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Fecha de publicación: 13/10/2017

simulacro escolar

En setiembre último, luego del reciente sismo de México, en un editorial, el diario Gestión indicaba en sustancia que ello generaría una toma de conciencia muy temporal, en cuanto a la necesidad de tomar acciones de manera proactiva, que solo duraría unas semanas. En general, siempre ha sido así, al poco tiempo todas las buenas intenciones desaparecen. Pero hace pocos días, el 1ero de Octubre, el diario El Comercio ha anunciado e iniciado una serie sobre el tema de la gestión del riesgo de desastres para que el tema no salga de la agenda mediática y se tomen medidas; y es más, le ha dado un título muy sugerente: “Campaña Riesgo País”. Esta iniciativa es doblemente meritoria, a mi parecer.

Primer mérito: por primera vez en el Perú un diario decide escribir de manera constante sobre el tema, y no sólo en función de la actualidad del momento. El primer artículo se titula : “Prevención Antes que Reconstrucción”. Y piensa hacerlo desde un ángulo práctico, lo que es mejor; dicho sea de paso, excelente idea la de ir mostrando fotos de construcciones que son desastrosas, “en pared” con el ranking emitido por el programa Cuarto Poder. Si además el grupo moviliza sus diferentes medios, tanto audiovisuales, como el canal de sus otros diarios, para llevar esa campaña adaptándose a sus diferentes públicos, el impacto sería aún mayor.

Podría imaginarse a partir de ahí un verdadero “rol fiscalizador” de la prensa sobre lo que se está haciendo y no haciendo en el tema , teniendo así también un rol promotor, manteniendo una presión constante, alertando por ejemplo sobre lo que suceda en el río Rímac, para que los problemas que se produjeron hace unos meses con la Atarjea no se vuelvan a producir, o sobre las entidades públicas que no están dedicando los recursos que deberían al Programa Presupuestal 068 (para prevención y reducción del riesgo de desastres, para simplificar). La cantidad de problemas que no se tratan y de acciones que se descontinúan y se descuidan es absolutamente inagotable, como para alimentar una “campaña vigilante” constante. La prensa convertida en un “aguijón constante” para que se gestione mejor los riesgos: nos acercamos así a una lógica cercana a la de las NNUU, a través de la UNISDR, cuando lanzó la ARISE Initiative. De paso, así como The Economist se ha aliado a dicha iniciativa a nivel mundial, ¿por qué no lo haría en el Perú, el Grupo El Comercio, uniéndose al Capítulo Peruano de ARISE?

Segundo Mérito: el de ligar explícitamente el tema al Riesgo País. Con lo cual se acerca también a la lógica de la UNISDR y del Economist (a través del Economist Intelligence Unit, ya escribí un post al respecto). Y de la lógica que expresé en uno de los posts de la serie sobre riesgo país del 2014 en este blog, especialmente el post del 20 de abril del 2014, en el que incluía una serie de temas que a mi parecer formaban parte del riesgo país; reproduzco el párrafo:

- el grado de resiliencia de un país frente a los grandes desastres naturales, lo que incluye la resiliencia económico-financiera, la resiliencia gubernamental (es clave que el Estado sea capaz de responder bien al desastre), la de las empresas y la de la sociedad en su conjunto; puede ser la diferencia entre un país que se recupera rápidamente de la catástrofe, por muy dura que sea, y otro que termina por hundirse más e involucionar hacia el “Estado fallido”

En dicho artículo mencionaba también como factor de riesgo país el tema del “estrés hídrico”, que ya había mencionado en una columna de principios del 2012 en la versión impresa de Gestión, pero hablando de riesgos estratégicos a nivel país. Este tema último también tiene que ver con el riesgo de desastres, y no sólo el cambio climático, pero además con el riesgo geopolítico interno y externo, como lo mencioné entonces.

Cabe anotar que a nivel mundial somos aún relativamente pocos los que incluímos el tema del riesgo de desastres de manera explícita como un tema de riesgo país desde hace varios años, y la mayoría no lo hace aún. Standard and Poor’s, entre las grandes clasificadoras, ha jugado un rol pionero, con su ya famoso informe de setiembre 2015, “Storm Alert: Natural Disasters Can damage Sovereign Creditworthiness”, que ya tuve la oportunidad de comentar. “Basilea” lo hace esencialmente a través del Financial Stability Board, pero a través del lente del cambio climático, y aquí su presidente, Mark Carney, quien también preside el Bank of England, ha sido el gran impulsor en ese mismo mes. En el Perú ninguna entidad lo hace de manera explícita, salvo en cierta manera el MEF desde que emitió su Informe de Contingencias Explícitas del 2015 (aunque en el del 2014 ya se menciona como contingencia implícita en el marco conceptual global de los riesgos fiscales, esencialmente desarrollado por el FMI, el Banco Mundial y el BID). Por ello, es tanto más meritorio que un gran medio periodístico peruano tome el riesgo de desastres de gran magnitud y su gestión como un tema de riesgo país de manera tan explícita.

Lo que me lleva a otro tema clave en cual espero ver también más artículos en el marco de dicha campaña: el de la penetración de los seguros. Sobre el cual había escrito en el post del 01/11/2015, como tema de riesgo país.

http://blogs.gestion.pe/riesgosfinancieros/2015/11/riesgo-pais-desastres-naturales-y-seguros.html

Hablando de seguros, viniendo de una cultura profesional típica de ciertos países europeos donde se considera a los seguros como algo absolutamente indispensable para mitigar los riesgos a nivel micro y macro (más allá de la protección de las mismas entidades financieras), me parece necesario mencionar también, aparte de artículos de El Comercio sobre el tema de su costo menos elevado de lo que se cree, la columna reciente de Eduardo Morón, presidente de APESEG, en el mismo diario, y que no se limita a este tema, también se refiere a la gestión de riesgos en general.

http://elcomercio.pe/economia/opinion/acciones-despues-susto-eduardo-moron-noticia-462629

El desarrollo del mercado doméstico de los seguros, en coordinación con la SBS y en asociación con el sector privado, forma parte de la estrategia integral de protección financiera frente a desastres naturales diseñada por el MEF, que es el resultado de un esfuerzo que se está llevando desde el segundo gobierno aprista y que se continuó durante el gobierno siguiente, siendo esta estrategia desarrollada en línea con la Ley del SINAGERD de principios del 2011, con el PLANAGERD 2014-2021, y con otras normativas previas, y con la asistencia técnica del Banco Mundial. Estrategia que sólo necesita ser actualizada en ciertos puntos de detalle a la luz de nuevas normativas y de avances más recientes como la creación del FONDES y de la ARCC. Es algo necesariamente evolutivo.

Cabe mencionar al respecto que actualmente tenemos una conjunción favorable que es una gran oportunidad en este tema. Eduardo Morón fue vice-ministro durante dicho gobierno aprista, durante el cual trabajó para el sector público, y junto con la actual Ministra de Economía y Finanzas, Claudia Cooper, en el Perú tuvieron, con apoyo del BID, un rol pionero en la reflexión sobre lo que podría costar un sismo de gran magnitud en Lima y Callao y sobre estrategias financieras del Estado para hacer frente a dicho costo. Y además tenemos a una titular de la SBS, Socorro Heysen, que le está dando una gran importancia renovada al tema de los seguros…y continuando el esfuerzo de sus predecesores, al de la continuidad del negocio (o continuidad operativa, para el sector público).

Lo cual me lleva a mi post del 23 de setiembre último, donde sugiero aprovechar el simulacro liderado por el INDECI el próximo 13 de octubre, para que en el sector privado y público se efectúen ensayos de continuidad del negocio o continuidad operativa (los hay de diferentes tipos y alcance, no se necesita hacer algo en grande, lo que cuenta es hacerlo, actualizar dispositivos, volver a hacer lo que hizo antes), sin escuchar a perfeccionistas que no parecen entender que lo que cuenta es entrenarse aunque muchas cosas salgan mal (ensayando, uno descubre los puntos débiles a reforzar) y a los que sólo saben “encontrar peros” a las propuestas de otros, o poner trabas burocráticas por miedo o por rutina o criticar sistemáticamente lo hecho por otros o por gente “que no les cae” personalmente y/o políticamente, o seguir con la mentalidad rutinaria y tramitopática que caracteriza a los “Shadoks” (ver post de diciembre 2014). Sean constructivos, positivos y proactivos, háganlo nomás…y sigan haciéndolo y mejorando después; todo esfuerzo concreto vale la pena, es un campo donde “se aprende mucho haciendo”.

¿Y qué tal, puesto que he empezado este post con una campaña desde la prensa, por ejemplo un ejercicio en los diarios sobre cómo lograr seguir publicando a pesar de un gran sismo en Lima y Callao? ¿Y en las radioemisoras y televisoras sobre cómo organizarse para volver a salir al aire lo más pronto posible? Conozco por lo menos a dos conocidas revistas semanales que en diferentes momentos de su historia lograron publicar a pesar de “eventos disruptivos súbitos” de otro tipo pero de fuerte impacto para la profesión periodística.

Un reflexión final: hay que dejarse de una vez de descalificar la opinión de gremios empresariales diciendo que están sesgados porque buscan más negocio, algo que suelen hacer comentaristas habituales o improvisados, por ideología o por otro tipo de razones y no pocos funcionarios públicos con un fuerte prejuicio anti-sector privado; primero, entre los miembros de los gremios muchas veces hay desacuerdos técnicos, no se trata de bloques monolíticos; segundo hay una tendencia reciente, y muy saludable, a que ahora los presidan o integren gente que viene con la visión macro y los ideales de cuando estaban en el sector público, algo que vuelve a dichos gremios más abiertos a colaborar con las políticas públicas (aunque puedan haber debates fuertes, porque hay temas donde los hay hasta entre los mismos técnicos públicos). Y si hay un tema donde ese enfoque colaborativo es absolutamente indispensable, para aumentar la resiliencia y sostenibilidad del país, es en el de la gestión de riesgos, entre ellos los temas de seguros y de continuidad del negocio y operativa, tal como lo preconizan diferentes organismos internacionales; es uno de los temas donde menos difícil es llegar a consensos rápidos entre gente de buena voluntad. Aprovecho la oportunidad para saludar a la Marina de Guerra del Perú que tanto hizo durante la Crisis del Niño Costero, demostrando también que valía la pena reforzar sus capacidades operativas, un esfuerzo que se debe proseguir.

FUENTE: Gestión

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