Facebook Twitter LinkedIn WhatsApp
Fecha de publicación: 27/06/2017

La tormenta tropical Cindy tocó tierra cerca de la frontera Texas-Louisiana el jueves a primera hora de la mañana. Dos estados, Louisiana y Alabama, declararon estado de emergencia. La tormenta ha provocado la muerte de un niño de 10 años en Alabama, mientras que ha afectado ciudades en un tramo de 500 millas a lo largo de la Costa del Golfo con tornados, vientos de hasta 50 mph, y precipitaciones de hasta 12 pulgadas. Cindy fue degradada a depresión tropical, es decir, que tiene vientos sostenidos por debajo de las 39 millas por hora. Hasta 15 pulgadas de lluvia podrían inundar ciertas zonas, según el Servicio Nacional de Meteorología.

No se trata sólo de las ciudades costeras las que están sintiendo el impacto: millones de residentes incluso del norte lejano, como el Valle del Ohio, también están en riesgo de inundaciones tierra adentro debido a las fuertes lluvias y a la crecida de vías fluviales conforme la tormenta se mueve en dirección noreste hacia la región del Atlántico Medio.

Según explica la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la mayoría de las muertes ocurridas durante los huracanes (que difieren de las tormentas tropicales sólo en la velocidad de los vientos máximos sostenidos) no ocurren a lo largo de la costa. Entre 1970 y 1999, aproximadamente un 60% de las muertes ocurrieron en comunidades del interior. Dentro de las ciudades, esas inundaciones también pueden causar miles de millones de dólares en daños.

Tales inundaciones serán una característica de nuestro futuro, pues las tormentas tropicales como Cindy y los fenómenos anónimos de lluvias torrenciales son síntomas de un mundo en fase de calentamiento, escribió el meteorólogo Eric Holthaus en Pacific Standard. "Puesto que una atmósfera caliente puede contener más vapor de agua (gracias a la mayor evaporación y otros factores), las tasas de precipitación durante eventos extremos se han vuelto más intensas", dijo Holthaus.

La buena noticia, según un nuevo estudio apoyado por la Fundación Nacional de Ciencias, es que, en general, Estados Unidos ha hecho esfuerzos para evitar los desarrollos en las zonas de inundación, definidas como el espacio que tiene un 1% de probabilidades de inundarse en un año promedio. Eso ocurre especialmente en las zonas costeras, donde el desarrollo urbano en estos lugares ha disminuido en general.

Sin embargo, hay importantes excepciones. Los desarrollos en Miami han continuado a buen ritmo, a pesar de la extrema situación de riesgo causada tanto por las inundaciones provocadas por tormentas como por el aumento del nivel del mar. Y en las ciudades costeras de Nueva Jersey devastadas por el huracán Sandy, como el New York Times informó la semana pasada, ha habido un auge de nuevas viviendas de alto costo a pocos pasos de la playa.

Pero cuando los investigadores sobrepusieron los datos nacionales acerca de la cubierta terrestre, el riesgo de inundación, y la población sobre Estados Unidos como un todo, encontraron algo alarmante. "Dentro de esta tendencia general, un resultado sorprendente es que encontramos más [aumento] en los desarrollos urbanos en las zonas de inundación en los condados del interior que en las zonas costeras", dice Nina Lam, una profesora de estudios medioambientales de la Universidad Estatal de Louisiana y autora principal del estudio.

Este mapa de la tasa de cambio en desarrollos urbanos dentro de las zonas de inundación entre 2001 y 2011 muestra focos (en tonos naranja) de alto incremento de terrenos urbanos dentro de las zonas que están en riesgo de inundación. (Reimpreso con permiso de la Asociación de Geógrafos Americanos (AAG), de Cambios en la Exposición a los Riesgos de Inundación en Estados Unidos, de Yi Qiang, Nina S. N. Lam, Heng Cai, Lei Zou).

Aunque no fue parte del estudio, los investigadores sospechan que podría ser una falta de conciencia acerca de los riesgos de inundación en las comunidades del interior. Los residentes podrían malinterpretar el término 'inundación cada 100 años' como que significa una inundación que ocurre una vez cada siglo. Pero lo que el término significa realmente es que una zona tiene un 1% de probabilidades de inundación en cualquier año dado, según el registro histórico.

Hay otro 1% de probabilidades de igual (o mayor) inundación dos años consecutivos. Lam agrega que no solo las tormentas con nombre como el huracán Katrina o la tormenta tropical Cindy, que son de mayor riesgo en las zonas costeras, provocan estas inundaciones. Los fuertes aguaceros sin nombres pueden fácilmente provocar catastróficas inundaciones localizadas, como hicieron en Carolina del Sur en 2015 y en Virginia Occidental el año pasado . Pero como no reciben exactamente la misma cobertura de los medios de comunicación, las personas son menos conscientes de los riesgos.

Ejemplo: en las secuelas del huracán Katrina, dice Lam, muchos residentes de Nueva Orleans se mudaron al interior, al condado de East Baton Rouge. Pero el agua los siguió: en 2016, continuas lluvias torrenciales vertieron hasta dos pies de lluvia en partes de East Baton Rouge en dos días, causando un estimado de 8,000 millones de dólares en daños a todo el estado. Ésa fue una "lluvia de 1,000 años", lo que significa que había un 0.1% de posibilidades de que ocurra en cualquier año dado.

Pero términos como inundaciones de 100 años, 500 años y 1,000 años son cada vez más anticuados, como mi colega Laura Bliss escribió acerca de Baton Rouge el año pasado. Dada la atmósfera más caliente de la Tierra, las evaluaciones de riesgo de inundación necesitan actualizarse.

Los riesgos de inundación también pueden no estar en lo alto de la lista de prioridades cuando los desarrolladores eligen dónde construir, especialmente en las zonas interiores. Eso es preocupante porque también significa que están menos preparados que sus homólogos en las costas para mitigar el impacto de una tormenta. Lo que sucede es que predecir inundaciones de zonas interiores es complicado, según la NOAA. Es un acto de equilibrio entre la predicción de la cantidad de lluvia—un reto en sí mismo—y donde afectará más. Un pequeño cambio en la ruta de una tormenta es suficiente para decidir cuáles ríos se desbordarán y cuáles no.

Lam señala, no obstante, que en los años que no incluyó en su estudio (2012 y posteriores) los fenómenos de intensas lluvias que afectan las comunidades continentales han despertado más atención, lo cual ella piensa que debería disminuir esa brecha de conocimiento. Pero el estudio y las tormentas —llámense Cindy o las muchas que vendrán después— deberían servir como una llamada de atención.

Fuente: http://www.univision.com/noticias/citylab-medio-ambiente/el-mapa-que-muestra-donde-ocurriran-las-inundaciones-en-el-futuro

Otras notícias que te pueden interesar