El frijol Caupí, recuperación y seguridad alimentaria pos emergencias por lluvias

El frijol Caupí, recuperación y seguridad alimentaria pos emergencias por lluvias

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Según el reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) en marzo del 2017, los agricultores de los distritos de Tambogrande, Curamori, Catacaos y La Matanza en Piura fueron los más afectados por la emergencia del Niño Costero de ese mismo año. Dicho reporte, realizado en colaboración con el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), señala que en la región Piura 14 295 has fueron afectadas y otras 9442 has se perdieron.

Ante esta necesidad, Soluciones Prácticas y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) implementaron el proyecto “Recuperación de medios de vida y seguridad alimentaria en Piura tras El Niño Costero 2017, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y capacidad productiva de las familias impactadas por las inundaciones”.

El proyecto permitió la instalación de huertos familiares con cultivos básicos, de rápida producción y con un alto valor nutritivo, como el frijol caupí (semilla certificada), alimento que forma parte de la dieta diaria.

 

Esta propuesta busca, desde un enfoque social y participativo, involucrar a los productores agrícolas en pequeña escala en el proceso de reconstrucción, articulando la recuperación de sus cultivos dentro de una estrategia integral de gestión de riesgos de desastres (GRD), que implica, en el corto plazo, la recuperación de tierras de cultivo y limpieza de canales de riego.

Para dejar asentada la capacidad de resiliencia y prevención de las comunidades, el proyecto implica también la elaboración de planes de gestión de riesgos para eventos climáticos extremos que afecten la agricultura, y la identificación de las zonas de riesgos a partir de georreferenciación, que permita ubicar los puntos vulnerables para tomar mejores medidas de prevención.

El objetivo de la presente cartilla es proporcionar información básica para el manejo óptimo del cultivo. Está dirigida a los pequeños agricultores cuya situación de vulnerabilidad es recurrente frente a los fenómenos de inundaciones como El Niño, en el norte del Perú.

Gracias al proyecto 2400 familias cuentan con semillas y fertilizantes, que fueron los insumos para cultivar maíz y frijol caupí. En total, las familias han conseguido recuperar 1200 hectáreas en los valles de Tambogrande, Cura Mori, Catacaos y La Matanza.

Antes del Niño Costero 2017, los pequeños agricultores cultivaban en su mayoría frutales y cultivos para exportación, sin incluir en sus parcelas cultivos para el pan llevar. A partir de la experiencia se dieron cambios sustanciales en la organización de las Comisiones de Usuarios de Riego para la recuperación y mantenimiento de los canales de riego, y el compromiso de promover y destinar un porcentaje de sus terrenos de cultivos para la canasta básica familiar.

De esta manera, la incorporación del cultivo de frijol para recuperación económica y la seguridad alimentaria se logró a través de capacitaciones y asistencia técnica en buenas prácticas de GRD y problemas sanitarios en el sector agrícola. Dichas acciones se dirigieron a los pequeños agricultores, quienes desarrollan los cultivos dentro de sus parcelas, como “parcelas modelos”, para demostrar en cada etapa del cultivo las prácticas más adecuadas de manejo y conocer también las dificultades que se presenten en el cultivo. Como promotores agrícolas, ellos han brindado servicios de asistencia técnica para extender este aprendizaje y promover la recuperación de los cultivos para que más agricultores puedan garantizar su alimentación y tener recursos mínimos para el intercambio en mercados locales posdesastre.

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