran cantidad de necesidades y cuyo presupuesto no alcanza para realizar todas las obras que se requieren según el estudio de AVR, entregado por la CAM.

El alcalde de La Plata, Armando Ricardo, reconoce que el estudio es una herramienta muy importante para saber qué es lo que está pasando y lo que deben hacer frente a las amenazas de riesgo, pero lo importante es construir las obras y reubicar a las personas para no tener que lamentar una tragedia más tarde.

Por ello el reto que les pone la comunidad es que entre todos hagan la gestión para que los recursos sean aportados por el Departamento y la Nación.

“Por lo general en casi todos los municipios del país se permitió la construcción de viviendas a orillas de los ríos y quebradas. Ahora con ese estudio vamos a tener claro donde es que se puede construir, y vamos a ser más precisos con el Plan Básico de Ordenamiento Territorial, Pbot, esa información nos va a servir mucho a futuro. Por eso queremos reconocer que la CAM nos ha venido acompañando en varios proyectos, no solo de riesgo sino de conservación ambiental, que es un tema muy importante para el municipio de La Plata”, anotó el alcalde Armando Ricardo.

La comunidad en general luego de conocer el mapa de riesgo, quedó a la espera que tanto la Administración Municipal, como la Gobernación empiecen a golpear puertas para que consigan los recursos para las obras.

Fuente: La Nación

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