Riobardas y el camino hacia la resiliencia a las inundaciones en El Salvador

lunes, enero 22, 2024

por Carlos Tejada, Manuel von der Mühlen y Juan Piffaretti

Retirar los residuos de las masas de agua ayuda a abordar varios problemas a la vez, entre ellos el riesgo de inundaciones. Como miembro de la Zurich Flood Resilience Alliance (Alianza), Plan International trabajó con dos comunidades de El Salvador para construir e instalar un nuevo método de recogida de residuos en un río, conocido como Riobardas, que contribuye a los riesgos de inundación a los que se enfrentan estas comunidades.

El trabajo de resiliencia ante inundaciones de Plan International en El Salvador se guía por el enfoque de la Medición de la Resiliencia de las Comunidades ante Inundaciones (FRMC, por sus siglas en inglés). En colaboración con las comunidades con las que trabajamos, FRMC nos permite comprender los niveles actuales de resiliencia ante las inundaciones e identificar acciones apropiadas para aumentarla.

Los resultados del FRMC de las dos comunidades de Colima y Santa Bárbara, El Salvador, mostraron que la gestión inadecuada de los residuos sólidos es uno de los principales problemas relacionados con la resiliencia a las inundaciones en esas comunidades. Una gestión inadecuada de los residuos sólidos provoca la contaminación del medio ambiente, afecta a los medios de subsistencia y puede aumentar el impacto de las inundaciones en estas comunidades.

Líderes comunitarios durante el proceso de construcción de Riobardas. Créditos: Michel Galdámez, Plan International.

Los miembros de las comunidades no se deshacen de sus residuos de manera adecuada y, como el municipio no dispone de un sistema de recogida de residuos, éstos acaban en las calles. Durante las fuertes lluvias, los residuos son arrastrados por la corriente y entran en el río Lempa, creando diversas consecuencias. La acumulación de residuos, como botellas de plástico, puede obstruir las alcantarillas, de modo que el agua no puede drenar correctamente durante las inundaciones. Además, los residuos acumulados que arrastra el agua pueden dañar los hogares u otras infraestructuras, como puentes o compuertas.

Por otra parte, la flora y la fauna del río, así como las prácticas de pesca artesanal, constituyen la base de uno de los principales medios de subsistencia de estas comunidades. Todo ello se ve afectado negativamente por los residuos. Por ejemplo, los peces los ingieren al confundirlos con comida, lo cual los envenena y afecta a su reproducción, lo que a su vez afecta directamente los medios de subsistencia y la salud de las familias, que consumen el pescado. Además, durante las inundaciones, los residuos son arrastrados hasta las viviendas, lo que acelera la reproducción de vectores que transmiten enfermedades. Por último, los residuos pueden dañar los motores de las lanchas de los pescadores al quedar atascados en los rotores, afectando su funcionamiento y aumento las perdidas.

Riobardas: un nuevo método de recogida de residuos para las comunidades

Para abordar este problema, el personal del proyecto de Plan International, en colaboración con diversos actores locales (Comisión Comunitaria de Protección Civil, Cooperativas Pesqueras, y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales), construyó e instaló trampas para residuos hechas a mano llamadas «Riobardas». Las Riobardas están hechas de redes, cuerdas sintéticas y botellas de plástico recicladas, y son colocadas a cada lado de la orilla del río. Su estructura en forma de red impide que los residuos salgan a flote. Las Riobardas se adaptan a las condiciones del agua y al movimiento, además pueden ajustarse en tamaño, forma y anclaje, lo cual les permite funcionar eficazmente en distintos entornos y corrientes de agua. Para construir las trampas se utilizan materiales reciclados. Por último, el uso de redes de un tamaño específico permite a los animales acuáticos escapar con seguridad en caso de quedar atrapados.

Se anclaron dos trampas de 50 metros de ancho en dos puntos del río Lempa. La comisión comunitaria de protección civil, la asociación de desarrollo comunitario y las pequeñas cooperativas pesqueras, asesoradas por el personal del proyecto de Plan y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ayudaron a colocar e instalar dichas trampas.

«Gracias a la Riobarda para la resiliencia, se vio una notable reducción de la contaminación y permitió que pudiéramos pescar en áreas limpias y sin obstáculos. Además, la limpieza del río favoreció la protección de nuestras redes, extendiendo su durabilidad considerablemente».  

Eliezar Alfaro, Coordinador del Comité comunitario en la comunidad de Colima.

Comercializar los residuos

Los pescadores de las cooperativas pesqueras se reparten entre ellos el mantenimiento de las Riobardas. Cuando entran en el río para pescar, ellos recogen los residuos que flotan en la trampa, la limpian y la mantienen. Mediante un sistema de reciclaje recién implantado, los pescadores en coordinación con la Comisión Comunal de Protección Civil y la Asociación de desarrollo comunitario (ADESCO) clasifican, almacenan y comercializan el plástico u otros residuos que han recogido por medio de la estación de reciclaje comunal.

Líderes comunitarios durante el proceso de anclaje de Riobardas. Créditos: Michel Galdamez, Plan International.

La estación de reciclaje está gestionada por un comité ad hoc nombrado por la comunidad. Está supervisada por la comisión comunal de protección civil, la cual se asegura de que se cumplan correctamente las funciones y responsabilidades definidas. Los ingresos generados por la venta de botellas de plástico a las pequeñas empresas de reciclaje de la comunidad se utilizan para mantener esta intervención, por ejemplo comprando suministros para reparar las Riobardas.

Beneficios de las Riobardas

Gracias a las Riobardas, el río queda libre de residuos, lo que evita que éstos se acumulen en los desagües y los obstruyan durante las inundaciones, permitiendo un mejor flujo del agua. Al eliminar los residuos del río, se mejora la calidad del agua, mejorando la salud del ecosistema acuático y, por tanto, beneficiando los medios de vida de los miembros de la comunidad. 

Dado que gran parte de la comunidad y otros actores participan en la construcción de la trampa, su instalación, mantenimiento y en la comercialización de los residuos recogidos, se ha sensibilizado a las distintas partes interesadas sobre la gestión de residuos y su relación con la resiliencia ante inundaciones. La intervención ha sido aprobada por el gobierno local, ya que considera que se trata de una estrategia sostenible con múltiples beneficios, que puede aplicarse con muy pocos recursos financieros.

Si quieres conocer más sobre otras formas de aumentar la resiliencia ante las inundaciones hay amplios recursos disponibles de Plan International, por ejemplo este artículo sobre el vínculo entre la educación para la resiliencia ante inundaciones e higiene menstrual o este otro sobre el papel de los primeros auxilios en la resiliencia comunitaria.  

Puedes revisar la versión en inglés de este blog aquí.

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