Minagri monitoreará 10 cuencas a fin de evitar sequías e inundaciones 14/03/2018


Minagri

José Arista, titular del sector, anunció el desarrollo de un proyecto integral que proveerá de información precisa del manejo hídrico, del estado de las cuencas y si concentran mayor o menor cantidad de agua.

Para prepararnos ante futuros eventos climatológicos y actuar anticipadamente ante sequías e inundaciones, el ministro de Agricultura y Riego, José Arista, anunció la ejecución de un proyecto integral de monitoreo, gestión y planificación de los recursos hídricos, en 10 cuencas del país.

El Proyecto de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (PGIRH) proveerá al sector, detalló Arista, de información precisa del manejo hídrico, del estado de las cuencas y si concentran mayor o menor cantidad de agua, lo que permitiría una mejor toma de decisiones, en beneficio de la población.

“Vamos a tener información exacta para prevenir muchos desastres y monitorear el desarrollo de las cuencas. En determinadas fechas hay mayor concentración (de agua) en las cuencas hidrográficas, que pueden generar caída de agua, queremos trabajar para evitar esto”, resaltó.

Este proyecto tiene una proyección de cinco años y se ejecutará a través de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), con una inversión de S/ 324.40 millones, que es cubierta parcialmente por el Banco Mundial.

También afirmó que las cuencas a monitorearse son 10. Sin embargo, en una primera etapa ya se venía trabajando un piloto con seis de la vertiente del Pacífico; estas son: Tumbes, Chira-Piura, Chancay-Lambayeque, Chancay-Huaral, Quilca-Chili y Caplina-Locumba.

Las cuatro nuevas cuencas hidrográficas correspondientes a la Vertiente del Atlántico son: Cuenca Mayo, Mantaro, Pampas-Apurímac y Urubamba-Vilcanota.

La meta de este proyecto, afirmó, es construir una central de datos de respaldo del Sistema Nacional de Información de los Recursos Hídricos en el distrito de Cañete; e instalar y hacer operar 153 estaciones hidrometeorológicas automáticas en 44 cuencas importantes del Perú.

Asimismo se tiene previsto la instalación y operación de 33 estaciones automáticas de calidad del agua, en 30 cuencas priorizadas por su alta contaminación y caudal continuo; además ejecutar 1,582 estructuras de control y medición en entrega de agua a bloques de riego de la vertiente del Pacífico, equipadas con equipos de medición y registro automático.

Se contará también con 1,000 dispositivos de medición de extracción de agua, en pozos formales; 139 piezómetros con sensores para monitorear la fluctuación del nivel freático en acuíferos sobreexplotados de Ica y Tacna; y, dispositivos de monitoreo de seguridad en 6 grandes presas y 2 pequeñas presas, entre otras obras hidráulicas.

Fuente: Gestión

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Infraestructura agrícola aún no es rehabilitada tras 'Niño Costero' en Piura 06/03/2018


Canales y bocatomas del sector agrícola aún esperan por rehabilitación

Gobierno Regional advierte que drenes y canales de irrigación no han sido rehabilitados luego del periodo de lluvias.

En las localidades piuranas de Tambogrande, Catacaos y Cura Mori la infraestructura agrícola no funciona adecuadamente. Y es que luego de las lluvias, muchos drenes, bocatomas y canales no fueron rehabilitados. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió del problema e instó al gobierno central a iniciar los trabajos de rehabilitación.

El jefe de proyectos de la FAO, Fernando Castro, explicó que están invirtiendo alrededor de un millón y medio de soles ayudando a los agricultores de estas localidades a recuperar su actividad agrícola.

“Empezamos en mayo del año pasado, seguimos capacitando a los agricultores, pero es importante continuar con la rehabilitación […] hay canales que están colmatados y hay drenes agrícolas que deben ser mejorados para que pueda llegar el agua”, dijo Castro.

Por su parte, Alcides Vilela, jefe de proyectos de la ONG Soluciones Prácticas, explicó que se dieron semillas de maíz a mil 400 familias de La Matanza, Catacaos y Cura Mori. Y advirtió que hay un retraso en la rehabilitación de canales, pues no fueron mejorados luego del periodo de lluvias.

Al respecto, el gobierno regional también informó que en el sector agrícola aún hay varios trabajos pendientes. Y es que hay 171 proyectos planificados por más de 451 millones de soles para los próximos 3 años.

Fuente: RPP Noticias

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Piura: Más de mil familias damnificadas recuperarán hectáreas de cultivo 06/03/2018


Proyecto. Beneficia con semillas a afectados por El Niño. costero

Piura. De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), más de mil familias del Bajo Piura, cuya principal actividad productiva es la agricultura, perdieron sus cultivos, lo cual perjudicó sus fuentes de ingreso y alimentación.

Ante ello, Soluciones Prácticas y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) vienen implementando el proyecto de recuperación de medios de vida y seguridad alimentaria en Piura, cuyo programa ha permitido recuperar la capacidad productiva de mil familias afectadas por las inundaciones causadas por las lluvias y desbordes de ríos que ocasionó el fenómeno de El Niño costero.

El proyecto ha permitido la instalación de huertos familiares con cultivos básicos, de rápida producción y con un alto valor nutritivo, como el frijol caupí (semilla certificada), alimento que forma parte de la dieta diaria regional.

Uno de los agricultores beneficiados, Eulogio Inga, resaltó la ayuda recibida, ya que gracias a la siembra de los productos podrán mejorar su ingreso económico para cubrir la escolaridad y alimentación de sus hijos.

El jefe de proyectos de Soluciones Prácticas, Alcides Vilela, explicó que se encuentran implementando cultivos de períodos cortos como es el frijol caupí o chileno para la seguridad alimentaria en los distritos de Catacaos, Cura Mori y La Matanza.

“En Curamori se cuenta con 750 hectáreas cultivadas, que están próximas a ser cosechadas. Al finalizar el proyecto se llegarán a mil hectáreas, incluyendo la zona de La Matanza y Catacaos”, señaló.

Fuente: La República

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Los cambios y retos de la reconstrucción 05/03/2018


Los cambios y retos de la reconstrucción

Autor: Pedro Ferradas

Damnificados y afectados

De acuerdo con el INDECI, las personas que perdieron totalmente sus viviendas son denominados damnificados y los que sufrieron otro tipo de pérdidas, sea por destrucción parcial de sus viviendas o pérdidas de sus medios de vida, son denominados afectados. Así, en su informe de octubre del año pasado se tienen los estimados siguientes: Piura (97,708 damnificados y 427,693 afectados), La Libertad (79,623 damnificados y 386,521 afectados), Lambayeque (44,634 damnificados y 139,312 afectados) y Áncash (25,225 damnificados y 125,512 afectados).

Se estima asimismo la destrucción de 50,154 hectáreas de cultivos que afectaron principalmente a La Libertad y Piura y 22674 kms de canales de riego que afectaron principalmente a Lima y Piura. El daño de infraestructura social a nivel nacional incluye 4.391 kms de carreteras destruidas y 11.761kms de carreteras afectadas; 3.956kms de caminos rurales destruidos y 41.180kms afectados; 489 puentes destruidos y 881puentes afectados; 354 instituciones educativas dañadas y 3.266 afectadas; 64 establecimientos de salud destruidos y 1.044 afectados.

En resumen, podemos distinguir una afectación general derivada de la destrucción de carreteras, puentes y establecimientos gubernamentales de salud y educación; y otra más directa en las familias, generalmente las más pobres, en la medida que tiene impacto en la vivienda, y los medios de producción agropecuaria, en particular los cultivos, los canales de riego y los caminos rurales.

El Plan de reconstrucción se basó en una información de los daños causados por las inundaciones que no es coincidente con los datos del INDECI que hemos referido. Esto tiene implicancias; por ejemplo, en comparación con la información de daños de Indeci, lo proyectado por la Autoridad para la RCC solo cubriría el 55% de las carreteras dañadas y el 44% de puentes dañados; de las 58271 viviendas destruidas según estimación del INDECI, el Plan de reconstrucción ha previsto reconstruir 45,613. En el Plan se ha previsto reconstruir 2 638 kilómetros de carreteras, 7 095 de caminos y 192 puentes, lo que resulta ser también menos de lo estimado por el INDECI.

El Plan de reconstrucción

El objetivo principal del Plan de reconstrucción con Cambios es reconstruir la infraestructura que existía y plantear estándares más exigentes para las nuevas construcciones que resistan posibles futuros desastres. Se trataría pues de reconstrucción con gestión de riesgo.

El Plan tiene un horizonte temporal de tres años que podría extenderse un año más (Ley 30556). Estos plazos, desde el punto de vista de la recuperación de la infraestructura social destruida o dañada, resultan insuficientes si consideramos las experiencias en otros países, en los que el horizonte temporal usualmente es de una década o más. También en otros países los planes de reconstrucción tuvieron una lógica diferente, pues trascendieron varios gobiernos y se articularon con los planes de desarrollo de mediano y largo plazo.

El Plan de reconstrucción, que considera una inversión de S/25,655 millones, se centra principalmente en la rehabilitación y reconstrucción de infraestructura dañada por El Niño costero (77% del total), “la  Prevención” (21% del total) y el fortalecimiento de capacidades de aquellas entidades públicas a cargo de la gestión del portafolio de inversiones que forman parte de la reconstrucción con cambios. Se ha previsto ejecutar más de 5 mil proyectos de infraestructura, principalmente a través de los Ministerios. La mayoría de tales proyectos serían asignados al sector transporte (50%).

Se ha considerado dos modalidades: Obra Pública Tradicional (OPT) y Obras por Impuestos (OxI). En el primer caso, las obras tienen una adjudicación simplificada, un mecanismo” ágil” que dura 45 y 60 días desde la convocatoria y publicación de bases hasta el otorgamiento de la buena pro. En el segundo caso, las OxI para la Reconstrucción, el procedimiento sería mucho más rápido, pero requiere el nuevo reglamento que será aprobado próximamente por el Ministerio de Economía y Finanzas.

Uno de los principales cuestionamientos al Plan de reconstrucción fue lo relativo al incumplimiento del principio de subsidiaridad considerado en la legislación nacional sobre Gestión de riesgos. En lo esencial, el Gobierno central  define y prioriza los proyectos y montos de las obras a ejecutarse, y asigna a los ministerios la responsabilidad de contratar a las empresas ejecutoras. Solo marginalmente intervienen los gobiernos regionales y municipales, presentando propuestas, diseñando algunos expedientes técnicos y si es que su ejecución de gasto en el 2015 y 2016 superó el 75% de lo presupuestado podría implicarse más en la ejecución. (Menos del 10% de las municipalidades en el caso de Lambayeque superaron esta valla). La renuncia de Pablo De la Flor como autoridad de la reconstrucción se debió a las tensiones existentes con las autoridades regionales; mientras que estas cuestionaban la lentitud en el proceso de reconstrucción, De la Flor cuestionaba la gestión de los Gobiernos Regionales en la ejecución a su cargo.

Edgar Quispe, la nueva autoridad de la reconstrucción, sostuvo reuniones con las autoridades locales y regionales, proporcionando información general sobre los proyectos y escuchando sus demandas. Poco después, a fines del 2017, la PCM aprobó un Decreto Supremo (091-2017-PCM) mediante el cual algunas municipalidades (en Piura, Paita y Veintiséis de Octubre) pueden ejecutar obras de pistas y veredas. Y el 8 de febrero de este año el DS 016-2018-PCM incorpora como ejecutor del Plan de reconstrucción para pistas, veredas y camino vecinales a las Municipalidades Provinciales y Distritales de Piura, Lima, Arequipa y Ayacucho y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones a la Municipalidad Metropolitana de Lima. Estos DS nos llevan a dos preguntas: ¿por qué unos gobiernos locales y regionales y no otros? ¿Estamos ante un cambio inicial en la política de la ARCC?

De acuerdo con el director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, a la fecha, se han realizado transferencias por más de S/ 1,600 millones en capacidades y prevención de distintos ríos a lo largo de la Costa. Las “obras de prevención”, según el Minagri, incluyen encauzamiento y defensas ribereñas, siembra y cosecha de agua, así como estudios para presas, diques y pozas. Las obras de reconstrucción de la infraestructura hidráulica dañada por El Niño Costero comprenden bocatomas principales, canales de derivación, drenes colectores principales, pozos tubulares, entre otras.

Se ha ejecutado y previsto ejecutar proyectos de limpieza de causes, de construcción de la carretera costanera Sechura-Talarao; la adquisición de equipos como los hidrojet, para que las empresas de agua y saneamiento puedan afrontar eventuales inundaciones. 

Esto nos lleva a algunas interrogantes: ¿hasta qué punto la limpieza de los causes que debe hacerse todos los años no deberían estar en los gastos regulares del sector o entidad correspondiente? ¿Cómo se ha supervisado “obras” que son rápidamente modificadas, sino desaparecidas con la crecida de los ríos? ¿Hasta qué punto la construcción de una carretera o el equipamiento de las empresas debería ser parte de la reconstrucción?

Lo que subyace es un concepto extremadamente amplio de la reconstrucción con cambios; el límite no está suficientemente definido.

Otro tema clave en el programa de reconstrucción está referido a la entrega de bonos para la reconstrucción de viviendas, sea para familias que reconstruyen en el mismo lugar o a familias que adquirirán viviendas en alguno de los programas promovidos por el Ministerio de Vivienda para tal fin. El problema en este caso es que la oferta de viviendas no contempla la reconstrucción progresiva, que viene a ser la estrategia más apropiada y aceptada por las familias más pobres. Para ello se podría destinar lotes de vivienda más amplios y ejecutar las obras con participación de los beneficiarios y con dirección técnica y recursos asignados por el Plan de reconstrucción.

Un tercer tema tiene que ver con la insuficiencia de los mecanismos de recuperación de los medios de vida, donde los retos van desde las opciones de empleo temporal hasta el acceso a subsidios y créditos hoy restringidos. Es el caso de las mujeres artesanas, los pequeños productores agrarios y los que tienen empleos inestables o están desempleados.

Un cuarto tema tiene que ver con la gestión de riesgo. Ello no solo implica obras sino el fortalecimiento de las capacidades y roles institucionales y la capacitación en gestión de riesgo de la población implicada en la reconstrucción.

El 9 de febrero último tuvo lugar en el distrito piurano de Catacaos la audiencia descentralizada programada por la Comisión Especial Multipartidaria de Seguimiento al Proceso de Reconstrucción de las Zonas Afectadas por el Niño Costero del Congreso. Estuvo presente el director de la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios (ARCC), Edgar Quispe, quien durante su exposición repitió el listado de obras que presentó hace tres semanas durante una conferencia ofrecida en Piura. Los alcaldes de Catacaos, Juan Cieza y Cura Mori (principales zonas afectadas por las lluvias del año pasado) cuestionaron que se haya dejado de lado obras prioritarias en sus distritos. El alcalde de Cura Mori afirmó: “esta es la octava vez que escucho un listado de obras, pero hasta ahora no hay trabajos concretos, ni ayuda a Cura Mori”.

Avances y dificultades

Los plazos deberían ser los más breves posibles en lo que respecta a la recuperación de las viviendas y los medios de vida, pues los más pobres son los más impactados y los que tienen más urgencia y menos recursos para  recuperarse. Sin embargo los que han perdido sus viviendas vienen soportando por varios meses precariedades extremas, mientras que los proyectos en marcha para la reconstrucción de viviendas encuentran un sinnúmero de dificultades y postergaciones. Es también el caso de los agricultores donde, según testimonio de algunas autoridades locales, no más del 10% de los afectados en Piura han recibido un bono del Estado.

Más allá de los montos previstos y el número de proyectos en trámite o ejecución a nivel nacional, la población del norte percibe que la Reconstrucción no marcha según sus expectativas.

Han pasado más de nueve meses desde las inundaciones y si bien en las últimas semanas se ha reducido el número de albergues temporales gracias a la asignación de un monto que permite alquilar viviendas a los damnificados, unas 800 familias del caserío San Pablo de Catacaos viven aún en un campamento a la altura del kilómetro 984 de la Panamericana Norte.

Las pistas dañadas son otro asunto pendiente en esta región. Las carreteras Sullana-Talara y Piura-Catacaos, así como la pista de la avenida Progreso, en el distrito de Castilla, son un dolor de cabeza para los conductores locales y turistas. No obstante, recién el 11 de diciembre el ministro de Transportes y Comunicaciones, Bruno Giuffra, colocó la primera piedra de los trabajos de rehabilitación.

Entre los más críticos a lo avanzado están los representantes de los colegios de ingenieros. El decano del Colegio de Ingenieros de Piura, Hugo Garcés, afirmó que si se habla de reconstrucción, tendría que decir “lo que se hizo en forma tímida es un trabajo de prevención y alguna rehabilitación de pistas, pero eso es insuficiente”. El decano del Colegio de Ingenieros de Lambayeque, Carlos Burgos, señaló que el retraso evidenciado en el proceso de reconstrucción es excesivamente lento y que el 10% de avance lo pone de manifiesto. “Deberíamos estar en un 20% o 25%”, aseveró. Por su parte, el decano del Colegio de Ingenieros de La Libertad, Luis Mesones, lamentó que el gobierno regional no haya aceptado el apoyo del ente que dirige para acelerar la ejecución de expedientes técnicos. Mesones agregó que planteará al director de la ARCC, Edgar Quispe, que el colegio que dirige sea veedor de los procesos de selección de las empresas que harán los trabajos.

En realidad la priorización de las obras parece ser un asunto pendiente en la medida en que los gobiernos locales y regionales presenten más propuestas.

Riesgos  y corrupción

Recientemente la Contraloría identificó 297 “riesgos” en las obras de reconstrucción en marcha, de los cuales el 45 % corresponden a Piura, seguidos por La Libertad y Tumbes. Entre los mayores “riesgos” hallados figuran incumplimientos del contratista y deficiencia del expediente técnico.

De los 32 informes emitidos por la Contraloría en Piura, 16 corresponden a obras supervisadas por el Gobierno Regional; 13 por el Ministerio de Agricultura, a través de la oficina de Agrorural; y 3 por la Municipalidad provincial.

La contraloría ha hecho una convocatoria a fin de promover la participación ciudadana en el seguimiento de las obras de reconstrucción mediante las veedurías ciudadanas donde se estima que participarían 4 mil personas. Se trata de una iniciativa compartida con la Mesa de Concertación y lucha contra la pobreza y algunas ONG[1].

Algunas reflexiones finales

  1. La Reconstrucción con Cambios resulta ser mucho más complicada que lo que se previó. El diseño centralizado de la misma ha evidenciado limitaciones y retos significativos, más allá del número de proyectos y el monto presupuestado.
  2. Una primera limitación es no haber convocado suficientemente a las distintas entidades regionales y locales, incluidos los colegios profesionales, las universidades, y las ONG. En las distintas regiones existen instituciones y profesionales con conocimientos y experiencias valiosas, que bien podrían aportar al proceso de reconstrucción en general.
  3. Una segunda  limitación es la carencia de una priorización social tanto en los plazos como en las obras. La vivienda y la reconstrucción de los medios de vida debió tener plazos más breves para evitar el sufrimiento de los más pobres. Se hace necesario evaluar hasta que punto los programas tradicionales gubernamentales son suficientes y si tales soluciones se corresponden con las necesidades de los más pobres. Se deberían buscar algunas soluciones que permitan mejorar los ingresos de los más pobres o que impliquen la participación de la población como es la autoconstrucción dirigida o la dotación de recursos presupuestales para programas de  recuperación de canales secundarios  y caminos rurales. Algunas ONG e instituciones internacionales tienen experiencia en ello.
  4. Un primer reto de la Reconstrucción tiene que ver con la carencia de estrategias más integrales; el cambio no puede ser limpiar los causes o reconstruir muros, el cambio solo puede ser tal si se tiene estrategias de gestión de riesgos con una perspectiva de cuencas. El manejo de los riesgos no puede hacerse solo en el entorno inmediato donde ocurrieron las inundaciones, se requiere de opciones de retención o derivación de las aguas en las cuencas medias y altas, como bien se ha priorizado en el Gobierno Regional de Piura.
  5. Un segundo reto está referido a los riesgos de corrupción. Existen muchos porque muchas son las obras a realizarse e insuficientes los mecanismos de control tradicional; las iniciativas de participación ciudadana constituyen un avance significativo para prevenir tales riesgos. Estas deben implicar a las instituciones y complementarse con las iniciativas de la Contraloría de hacer convocatorias individuales.
  6. Un tercer reto es el de la planificación. ¿Cómo articular la reconstrucción con los planes de desarrollo? Cómo tener una planificación territorial libre de la especulación de suelos y de la corrupción? ¿Cómo incorporar la Reconstrucción en la Estrategia y el Plan Nacional de Gestión de riesgos? Las ciudades del norte carecen de un plan de manejo territorial que podría incorporar la reconstrucción y la gestión de riesgos.
  7. Un cuarto reto es el de la institucionalidad. Los roles y competencias de las autoridades e instituciones definidos por las leyes han sido modificados tanto en el contexto de la emergencia como en la reconstrucción, debilitando el protagonismo de las instituciones especializadas como son el INDECI y el CENEPRED. Es pues necesario reconstruir la institucionalidad o en su defecto modificar la normativa vigente.

Un reto final es el descontento de la población, que puede ser exacerbado en contextos electorales y crisis políticas como las que vivimos recientemente. Se hace necesario establecer mejores mecanismos de información, diálogo y negociación para la priorización de obras y otras acciones, lo que puede ser facilitado por la Mesa de Concertación y lucha contra la pobreza o por las distintas redes e instituciones implicadas, como es el caso de los colegios profesionales y las conferencias de desarrollo social, entre otras.

Fuente: Revista ideele

 

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Resultados del proyecto recuperación productiva en Tambrogrande 02/03/2018


Recuperación productiva en Tambrogrande

En Tambogrande, Piura, poco a poco los agricultores están viendo cambios y mejoras tras los difíciles momentos que vivieron durante el fenómeno de El Niño en el veranos del 2017. Soluciones Prácticas y FAO Perú, a través del proyecto Recuperación Productiva para la Seguridad Alimentaria tras el Niño Costero, buscaban reestablecer la agricultura de la zona.

El norte del Perú fue una de las zonas más afectadas por las inundaciones durante El Niño Costero 2017 que duró alrededor de 3 meses y en el que se vieron afectadas más de 1millón de personas. La agricultura fue una de las actividades más afectadas, generando pérdidas de cultivos debido a la destrucción de la zona y la falta de abastecimiento del agua.

Tambogrande fue uno de los distritos afectados; pero gracias al proyecto emprendido en colaboración entre Soluciones Prácticas y la FAO Perú, se cuenta hasta el momento con la recuperación de la capacidad productiva de cultivos de más de 1000 familias; la distribución de cultivos transitorios como el maíz y el frejol que beneficiaron unas 1400 familias; la capacitación capacitación de unos 350 productores en el manejo agronómico; y el pago de jornales de trabajo con una inversión de 150mil soles, que ha favorecido a casi 500 personas en la limpieza de los canales.

El reparto de semillas, así como de kits de herramientas para el trabajo de recuperación de suelos, ha permitido contar con alimentos y generar ingresos para muchas familias afectadas.

El involucramiento de las autoridades locales, regionales y la misma población es uno de los grandes logros de este proyecto, y ahora vemos como poco a poco Tambogrande va recuperando su capacidad productiva y su vida normal.

Para conocer más sobre el proyecto “Recuperación Productiva para la Seguridad Alimentaria tras el Niño Costero”, ingresa a: https://infoinundaciones.com/noticias/soluciones-practicas-y-fao-cierran-proyecto-en-piura

*Mu Fuente: Soluciones Prácticas

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Resultados del Programa de resiliencia ante inundaciones en México 28/02/2018


resultados video
El programa de Resiliencia ante inundaciones Zurich / Cruz Roja Mexicana (CRM) / IFRC es el primer programa de la Alianza Global entre la Federación Internacional y Zurich, y tiene como objetivo reforzar la resiliencia y la capacidad de las comunidades para enfrentar y recuperarse lo mas pronto posible de una inundación.
La Alianza seleccionó a México como primer país prioritario por su alto peligro de inundación y exposición al riesgo, y por su necesidad de mejorar la gestión de las inundaciones y la resiliencia comunitaria. El Programa ha intervenido en comunidades del municipio de Jonuta, Tabasco, México, por su susceptibilidad histórica ante desastres e inundaciones, donde se presentó: falta de preparación para emergencias, interrupción de vías vitales durante las inundaciones (agua potable), dependencia de los medios de subsistencia (ganado y plantaciones) susceptibles a inundaciones y coordinación limitada con proveedores de ayuda externa.
El Programa pretende ser un modelo para las alianzas entre el sector humanitario y el privado, combinando sus conocimientos y experiencia para mejorar la resiliencia comunitaria ante las inundaciones.
El video que presentamos a continuación da cuenta de los resultados que ha tenido el programa de resiliencia ante inundaciones en México durante estos cuatro años.
  


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La protección social para la adaptación se puede usar para enfrentar las crisis y reforzar la resiliencia 28/02/2018


Protección social y resiliencia

Las crisis se están convirtiendo en una nueva normalidad en el mundo de hoy. En los últimos 30 años, los desastres naturales causaron la muerte de más de 2,5 millones de personas y casi unos USD 4 billones en daños en el mundo.

Los fenómenos naturales adversos provocaron, solo en 2017, pérdidas por unos USD 330 000 millones, convirtiéndose en el año más costoso en la historia. El cambio climático y los cambios demográficos, así como otras tendencias mundiales, podrían también crear riesgos de fragiliddad.

Actualmente, los conflictos generan el 80 % de las necesidades humanitarias, y se espera que la proporción de personas extremadamente pobres que viven en situaciones afectadas por conflictos aumente a más del 60 % en 2030.

En un mundo con cada vez mayores riesgos, los sistemas de protección social ayudan a las personas y las familias a enfrentar las guerras civiles, los desastres naturales, el desplazamiento y otras crisis. 

También ayudan a desarrollar capital humano al conectar a las personas con los empleos, hacer inversiones en la salud y la educación de sus hijos y proteger a los ancianos y otros grupos vulnerables.

Los sistemas de protección social para la adaptación van un poco más allá, ayudando a garantizar que estas inversiones cruciales en capital humano no se vean socavadas por una crisis o perturbación. Estos sistemas son similares a los sistemas de protección social convencionales, pero también nos permiten saber quién es pobre en este momento y quién podría caer en la pobreza en el caso de una crisis; cuáles serían sus necesidades, y cómo se podrían financiar y proporcionarles apoyo en tiempos de crisis. Estos sistemas pueden servir de base para otras intervenciones en salud, educación y otros servicios sociales.

El Banco Mundial ya está ayudando a los países a desarrollar sistemas de respuesta a las crisis y lo hace identificando los riesgos —a través de la creación de modelos y mapas de riesgo—, fortaleciendo los sistemas de alerta temprana, garantizando que un país tenga protección financiera (p. ej., seguros, bonos para catástrofe) antes de un desastre, “construyendo mejor” e invirtiendo en protección social.

Si bien el Banco Mundial se dedica tradicionalmente a tareas en el ámbito del desarrollo, cada vez realizamos más acciones que complementan la labor de los actores humanitarios a medida que aumentamos nuestra interacción con los países frágiles y afectados por conflictos y respondemos a otras crisis como los desastres naturales y el cambio climático.

En respuesta a la devastadora crisis alimentaria en el noreste de Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen registrada en marzo pasado, el Banco Mundial movilizó un paquete de USD 1800 millones consistente en 17 proyectos para entregar dinero en efectivo a la población afectada y permitirles comprar alimentos, reforzar la resiliencia comunitaria y continuar entregando servicios a los más vulnerables en esos países. Hasta ahora se ha evitado la hambruna en Yemen como resultado de esfuerzos concertados, entre ellos las mencionadas transferencias de efectivo.

En 2015, el Gobierno de Pakistán se asoció con el Banco Mundial para poner en marcha el Proyecto de Recuperación de Emergencia para Personas Desplazadas Temporalmente de las áreas tribales bajo administración federal. La iniciativa tuvo como objetivo respaldar la recuperación de las familias afectadas a través de un programa de donaciones en efectivo.

Y cuando surgieron pandemias como el ébola, el Banco proporcionó asistencia para la compra de suministros y medicamentos esenciales, el aumento de los trabajadores de la salud extranjeros para las comunidades afectadas y apoyo psicosocial para los afectados por el virus. El Banco también dio apoyo presupuestario para ayudar a los Gobiernos de Guinea, Liberia y Sierra Leona a enfrentar los impactos económicos del brote epidémico y financiar la ampliación de los programas de protección social para la población de estos tres países.

Dada la función clave de los sistemas de protección social en la respuesta a las crisis y las situaciones de vulnerabilidad, continuamos asociados con los Gobiernos y otros actores humanitarios y del desarrollo para promover un aumento de la cobertura de los sistemas de protección social y así reducir la carga de los sistemas humanitarios y dar un rol de liderazgo a los Gobiernos en las iniciativas de respuesta a las crisis siempre que sea posible.

Esta semana, aproximadamente 240 encargados de formular políticas de 70 países se reúnen en Frankfurt para analizar estos importantes temas en el Séptimo Foro de Aprendizaje Sur-Sur. (i) En el evento se tratarán todos los aspectos de la protección social para la adaptación, desde políticas y programas para dar una respuesta eficaz a las crisis, el financiamiento sostenible y los sistemas de gestión de la información a todos los tipos de crisis incluidos los desastres naturales, los refugiados y las crisis económicas. Esperamos aprender de nuestros colegas provenientes de todo el mundo.

Fuente: Banco Mundial

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Más de 1000 familias afectadas por Niño Costero 2017 recuperan hectáreas de cultivos en Piura 28/02/2018


Más de 1000 familias afectadas por Niño Costero 2017

Los agricultores de los distritos de Curamori, Catacaos y La Matanza en Piura han sido los más afectados por la emergencia del Niño Costero, según reporte del INDECI en marzo del 2017. El reporte indica que más de 1,000 familias afectadas en esta zona, cuya principal actividad productiva es la agricultura, han perdido sus cultivos, limitando así sus fuentes de ingreso y alimentación.

Ante esta necesidad Soluciones Prácticas y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) vienen implementando el proyecto Recuperación de medios de vida y seguridad alimentaria en Piura tras El Niño costero 2017, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y capacidad productiva de 1,000 familias afectadas por las inundaciones. El proyecto ha permitido la instalación de huertos familiares con cultivos básicos, de rápida producción y con un alto valor nutritivo, como el frijol caupi (semilla certificada), alimento que forma parte de la dieta diaria regional. 

Esta propuesta busca, desde un enfoque más social y participativo, involucrar a los productores agrícolas en pequeña escala en el proceso de reconstrucción, articulando la recuperación de sus cultivos dentro de una estrategia integral de gestión de riesgos, que implica, en el corto plazo, la recuperación de tierras de cultivo y limpieza de canales de riego. Para dejar asentada la capacidad de resiliencia y prevención de las comunidades, el proyecto implica también la elaboración de planes de gestión de riesgos para eventos climáticos extremos que afecten la agricultura, y la identificación de las zonas de riesgos a partir de georreferenciación, que permita ubicar los puntos vulnerables para tomar mejores medidas de prevención.

Se han iniciado las capacitaciones y asistencia técnica en buenas prácticas de gestión de riesgos de desastres y problemas sanitarios en el sector agrícola, dirigida a pequeños agricultores, quienes desarrollan los cultivos dentro de sus parcelas, como “parcelas modelos”, para demostrar en cada etapa del cultivo las prácticas  más adecuadas de manejo y conocer también las dificultades que se presenten en el cultivo. En Curamori se cuenta con 750 hectáreas cultivadas,  que están próximas a ser cosechadas.  Al finalizar el proyecto se llegarán a 1,000 hectáreas, incluyendo la zona de La Matanza y Catacaos.

Para asegurar que las comunidades cuentan con medidas a largo plazo también se viene involucrando a las autoridades locales y regionales en la elaboración del Planes Municipales de Contingencia Agraria. 

Los cultivos de panllevar que se han instalado en los huertos familiares serán básicos para el sustento y los medios de vida de estas familias, pero somos conscientes de que debemos trabajar con ellos de forma paralela en la recuperación a largo plazo”, reconoció María Elena Rojas, representante de la FAO en Perú. “Los planes de contingencia agraria que se van a construir, contendrán los procedimientos específicos de coordinación, alerta, movilización y respuesta ante la ocurrencia de un evento como El Niño costero del año pasado”, aseguró.

Este miércoles 28 de febrero de 2018 en el Hotel Casa Andina Piura Sala Ficus de 9:00 a.m. – 2:30 p.m. se llevará a cabo primer taller para la elaboración de Planes Municipales de Contingencia Agraria, donde participaran autoridades como INDECI Piura, COER, Dirección Regional Agraria, entre otras. Además de presentarse los avances del proyecto en mención a cargo de Alcides Vilela de Soluciones Prácticas y Sandro Gutierrez, FAO Perú.

Fuente: Soluciones Prácticas

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Senamhi descarta presencia de El Niño Costero en el 2018 26/02/2018


inundaciones norte peru
Las condiciones meteorológicas que se han estado presentando en el norte del país no se asemejan a las ocurridas durante el mismo periodo en el 2017, por lo que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) descartó la presencia de El Niño Costero para este año.

La institución precisó que desde el año pasado el mar peruano presenta temperaturas por debajo de su promedio, por lo que se acerca más a un contexto de La Niña costera. Asimismo, las lluvias en Piura y Tumbes muestran valores de normales (zonal altas) a deficientes (zonas bajas y medias) desde diciembre pasado.

"En los últimos días, y de acuerdo con lo anunciado en los comunicados emitidos por el ENFEN, la temperatura superficial del mar se ha venido normalizando; mientras que en la costa norte de Tumbes y Piura se ha registrado un calentamiento ligeramente sobre lo normal”, precisó.

Según datos de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) y del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), en el 2017 la temperatura superficial del mar en Paita se acercaba a los 29°C, mientras que este año se ha mantenido por debajo de los 26°C.

Por otro lado, el ENFEN prevé la llegada de una onda oceánica Kelvin, lo cual podría generar algunas lluvias de moderada intensidad y de presencia aislada en la costa de Tumbes y Piura, sostuvo el Senamhi.

FUENTE: El Comercio

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¿Lima está preparada para afrontar posibles sequías? 26/02/2018


Niño tomando agua de caño

Escasez de lluvias en la sierra mantiene bajas las reservas de agua de Lima. Dos o tres años de sequía consecutiva provocarían desabastecimiento

Los habitantes de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, viven la peor de sus sequías. En tres años de escasas lluvias, el agua almacenada en sus reservorios disminuyó dramáticamente a tal punto que la alcaldía ha ordenado a su población no usar más de 50 litros diarios por persona. Eso representa la tercera parte de lo que consume al día un limeño promedio (147 litros). Con esta restricción –bajo pena de multa y cárcel– la urbe más turística de África logró aplazar hasta el 9 de julio su ‘hora cero’, el día en que el agua dejará de caer por los caños de 4 millones de personas.

Aunque por ahora Lima está lejos de presentar una situación parecida a la de Ciudad del Cabo, la capital peruana ya ha afrontado restricciones masivas del servicio por el comportamiento de la naturaleza. La última vez ocurrió en marzo del 2017 en 27 distritos, porque los huaicos impedían el proceso de potabilización. Ante la escasez, se formaron colas de gente en las calles para acopiar este recurso desde camiones-cisterna. Además, la compra desmedida de agua embotellada causó tal incertidumbre que los supermercados restringieron unidades de venta por cliente.

Otra emergencia ocurrió hace 14 años. “En el 2004 tuvimos una sequía muy fuerte, que nos obligó a hacer una restricción horaria para no quedarnos sin reservas”, recuerda el actual gerente del Centro de Servicios Sur de Sedapal, Jorge Rucoba. A fines de ese año, las reservas habían bajado hasta el 21% de su capacidad.

Este año, en parte del territorio de Junín (donde se ubican las lagunas y represas de Sedapal que abastecen a Lima) hay falta de precipitaciones, según el último reporte de sequías del Senamhi. Como consecuencia, los reservorios han almacenado 200 millones de los 330 millones de metros cúbicos (mlls. m3 ) de agua que pueden contener las 19 lagunas y 3 represas, es decir, están al 55% de su capacidad.

Se espera que en marzo y abril se normalicen las lluvias; de lo contrario, habría que activar un plan de contingencia para abastecer a la ciudad sin que las reservas para el 2019 se pongan en riesgo, explica el ingeniero Rucoba.

Infografía sobre las reservas de agua en Lima

Según este especialista de Sedapal, Lima podría afrontar una crisis como la de Ciudad del Cabo si la escasez de lluvias de estos primeros meses del 2018 se prolongara por dos o tres años seguidos. “Haciendo un análisis estadístico, no es posible que tengamos tres años seguidos de sequía. Igual no sabemos cómo va a actuar la naturaleza, por eso tenemos un plan de contingencia”, asegura.

La Autoridad Nacional del Agua (ANA) confirmó que las reservas de agua para Lima están en 55% de su capacidad. Para afrontar un problema de sequías, se creó un observatorio de las cuencas de Chillón, Lurín y Rímac, y se prepara un plan de trabajo para este año con la participación de 15 instituciones.

—Necesidad del recurso—
Sedapal tiene un plan de inversiones destinado a aumentar su disponibilidad de agua con nueva infraestructura de almacenamiento en las zonas altas. La empresa también busca incrementar su capacidad para potabilizar más recurso: se construirá una tercera planta en La Atarjea, se ampliará la planta de Huachipa y en el 2019 sería inaugurada la planta de desalinización de agua marina, que abastecerá a 100 mil habitantes de los balnearios del sur.

Al 2040, Lima tendría 12,3 millones de habitantes. Para entonces, según el plan maestro de recuperación del río Rímac (2015), se necesitarán ya no los 700 mlls. de m3 de agua que hoy se potabilizan sino 948 mlls. de m3 .

“Tenemos una ciudad enorme, prácticamente colapsada, con un sistema de abastecimiento de agua muy concentrado en una planta (La Atarjea). En situaciones difíciles, como la del año pasado, no tenemos más alternativa: dependemos de este sistema. Es necesario desconcentrar más el abastecimiento frente al crecimiento de la población”, explica Iris Domínguez, ingeniera civil especialista en gestión hídrica de la PUCP.

“El ambiente desértico que tenemos es complicado, por eso no solo requerimos agua para consumo sino también para generar un equilibrio entre el cemento y las áreas verdes. Debemos optimizar el uso del agua potable, mejorar nuestra capacidad de reservas y reusar las aguas residuales”, opina el ingeniero José de Piérola, presidente de la Asociación Peruana de Ingeniería Hidráulica y Ambiental.

A diferencia de Ciudad del Cabo, que tiene déficit de agua, Lima se encuentra en una zona de ‘escasez económica’, lo que según el Mapa de Escasez de Agua (2017), elaborado por el Foro Económico Mundial, significa que el problema no son las fuentes hídricas, sino que carece de infraestructura, tiene deficiencias para potabilizar o sufre por contaminación.

Cómo hacer que los limeños no desperdicien el agua es otro gran tema para prever posibles sequías. “Al mes, una persona no debería consumir más de 5 m3 (lo equivalente a 150 litros diarios)”, explica Rucoba. Sin embargo, Miraflores y San Isidro registraron en el 2017 un consumo diario por persona tres veces mayor a lo recomendado: 436 y 477 litros diarios por persona, según Sedapal (aunque esta cifra sería así de elevada por la gran concentración de hoteles y restaurantes en estos distritos).

Sao Paulo afrontó en el 2015 una de las peores sequías en 80 años. Para ahorrar agua, se aumentó hasta en 100% el costo del m3, si una vivienda elevaba su consumo en relación con el año anterior. “Este tipo de medidas se está tomando en el mundo frente a la escasez. En Lima tenemos que cuidar el agua. Si no hacemos nada hoy, en el futuro sufriremos las consecuencias de esa inacción”, dice Rucoba.

Fuente: El Comercio

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