Que la naturaleza no nos sorprenda

ciudad de lima

Los peruanos no podemos subestimar la forma en la que la naturaleza opera en nuestro territorio: sismos, huaycos e inundaciones– con peores resultados si se suma el Fenómeno de El Niño– nos deben impulsar a ser más precavidos respecto a dónde y cómo construimos.

Vivimos en un estado de constante vulnerabilidad ante las arremetidas de la naturaleza. Si nos quedaba alguna duda, los estragos causados por el Niño Costero del 2017 debieron terminar de abrirnos los ojos. Casi 150 muertes, 1 millón 300 mil afectados, más de US$3.100 millones en pérdidas, pero sobre todo aquellas imborrables imágenes de distritos totalmente inundados y personas arrastradas por los huaycos. Todo ello, además de conmovernos y preocuparnos, debe llevarnos a estar permanentemente alertas.

“No estamos ante el primer sismo o el primer huayco. Si ya estamos acostumbrados a que estos fenómenos naturales nos acompañen, entonces debemos planificarnos para que nos impacten menos”, propone Juvenal Medina, geólogo especialista del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes).
En el Perú, este es un reto que conlleva dificultades adicionales, pues, como explica Medina, el 60% de los peruanos hemos asentado nuestras casas en zonas de riesgo. Solamente en Lima, el 70% de las construcciones son informales, según cifras de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), se calcula que el 70% de las construcciones limeñas son informales. Y si sumamos a esto construcciones mal mantenidas como los antiguos solares de quincha o las casas con adobe debilitado, la figura empeora.
Los terremotos no matan. La mala construcción, sí. “Hay algo que es necesario aclarar. El terremoto sacude el suelo, es todo lo que hace.

El problema es la construcción con material inadecuado, geometría inadecuada, y en suelos inadecuados”, recalca Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP) y sismólogo de formación. El mismo principio se puede aplicar, sin problemas, para otros fenómenos de la naturaleza. El Perú no es solo vulnerable a los sismos, también los huaycos e inundaciones representan amenazas constantes. ¿Cómo saber qué nivel de riesgo enfrentamos? A lo largo de este especial te presentaremos una serie de factores a tomar en cuenta para determinarlo. La ubicación de nuestra vivienda, las características del suelo, los materiales de construcción utilizados en ella y el nivel de mantenimiento de la misma son elementos que debes considerar.

 mapa de zonas vulnerables

SISMOS Y TERREMOTOS

El consenso entre los expertos es que debemos estar preparados para enfrentar un movimiento telúrico más fuerte que los de Áncash y Lima en la década del 70, o que el del año 2007 en Pisco. El mapa del Perú está dividido en cuatro zonas sísmicas (ver infografía), donde la región costa es la que está en mayor riesgo.

“Todos los sismos son cíclicos: siempre se repiten en los mismos sitios. Las placas frente al departamento de Lima no se están moviendo. De la última vez que lo hicieron en 1746 (se calculan 8,8 grados en la escala de Richter), ya han pasado 270 años”, señala Hernando Tavera, del IGP. Lo mismo apunta para la costa de Moquegua y Tacna, que no registra movimientos considerables desde 1868. Finalmente, el tramo de placas ubicado frente de la localidad de Chala, en la costa norte de Arequipa, no se mueve desde 1913.

Adicionalmente, existen extensos estudios sobre los riesgos en Lima según la zona y tipo de suelo sobre el que se edifica: no es lo mismo asentarse sobre un terreno de roca dura que en una ladera con suelo arenoso. El Centro Peruano Japonés de Investigación Sísmica y Mitigación de Desastres Naturales de la Universidad Nacional de Ingeniería (CISMID-UNI) está elaborando un mapa de microzonificación sísmica de Lima Metropolitana, en el que Lima ha sido dividida según cinco tipos de suelos. Fernando Lázares, ingeniero civil y subdirector académico de la mencionada entidad, señala que las zonas con mayor riesgo son los terrenos con suelo tipo IV ubicados en ciertos sectores de Lurín, Chorrillos, La Molina, Ate-Vitarte, San Juan de Lurigancho, Comas, Carabayllo y Puente Piedra, Villa El Salvador (con énfasis en Lomo de Corvina), además de los asentamientos sobre rellenos sanitarios. Ubica tu hogar en el mapa y sal de dudas.

materiales seguros

HUAYCOS E INUNDACIONES

“Un terremoto genera una cantidad de daño enorme, y los tenemos muy presentes. Pero si vemos a lo largo de los años qué tipo de fenómenos producen más daño, son los huaycos e inundaciones. Aunque su escala es reducida, son más frecuentes”, aclara Emilie Etienne, jefa del proyecto “Aliados ante inundaciones” de la ONG Soluciones Prácticas, que actualmente está implementando un Sistema de Alerta Temprana de huaycos en dos quebradas de Lurigancho - Chosica.

Asimismo, Juvenal Medina, de Predes, explica que “las regiones asociadas a valles y laderas son altamente sensibles a deslizamientos y huaycos, desde Cajamarca y Amazonas, la sierra de Piura, Lambayeque, y toda la línea andina que recorre de norte a sur. Allí están las condiciones de fuertes pendientes y de material que puede deslizarse con las lluvias”, grafica. Según cifras de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), más de 100 mil casas están susceptibles de ser afectadas por activaciones de quebradas. En términos humanos, superamos el millón 73 mil de personas, entre afectados directos e indirectos.

Si hablamos de la costa, existen 53 grandes cuencas entre Tumbes y Tacna, proclives a generar huaycos. En la sierra de Lima, apuntando a la Carretera Central, se han identificado más de 40 quebradas activas entre Ate y Santa Eulalia. Pero no solo estas quebradas y cuencas identificadas son potenciales escenarios de huayco. Conocer el pasado de la zona que se habita es crucial.

“Lo mejor es hablar con los vecinos que más tiempo tienen en la zona. Si hubo un huayco hace 20 o 40 años en un lugar, es posible que haya otro de nuevo”, advierte Etienne. “En Huaycán, por ejemplo, no hay huaycos considerables hace tiempo, pero su mismo nombre lo indica. Ahora está totalmente poblado”, alerta Medina. Segundo, es necesario ver la forma del terreno. “Si encontramos huellas de flujo de lodo, si hay depresiones en el terreno o franjas muy alineadas, hay indicio de quebrada activa. Si está asociado a laderas o pendientes, más aún. Todas las quebradas que tenemos cercanas a la ciudad y asociadas a ríos principales como el Chillón, Rímac o Lurín, han funcionado como huaycos”, añade.

Respecto a las inundaciones, pueden ser producto del empozamiento por precipitaciones, del desborde de ríos, del agua que llega a las partes bajas luego de un huayco, incluso de maretazos. Tratar de ganarle terreno al río, coindicen ambos expertos, es fórmula fija para el desastre. Los cauces, advierten, retomarán su envergadura natural si aumentase el flujo de agua por lluvias o huaycos.

En la siguiente entrega de este especial, aprenderás cómo disminuir el impacto de estos fenómenos naturales. Mientras tanto, puedes acceder al Sistema de Información y Gestión del Riesgo de Desastres (SIGRID), donde encontrarás mapas para comprobar si habitas o no en una zona vulnerable.

Fuente: RPP

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