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Fecha de publicación: 03/10/2018

La cartilla Pobreza y resiliencia en barrios de Lima es el resumen de la experiencia de la aplicación del Análisis Económico de Hogares (HEA), metodología de evaluación socioeconómica de los hogares y comunidades de un grupo de barrios de la periferia de Lima Metropolitana, ubicados en la cuenca media del río Rímac en los distritos de Ate-Vitarte, Chaclacayo y Chosica, y de El Progreso en el distrito de Carabayllo. El objetivo de esta evaluación fue la de identificar el acceso a los medios de vida en zonas urbano-populares, a través de procesos de diagnóstico participativo —instrumento indispensable para la planificación y la gestión del desarrollo local.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

La información obtenida sobre los patrones socioeconómicos de los hogares —con énfasis en los ingresos económicos, gastos, consumo de alimentos (kilocalorías por persona) y comportamiento que tienen los hogares frente a riesgos actuales y situaciones extremas—, brinda un amplio panorama acerca de la vulnerabilidad de estos hogares y su capacidad de respuesta. La metodología HEA permite entender cómo varían los ingresos, los gastos y los riesgos a lo largo del año y dentro de una misma comunidad.

A diferencia de otras metodologías de análisis estadístico de hogares y de evaluaciones de mercados, la metodología HEA proporciona un panorama lógico e integral de los medios de vida utilizando un enfoque de análisis de sistemas que relaciona las “partes” entre ellas y con el “todo”. Esto posibilita obtener información más sólida al utilizar el análisis de los datos en diálogo con la propia fuente de información (no se limita a la toma de datos de la muestra diseñada para analizarla después), evaluando la calidad de la información en el mismo proceso de recojo de datos (apoyado por un programa informático en una tablet que permite triangular la información a tiempo real). A continuación, utiliza las verificaciones cruzadas para garantizar que la información obtenida es consistente internamente a través de largas entrevistas grupales e individuales.

La implementación de esta metodología en las zonas mencionadas contribuyó a desencadenar un proceso social participativo en tres niveles: distrital, comunitario (barrio) y hogar. A nivel distrital, se logró el compromiso y acompañamiento de las autoridades y funcionarios locales en la búsqueda de información para una mejor Gestión de Riesgos de Desastres (GRD).

A nivel comunitario, los dirigentes sociales brindaron información de la problemática local y organizaron la participación de los representantes de los hogares, y en ese proceso reforzaron su conocimiento sobre los medios de vida de su comunidad. A nivel de los hogares, los representantes de los grupos socioeconómicos que compartieron información de sus ingresos, gastos y consumo, reconocieron el nivel calórico de su alimentación y ensayaron la estructuración de su presupuesto familiar. Todo ello fue conducido por un equipo de trabajo con conocimiento de la problemática urbana popular, con sensibilidad social, experiencia de trabajo colectivo, capacidad de diálogo y de sistematización de la información, y con un manejo básico de informática.

Gracias a la aplicación de esta metodología ahora se cuenta con información consistente y de calidad de la economía de los hogares (que será clave para diseñar estrategias y planes de prevención del riesgo, preparación y respuesta). Asimismo, se contribuyó a fortalecer la participación social en el diagnóstico y la búsqueda de alternativas de reducción de riesgos, y se contribuyó a promover el enfoque de resiliencia comunitaria, que contempla la solidaridad al interior de la familia y de la comunidad.

Este trabajo fue realizado entre agosto y octubre del 2015 por Save the Children y Soluciones Prácticas, con asesoría del FEG (Food Economy Group), y en alianza con las municipalidades distritales de Carabayllo, Chosica, Chaclacayo y Ate-Vitarte.

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Descripción de la metodología HEA

¿Qué es el Análisis de la Economía del Hogar (HEA)?

La metodología HEA (Household Economy Analysis, en español “Análisis de la Economía del Hogar”) es un instrumento de evaluación que Save the Children diseñó en el año 1973, y que se ha ido perfeccionando con más de 500 experiencias implementadas en países de África, Asia y América Latina. En 1998 fue divulgada en un manual elaborado por el FEG (Food Economy Group), ampliando su cobertura de aplicación por diversos gobiernos e instituciones de desarrollo. Es la primera vez que esta metodología se aplica en zonas urbanas del Perú, a través de Soluciones Prácticas y Save the Children. Destaca como una de las primeras aplicaciones a zonas urbanas en Latinoamérica tras muchos años de aplicación solo en contextos rurales.

HEA es una metodología de análisis de las condiciones socioeconómicas de los hogares y la población de un territorio específico. Analiza los medios de vida y las estrategias que los hogares implementan cotidianamente y en situaciones de riesgos para tener seguridad alimentaria. El análisis económico de hogares se realiza de forma participativa, articulando tres dimensiones espaciales (distrito o provincia, comunidad y hogar). De esta manera, se compromete a los actores políticos y sociales en cada uno de estos ámbitos, lo que permite establecer acuerdos para el diagnóstico y planificación del territorio.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

La información se recoge en tres ámbitos distintos: el distrito, la comunidad (o barrio) y el hogar.

El distrito: En este ámbito se revisa información socioeconómica del territorio y de las redes o acceso a mercados existentes. Para ello, se entrevista a autoridades, funcionarios o líderes sociales para elaborar una línea cronológica de eventos y, así, determinar las zonas a evaluar.

La comunidad o barrio: Se realizan entrevistas a dirigentes sociales sobre la distribución de la riqueza o recursos económicos existentes en la zona para seleccionar entre tres a cinco grupos socioeconómicos (GSE) e identificar hogares en cada uno de los GSE donde se realizarán las entrevistas.

El hogar: Se realizan entrevistas extensas (de una hora y media en promedio) a mayor profundidad, donde se recoge información de los ingresos, gastos y estrategias de medios de vida de los integrantes del hogar.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

 

Resultados de la aplicación de la metodología HEA en 4 distritos de Lima Metropolitana

Ubicación de las zonas de aplicación del HEA: identificación y zonificación de medios de vida

La ciudad de Lima se fundó en 1535. Primero funcionó como sede del Virreinato del Perú y luego de la independencia en 1824, pasó a ser la capital de la República del Perú.

Pese a su importancia, durante los primeros 400 años de su existencia la población apenas superaba las 300 mil personas. Desde los años 40 del siglo XX experimenta un crecimiento exponencial que la hace rápidamente superar el millón de habitantes; cuatro millones a finales de la década del 70; ocho millones al finalizar el siglo XX; y sobre los nueve millones de habitantes en la actualidad.

Este crecimiento acelerado ha estado acompañado de un aumento igualmente ascendente de la demanda de alimentos y necesidades básicas como servicios de electricidad, agua y saneamiento. Todo esto con una alta demanda de tierras para habitar, cubriendo por completo la llanura del cono de deyección del río Rímac; y se extiende hacia las llanuras de los ríos cercanos, ocupando laderas escarpadas de cerros, riberas de ríos y cauces de quebradas que muchas veces no tienen las condiciones básicas de seguridad que se necesita para vivir.

El estudio se enfocó en las zonas de El Progreso y la cuenca media del río Rímac, al ser espacios con altas condiciones de vulnerabilidad, debido a las condiciones económicas de los hogares y a la ocupación no planificada.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

Determinación de los grupos socioeconómicos

En las dos zonas se determinaron los grupos socioeconómicos mayoritarios, a través de entrevistas con líderes de la comunidad. Para ello, se indagó acerca de sus principales actividades económicas, el ingreso medio mensual de los hogares y el número promedio de personas que conforman los hogares. Los GSE se agrupan en base al testimonio de los entrevistados, no corresponde a la clasificacion de Niveles Socioeconómicos (NSE) de las estadisticas oficiales, no compite con esta y podría trabajarse para compararlas.

En el GSE 1 (el más pobre) los responsables de los hogares suelen dedicarse a trabajos inestables, poco frecuentes y/o con bajos ingresos. Esto incluye actividades como reciclaje, trabajo doméstico, mano de obra no calificada y comercio ambulatorio.

En el GSE 2 (pobre) los responsables de los hogares suelen dedicarse a trabajos estacionales o temporales con bajos ingresos, por ejemplo: mototaxista, comercio a pequeña escala (bodegas), mano de obra calificada contratada.

En el GSE 3 (medio) los responsables de los hogares se encuentran con empleos relativamente estables, con ingresos fijos o mensuales, como mano de obra calificada, profesionales, técnicos y choferes (con vehículo propio).

En el GSE 4 (alto) los responsables de los hogares poseen trabajos estables, tienen un mayor nivel de especialización, antigüedad y/o mayor sueldo (este GSE no es significativo en El Progreso, por lo que no aparece en el gráfico).

En el GSE 5 (acomodado) los responsables de los hogares tienen actividades de comercio mayorista o son propietarios de negocios (este GSE no existe en El Progreso, por lo que no aparece en el gráfico).

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

Riesgos que pueden surgir en la comunidad

En el análisis de los riesgos en los hogares, no se consideraron solamente los riesgos de desastres (producto de huaycos, inundaciones, movimientos sísmicos o deslizamientos de tierra), sino también los riesgos financieros, de salud o de seguridad ciudadana, que son mucho más comunes y tienen un impacto más localizado en los hogares.

Amenaza de origen natural

En El Progreso (Carabayllo), la presencia de lluvias, especialmente entre los meses de julio a setiembre, causa daños en las viviendas y en la salud de la población, ya que en situaciones extremas pueden llegar a ocasionar huaycos. En la cuenca media del río Rímac, la temporalidad es diferente, las lluvias suelen presentarse de enero a abril. La activación de las quebradas en temporada de lluvias y los deslizamientos de tierra asociados son el principal peligro que afecta la zona de medios de vida.

En las zonas de laderas, los sismos y lluvias pueden ocasionar derrumbes y caída de pircas (muros de piedra usados como terraza) y daños en las viviendas. Los sismos y huaycos pueden causar muertes y heridos, destruir las viviendas, infraestructura, y obstruir las pistas y carreteras. En la cuenca media del río Rímac, el bloqueo de la Carretera Central durante varios días es relativamente frecuente, ya sea por huaycos o nevadas excesivas en la sierra central. Esto reduce el ingreso de productos a la ciudad de Lima, y por lo tanto, el encarecimiento de los alimentos y otros productos básicos. Además, se presentan enfermedades, principalmente respiratorias y digestivas en función de las estaciones del año.

Amenaza de origen humano

La inseguridad dentro del barrio, con robos y asaltos; la pérdida de empleo o dificultad para encontrar trabajo; el descuido de los niños y niñas por la dificultad de desarrollar actividades económicas y su cuidado; son importantes factores de riesgo en los hogares de las zonas de estudio.

Estas amenazas desestabilizan la economía del hogar, en un contexto de presupuesto ajustado. En caso de los niños, los impactos pueden ser mayores, debido a la exposición a posibles abusos de familiares y extraños, descuido en los estudios, propensión a actividades ilícitas, desestabilización emocional, etc.

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Estrategias de respuesta

Frente a estos riesgos, la población ha desarrollado sus propias estrategias de respuesta, entre las cuales se encuentran las siguientes:

Reducir gastos y comprar alimentos más baratos: Los hogares muy pobres y pobres suelen reducir sus gastos en bienes esenciales y no esenciales. En lugar de gastar en artículos de su preferencia o de calidad, los cambian por otros menos costosos y de menor calidad. Por ejemplo, en lugar de comprar pollo compran más huevos o dejan de comprar frijoles blancos y compran lentejas. Otra estrategia consiste en adquirir pequeñas cantidades, sin embargo, esta estrategia resulta más cara a largo plazo dado que los productos al por menor suelen costar más.

 Acceder a recursos financieros

  • Crédito en las bodegas locales: esta es una estrategia común para los hogares muy pobres. En muchos casos, piden crédito en más de una bodega hasta que pueden pagar a sus acreedores.
  • Préstamos de los conocidos: los hogares suelen acudir a amigos, vecinos y familiares.
  • Prestamistas informales: quienes suelen aplicar altas tasas de interés y pedir pocas garantías.
  • Cooperativas de ahorro y bancos comunales: formas diversas de asociación para acceder al crédito mediante el ahorro solidario, en algunos barrios.
  • Juntas o panderos: agrupaciones de personas conocidas para hacer ahorro colectivo.

Aumentar los trabajos ocasionales: Esta estrategia es difícil de realizar puesto que en años normales ya es difícil conseguir opciones de trabajo. Más miembros del hogar buscarán trabajo y trabajarán más horas y más días. En particular, puede resultar en el incremento del trabajo realizado por niños, niñas y adolescentes.

Organizar colectas o métodos para recolectar fondos: Entre ellas están: las colectas individuales para atender casos sociales, la organización de eventos para la recaudación de fondos (por ejemplo: polladas y parrilladas) y el paisanaje (colaboración en función del lugar de origen).

Depender de los comedores populares y de los programas Vaso de leche: Esta es una de las estrategias más comunes y que se ha institucionalizado en el país. Ante la ocurrencia de un desastre, los vecinos de la comunidad utilizan la infraestructura de los comedores populares para desarrollar ollas comunes, a través de la cooperación mutua entre familias o con el apoyo de otras instituciones.

La posibilidad de implementar estas estrategias está directamente ligada a la resiliencia, definida como “la habilidad de un sistema, comunidad o sociedad de proseguir su desarrollo social, ecológico y económico, así como sus objetivos de desarrollo, al manejar su riesgo de desastre a lo largo del tiempo en una manera que contribuya a un crecimiento sostenible y a mitigar sus riesgos de desastres.
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Las estrategias de respuesta de los hogares reveladas por el HEA muestran que la resiliencia se debe considerar a nivel de familias extensivas, de su comunidad; y de su entorno distrital, regional o nacional. Además, la resiliencia permite vincular el desarrollo y la gestión de riesgos de desastres, mostrando cómo algunas decisiones frente a desastres, tales como el abandono de la escuela para trabajar, pueden llevar a destruir posibilidades futuras de desarrollo.

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Recomendaciones

El HEA permitió identificar varios problemas, para los cuales se formulan algunas recomendaciones, ilustrándolas con ejemplos de posibles acciones. Cada opción debería ser discutida de manera participativa con las autoridades y la población de la zona implicada.

Utilizar la información obtenida en el HEA en las formulaciones del diagnóstico y las estrategias de la planificación local, lo que permitirá una toma de decisiones con mayor precisión. Por ejemplo, en las organizaciones vecinales, el plan de desarrollo económico local, el plan de desarrollo urbano, el plan de gestión de riesgos y defensa civil, el plan de participación ciudadana, los programas de alimentación popular, etc.

Explorar la implementación de un sistema de transporte de bajo costo para los hogares más necesitados con subsidio cruzado, en función del grupo socioeconómico, transporte escolar gratuito, para trabajadores, etc. Ello debido a que el gasto en transporte es muy elevado en la economía del hogar, lo que limita su desarrollo económico, al impedirles acceder a trabajos mejor remunerados lejos de su domicilio. Se recomienda mesas de diálogo con los actores relevantes, por ejemplo, las
municipalidades, las empresas, los transportistas, las escuelas, entre otros.

Incentivar la buena gestión de los recursos al interior del hogar. Promoviendo el ahorro y los créditos colectivos; estableciendo planes de presupuesto familiar que sean
elaborados conjuntamente con los miembros del hogar.

Desarrollar y/o difundir los productos financieros adecuados a las necesidades de los más pobres. Incentivando redes de microcrédito a bajo costo y finanzas solidarias, como, por ejemplo: las juntas de ahorro, los bancos comunales, las cooperativas de ahorro y crédito, las cajas municipales y mutuales de ahorro, así como una permanente educación financiera.

Fortalecer a las organizaciones sociales de base en las zonas más pobres, como las del Vaso de Leche y los comedores populares, desarrollando programas de capacitación a las gestoras sobre: nutrición, manipulación de alimentos y gestión económica. Estas organizaciones sociales son claves para los hogares más pobres y se vuelven estratégicas para responder en caso de desastre, ya que permiten garantizar la alimentación colectiva y de bajo costo.

Desarrollar sistemas solidarios de economía local, a través de asociaciones para las compras colectivas, iniciativas de comercio comunitario, ferias locales y ecológicas, experiencias de trueque de productos y/o servicios, y afianzar el mercado de menudeo (mercados de abastos) que permita mejorar los ingresos de los hogares o el acceso a productos de menor costo.

Potenciar las capacidades técnicas de las mujeres, niños, niñas y jóvenes para que accedan a mejores ingresos económicos por su trabajo, a través de talleres productivos diversos, iniciativas de comercialización justa y solidaria, formación en gestión empresarial y márketing con enfoque de derecho al trabajo digno y sin explotación.

Afianzar o fortalecer los medios de vida que generan ingresos. En las zonas identificadas, los hogares han generado sus propios mecanismos de ingresos como bodegas, prestación de servicios, entre otros, los cuales deben ser fortalecidos con una visión empresarial y solidaria.

Fuente: Soluciones Prácticas

 

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