Latinoamérica necesita aplicar mejor sus conocimientos sobre desastres

martes, febrero 1, 2022

por Daniela López para Scidev.Net. Publicado originalmente aquí.

En América Latina y el Caribe las inundaciones ocasionan el 45 por ciento de los desastres naturales, situandose como una de las principales amenazas de la región. Crédito de la imagen: Ocha Colombia/Flickr, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0)
  • Tener buenas investigaciones no asegura que los países estén mejor preparados para desastres
  • Países con alta tasa de publicaciones sobre desastres no están bien preparados para enfrentarlos
  • Se necesita que conocimiento académico llegue a tomadores de decisiones para hacer frente a riesgos

Pese a que en América Latina las investigaciones sobre desastres climáticos han avanzado sustancialmente en las últimas dos décadas, los conocimientos generados no se usan para prevenir esos eventos.

La situación es aún más grave en aquellos países altamente vulnerables a desastres hidrometeorológicos y que no producen conocimiento científico, advierte un análisis bibliométrico de la producción de investigaciones sobre riesgo a inundaciones en la región.

La amenaza natural por inundaciones es un tema crítico en América Latina: representa el 45 por ciento de los desastres naturales y según el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el aumento de las olas de calor marinas en América central y del sur “incrementará el riesgo de inundaciones costeras”.

Países como Brasil atraviesan una situación de emergencia producto de las intensas lluvias que están provocando grandes inundaciones, desprendimientos de rocas y ruptura de presas. Las inundaciones se concentran actualmente al sur del estado de Bahía (región Nordeste) y en varias partes del estado de Minas Gerais (Sudeste del país).

Los datos son alarmantes: según Defensa Civil del estado de Bahía hasta el 12 de enero se habían registrado más de 850.000 personas afectadas, de las cuales 27.000 se quedaron sin hogar y casi 60.000 han sido evacuadas. Además, hay 2 desaparecidos, 26 muertos y 523 heridos en lo que constituye la peor inundación de ese estado en 35 años.

Por su parte, el estado de Mina Gerais reconoce 374 municipios en situación de emergencia y desde octubre de 2021 –inicio de la temporada de lluvia– ha registrado 25 muertes, 26.492 evacuados y 4 mil personas sin hogar.

Las inundaciones en México aumentaron el año pasado respecto a 2020. En la foto, desborde del río Tula en setiembre pasado que obligó a evacuar miles de personas. Crédito de la imagen: Geneviève de Paris/Wikimedia Commons, imagen en el dominio público.

También en México las inundaciones aumentan. En 2020 se registraron 996 inundaciones y en 2021, 1.454, un aumento de 458 eventos, según la evaluación más reciente de la Comisión Nacional del Agua y la Dirección General de Protección Civil.

Sin embargo, tanto Brasil como México, dice el estudio publicado en la revista Water, tuvieron las contribuciones académicas más significativas sobre el tema, con 47 por ciento de publicaciones.

Diversos expertos consultados por SciDev.Net señalaron que la generación de investigaciones no asegura que los países estén mejor preparados para los desastres naturales, y coincidieron en la necesidad de tener más y mejores herramientas que vinculen la producción académica con los sectores políticos de toma de decisiones.

“Esas investigaciones se tienen que convertir en información públicamente disponible, accesible, que sirva a quien está tomando las decisiones”, afirmó a SciDev.Net vía Zoom José Luis Samaniego, director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Señaló también que un modo de fortalecer este vínculo es lograr que los organismos públicos reconozcan al conocimiento científico como información oficial. Que en la identificación del estado del conocimiento sobre distintos temas –como el aumento del nivel del mar– sean las investigaciones académicas las referencias oficiales para abordar la problemática.

“Esas investigaciones se tienen que convertir en información públicamente disponible, accesible, que sirva a quien está tomando las decisiones”.

José Luis Samaniego, director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Además de México y Brasil, el estudio mostró que Chile, Perú y Argentina, también ocupan los primeros lugares en la producción de conocimiento sobre evaluación del riesgo de inundaciones y definición de políticas y estrategias de gestión para atenuar los efectos destructivos de las mismas.

Sin embargo, estos tres países también sufrieron grandes inundaciones en la última década y mostraron no estar lo suficientemente preparados para hacer frente a estos eventos.

En febrero de 2017, el desborde de un río al este de Lima causó cuantiosos daños a la capital peruana. Crédito de la imagen: diario La República.

El estudio utilizó la base de datos de revistas de Web of Science (WoS), un servicio en línea de información científica, para analizar 302 artículos de América Latina que incluyeron la palabra ‘inundaciones’ y fueron publicados en inglés entre 2000 a 2020.

En el caso de Centroamérica y el Caribe la producción es considerablemente más baja: por ejemplo, de 14 países del Caribe, 8 no produjeron ningún artículo. La mayor parte de su producción científica corresponde a Haití y Puerto Rico.

En 2020, más de 8 millones de habitantes de Honduras y Nicaragua fueron impactados por tormentas tropicales frecuentes, según el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado en agosto del año pasado, que también informó que entre 1993-2020, el nivel del mar en el Caribe ha aumentado a un promedio de 3,6 mm anuales, “ritmo superior al promedio mundial, que fue de 3,3 mm al año”.

“La comunidad académica de América Latina debe promover e incrementar la investigación científica sobre el riesgo de inundaciones en toda la región con especial atención a los países menos desarrollados”, señalan los autores del análisis en Water y esperan que este proceso se acelere por la necesidad imperiosa de adaptación al cambio climático.

También identificaron hasta cinco temas emergentes que deben abordarse o ampliarse en los próximos años, entre ellos buscar políticas y medidas de protección contra inundaciones estructurales y no estructurales adecuadas y rentables, y analizar la interacción y sus efectos cuando las inundaciones ocurren en diferentes lugares en las redes fluviales simultáneamente.

“Hay una gran oportunidad de cooperación allí, porque estamos hablando de países que tienen una menor fortaleza relativa en sus capacidades de hacer investigación científica en inglés, en esas revistas y con procesos de revisión por pares”, indicó Adolfo Quesada-Román, profesor de la Universidad de Costa Rica y uno de los autores del estudio.

Guadalupe Matías Ramírez, subdirectora de Riesgos por Inundación del Centro Nacional de Prevención de Desastres de México, coincide con esto y, dijo a SciDev.Net, que desde su entidad no podrían generar producciones sin las alianzas con otras dependencias de gobierno y con las propias universidades.

Mientras tanto, el riesgo a inundaciones en América Latina sigue creciendo. El informe de la OMM recuerda que en América Latina y el Caribe, más del 27 por ciento de la población vive en áreas costeras. “Se estima que entre el 6% y el 8% vive en áreas que tienen un riesgo alto o muy alto de verse afectadas por amenazas costeras”.

“Se ha empezado a ver que por el cambio climático las inundaciones cada vez se están dando en mayor altitud, entonces se registran inundaciones en los Andes, en zonas y ciudades montañosas en Centroamérica y en México”, comentó a SciDev.Net Quesada-Román.

El deshielo de los glaciares andinos es otro factor de riesgo de inundaciones previsto para los próximos años. Crédito de la imagen: cortesía de Sophie Cauvy-Fraunié para SciDev.Net

Agregó que también se han registrados inundaciones en zonas por encima de 3.000 metros sobre el nivel del mar en zonas andinas productos de los deshielos.

Para el geógrafo la manera de hacer frente a esta situación es a través de políticas de ordenamiento territorial, donde las herramientas de gestión permitan a los gobiernos trazar estrategias responsables y rigurosas.

Samaniego también cree que la respuesta está en el ordenamiento del territorio con la construcción de estrategias que se anticipen a la emergencia.

“Si tienes normas de resiliencia frente a eventos extremos, si cambias los requisitos en la evaluación de impacto ambiental, obligas a internalizar hoy y no en el futuro. Y creo que la estructura que tenemos en América Latina es más bien para responder cuando la emergencia se produzca”, concluye el funcionario de la CEPAL.

Enlace al estudio completo en Water

publicar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


comentarios