‘Experiencia Guajira’, ejemplo de gestión del riesgo en Colombia

‘Experiencia Guajira’, ejemplo de gestión del riesgo en Colombia

Por cinco años la sequía arrasó con todas las ilusiones de una buena calidad de vida en las comunidades wayú de La Guajira.

Los animales se morían de hambre y de sed;las personas recorrían kilómetros en el desierto para encontrar gotas de agua y, cuando finalmente las hallaban, regresaban a sus casas para consumirlas sin ningún tipo de filtración. Los niños se enfermaban por el agua sucia, la piel se les infectaba y se morían por falta de atención en salud. El fenómeno de El Niño encrudeció la problemática, pues en La Guajira solo llueve una vez al año.

Hace poco menos de dos años, una solución tocó las puertas de varias comunidades por medio de la organización humanitaria Cruz Roja Colombiana. Aunque los habitantes eran escépticos, poco a poco vieron convertirse en realidad un pozo que los abastecería de agua por mucho tiempo.

“A raíz del fenómeno de El Niño y con toda la sequía que hubo, la Cruz Roja no solo atendió el momento sino que quiso generar procesos más sustentables en el tiempo, para garantizar el suministro de agua como punto clave. Fue así como 72 comunidades se beneficiaron”, explicó Javier Arellano, director de gestión integral del riesgo de la Cruz Roja Colombiana.

El impacto de esta iniciativa fue tan grande, que se mostró como ejemplo en la VI Plataforma de Riesgos y Desastres en Las Américas, evento realizado en Cartagena.

“Allá en el desierto tenemos el problema de la sequía, no podemos cultivar alimentos porque no hay agua, a veces uno consigue poca y está sucia. Llegó un momento en el que aparecieron las organizaciones para darnos una mano, ayudarnos”, mencionó con una sonrisa Luis Montiel, de la comunidad wayú de Uribia.

“No fue fácil”

Esta población estaba cansada de las promesas políticas y de las soluciones prometidas que nunca llegaban a sus hogares. Para que este proyecto se hiciera realidad, fue importante que líderes de cada una de las comunidades se capacitaran y sirvieran de enlace entre los habitantes y la organización.

“Como líderes tenemos la misión de servir como enlace entre las comunidades y las organizaciones que quieran llegar a prestar el servicio o la ayuda. Aconsejamos a la autoridad para que esté en disposición para todo lo que necesite la comunidad para realizar un proyecto. Lo más difícil es que la gente crea porque nosotros tenemos dañada la parte humana, por la parte política, nos usaban como objetos, así que nos cuesta creer”, narró Rosa Gómez Uriana, líder de una comunidad wayú de Manaure.

El primer paso de la organización fue dictar talleres formativos para que las personas creyeran en el proyecto, de esta manera los demás también confiarían. Solo hasta cuando vieron el trabajo hecho realidad, el resto de habitantes trabajaron en conjunto y creyeron en lo que se hizo.

Así fue el proceso

Para hacer los pozos de agua en las comunidades, diseñaron unos mapas para identificar rutas de atención de emergencia y así plantear las acciones de gestión del riesgo. En esta etapa participaron el Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y otras autoridades locales. A partir de allí elaboraron siete planes municipales de gestión del riesgo en La Guajira.

“Invertimos en la reducción de riesgo de desastre. 44 voluntarios se formaron para ser enlace entre comunidad y organizaciones, a 72 comunidades se les dio solución permanente de agua. Realizamos pozos profundos y con paneles solares, de allí surgieron otros proyectos”, resaltó Rosa.

Luis Montiel relató que en su comunidad había un pozo sin utilidad, que en algún momento la entidad municipal no culminó. Cuando los integrantes de la iniciativa hicieron el trabajo de campo lo identificaron y acordaron con la institución la rehabilitación del mismo. En este se producen entre 10 mil y 15 mil litros de agua diario, para beneficiar a 20 familias de la comunidad de Luis, y a veces de los alrededores que completan entre 800 y mil personas.

“Cuando hay mucha necesidad en el pueblo, van a buscar allá. El sistema funciona con luz solar, hay una bomba sumergible que saca el agua y nosotros la almacenamos en un tanque. De ahí tenemos una llave, para que con una pimpina de 20 litros las personas la lleven a la casa. Cada familia tiene filtros y con eso consumimos un agua segura”, explicó el líder de la comunidad de Uribia.

Por los recorridos extensos, también les fueron suministradas unas bicicletas para transportar las pimpinas de agua hasta las rancherías.

“Estamos aquí y apoyamos estos proyectos. Ahora estamos tranquilos y preparados para enfrentar los fenómenos de la naturaleza, como la sequía”, reiteró Rosa Gómez.

Con los pozos de agua, las 72 comunidades resolvieron su problemática más fuerte. Están más tranquilos, los niños asisten a clases sin temor a enfermarse y cuentan con huertas para abastecerse de otros productos. No solo viven de la siembra, también protegen a los animales y realizan artesanías para vivir dignamente.

La apuesta de la Cruz Roja es que se invierta en la gestión del riesgo para que las comunidades estén preparadas y reducir los desastres a través de los más de 30 mil voluntarios en las actividades diarias.

“Uno de los enfoques es el trabajo comunitario, no para las comunidades sino con las comunidades. Resaltando los valores, la dignidad, la participación, inclusive en la comunidad wayú que se ha caracterizado por trabajar en su grupo. Hay algo mucho más allá del servicio, están abiertos a todas las comunidades”, precisó el director de gestión del riesgo de la Cruz Roja.

En Cartagena y Bolívar

En la seccional Bolívar, la Cruz Roja se enfoca en que todas las comunidades se capaciten en gestión del riesgo y desastres. Se llevan a las comunidades para que sean gestores integrales. “Tenemos el Comité Comunitario de Emergencia, Combas, que está aliado con la empresa privada para que estén pendientes de cómo atender y cómo comunicarse. El primer respondiente es la comunidad en caso de emergencia”, resaltó el director de gestión del riesgo en Bolívar.

En Cartagena hay líderes capacitados en cerca de 15 comunidades como Ceballos, Pasacaballos y Albornoz, entre otros. Ellos están preparados en primer respondiente, primeros auxilios y dotados con implementos como radio, botas, chaleco de gestión del riesgo e identificación.

También te puede interesar leer: La prevención del riesgo de desastres es una tarea cotidiana

Fuente: El Universal

Más noticias

¿Tienes alguna consulta?