Forestación para la resiliencia

viernes, enero 21, 2022

Por Cinthia Almeida, Miguel Arestegui y Giorgio Madueño

¿Cómo los queñuales pueden ayudar a hacerle frente a los huaicos y deslizamientos?

En San Miguel de Viso, ha renacido una esperanza de desarrollo y crecimiento comunitario gracias a la propagación de una especie desaparecida en la zona: los queñuales. Un grupo de mujeres de esta comunidad ha liderado la rehabilitación del vivero comunitario, un espacio fundamental para la producción de hortalizas y especies forestales. Es ahí donde se han producido cerca de 2000 plantones de queñuales con la intención de fortalecer la resiliencia ante inundaciones y precipitaciones intensas. Pero, ¿cómo la propagación de esta especie puede contribuir a hacerle frente a estos desastres?

Vecina de la comunidad rural de San Miguel de Viso, Huarochirí. Foto: Practical Action

Una comunidad con retos importantes

La comunidad rural de San Miguel de Viso pertenece al distrito de San Mateo, provincia de Huarochirí, Lima. Está ubicada al margen derecho de la quebrada de Viso, aproximadamente a 3120 m.s.n.m. Es una zona esencialmente agrícola con algunos remanentes de actividades mineras. La población de San Miguel de Viso es de alrededor de 400 personas, en su mayoría adultas mayores debido a la migración de los y las más jóvenes a distritos urbanizados para buscar trabajo y educación. Las y los residentes actuales de la comunidad se dedican a actividades agrícolas y ganaderas a pequeña escala para la venta y subsistencia.

Durante la temporada de lluvia, entre los meses de diciembre a marzo, esta comunidad se ve afectada por precipitaciones intensas, deslizamientos y la activación de la quebrada Mayo, conocida también como la quebrada Viso. Estos fenómenos dañan las principales vías de acceso, canales de agua y viviendas perjudicando los medios de vida y dejando a la comunidad aislada por periodos largos de tiempo.

Asimismo, la cobertura natural y la cantidad y calidad de agua que tienen disponible se ha visto seriamente afectada por el progresivo debilitamiento de la capa glaciar que alimenta sus fuentes naturales de agua, como la laguna Huangro, por el ya cambiante patrón de precipitaciones en el contexto del cambio climático, y por diferentes fuentes de contaminación, naturales y artificiales, como la actividad minera.

Por su lado, la crisis sanitaria ha traído nuevos retos afectando la ya precaria estabilidad financiera de la población y agravando su situación de vulnerabilidad. Este fue el contexto observado por el Programa de resiliencia ante inundaciones de Practical Action a través de diversos estudios como la aplicación de la Medición de la Resiliencia Comunitaria ante Inundaciones (FRMC por sus siglas en inglés) y el PCVA. Es aquí que se identificó un especial interés por parte de la población en trabajar en la recuperación de especies nativas y en el manejo de recursos hídricos.

Puentes y caminos están expuestos a la activación de la quebrada Mayo. Foto: Practical Action

Escuela de campo para la resiliencia climática y propagación de Queñuales

La aplicación de la FRMC y el PCVA permitieron al Programa de resiliencia ante inundaciones identificar la oportunidad de implementar una Escuela de campo para la resiliencia climática. Esta intervención busca propiciar un especio, especialmente orientado al grupo de mujeres líderes con las que se viene trabajando, para difundir conceptos relacionados al cambio climático y la resiliencia comunitaria, con especial foco en estrategias que aporten a fortalecer y diversificar sus medios de vida. Por ello, se iniciaron las actividades de rehabilitación del vivero comunitario como parte práctica de la Escuela de campo con el apoyo del Ministerio de Agricultura a través del Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural (AGRO RURAL).

Grupo de mujeres líderes de la comunidad que impulsaron la rehabilitación del vivero comunal. Foto: Practical Action
Video: Mujeres sembrando resiliencia

Este vivero fue aprovechado para la propagación de Polylepis sp. conocido comúnmente como “queñual”, “quinual”, “queñoa” o “qeuña”. Esta es una especie forestal de ecosistemas andinos y está en peligro, lamentablemente, debido a malos manejos forestales y el crecimiento desorganizado de la agricultura y la población.

En los últimos años, diversas organizaciones estatales, académicas y no gubernamentales están promoviendo su revalorización, protección, propagación y plantación, ya que es una de las pocas especies arbóreas que pueden soportar heladas, altas altitudes (por encima de los 3500 msnm) y posee diversos usos, como controlar la erosión, mejorar la infiltración del suelo, ser fuente de madera y cercos vivos, siendo este último uso el objetivo de nuestra plantación.

A partir de faenas comunitarias se ha logrado la reproducción asexual de queñuales por esquejes en bolsas. En cinco etapas:

  • Recolección de sustrato
  • Embolsado
  • Recolección de esquejes
  • Repique
  • Mantenimiento
Propagación asexual del Polylepis sp.

Puedes conocer más sobre las cinco etapas de la reproducción de queñuales en el manual de propagación elaborado para esta intervención por el Programa de Resiliencia ante Inundaciones de Practical Action.

Los cercos vivos se han realizado cerca de sus áreas de producción agrícola, con el fin de asegurar su mantenimiento en el futuro. Además, con el compromiso de los líderes de la comunidad se plantea asegurar el mantenimiento de las plantaciones. Luego de un año se empiezan a ver los resultados, con más de 2000 plantones producidos con una altura promedio de 39 cm.

Labores de reproducción de queñuales por esquejes. Foto: Practical Action

La hipótesis de trabajo es que la cobertura vegetal reduce los caudales pico, es decir los puntos más altos de flujo de agua que pueden contribuir a deslizamientos, y la degradación de los suelos. Sin embargo, este no es el único factor que contribuye a la resiliencia comunitaria ante inundaciones.

La experiencia de rehabilitación del vivero y el trabajo colaborativo en comunidad han contribuido a fortalecer los capitales sociales, humanos y naturales según el marco teórico planteado por la FRMC. Asimismo, se está planteando seguir propagando esta especie y otras nativas de la zona para atender la demanda de otras instituciones que quieran replicar una experiencia similar. Es decir, la producción de queñuales también puede significar una fuente de ingresos para la comunidad, aportando a la diversificación de sus actividades productivas.

Registro GPS de queñual plantado como cerco vivo. Foto: Practical Action

Este vivero también ha permitido la producción de hortalizas para diversificar los alimentos disponibles para el consumo interno de la comunidad. Esto ha sido particularmente útil en el contexto de la pandemia por la covid-19, pues las restricciones de movilidad limitaban el acceso a mercados, como suele ocurrir también cuando se activan las quebradas que bloquean las vías principales.

Mujeres líderes impulsoras del vivero tras faena de recolección de esquejes en 2020. Foto: Practical Action

El camino hacia adelante

Aunque hay avances exitosos en esta intervención, consideramos fundamental seguir trabajando para logra expandir las actividades de la Escuela de campo para la resiliencia climática. Incluir, por ejemplo, la identificación y producción de otras especies forestales y medicinales nativas de la comunidad y seguir promoviendo el uso y venta del resto de plantones. Asimismo, es necesario seguir revisando el desarrollo de los cercos vivos, estudiar la interacción entre precipitaciones, plantas y suelo; y plantear indicadores sociales que puedan extrapolarse a iniciativas similares como las que impulsa el Ministerio del Ambiente a través del programa MERESE.

Estos procesos requieren de un monitoreo constante que asegure el éxito de las intervenciones y su sostenibilidad a través del tiempo. Para ello, la colaboración con instituciones clave como el Ministerio de Agricultura, a través de Agro Rural, y el Ministerio del Ambiente, así como otras organizaciones no gubernamentales es fundamental.

Si quieres conocer más sobre esta intervención o, en general, sobre el trabajo que viene realizando el Programa de Resiliencia ante Inundaciones de Practical Action puedes contactar a Cinthia Almeida, especialista forestal, a su correo: Cinthia.almeida@practicalaction.org .

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