Adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina


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Este artículo proporciona mensajes clave sobre las oportunidades que ofrecen las soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina

Adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina

Los fenómenos meteorológicos extremos continúan causando daños importantes, tanto en términos de vidas perdidas, desplazamiento de la población, como también en medios de subsistencia y activos destruidos. En la mayoría de los casos, el cambio climático aumentará la ocurrencia de eventos extremos a diferentes escalas y magnitud.

En los últimos cinco años (2012 - 2017) más de 135 millones de desplazamientos de personas están asociados con desastres principalmente por inundaciones, tormentas y ciclones tropicales.

Por lo tanto, el desplazamiento por desastres es más de dos veces mayor que la migración relacionada con conflictos armados o violencia. Según las estimaciones de Swiss Re, en 2017 los desastres causaron pérdidas económicas de alrededor de US$ 300 mil millones, que es considerablemente más alto en comparación con las estimaciones para 2016 ($ 178 mil millones).

Se espera que las pérdidas aumenten, a menos que el riesgo de desastre se reduzca y se gestione adecuadamente. Las pérdidas anuales futuras se estiman en más de US$ 300 mil millones cada año.

Las poblaciones en condiciones de pobreza se ven afectadas con mayor frecuencia por los desastres y sufren de manera desproporcionada. Los especialistas argumentan que estas estimaciones económicas no reflejan con precisión los impactos globales sobre los medios de vida, especialmente de las poblaciones más vulnerables. En 2017, las inundaciones y los deslizamientos de tierra fueron los eventos climáticos extremos más recurrentes, responsables del mayor número de muertes y población afectada.

Hay múltiples tipos de inundaciones de las cuales las más recurrentes son las inundaciones fluviales, repentinas, entre otras. América Latina es una de las regiones particularmente expuestas a una gran variedad de amenazas naturales, donde las inundaciones y los deslizamientos de tierra son las más recurrentes.

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Solo entre 2017 y mediados de 2018, las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocaron considerables pérdidas económicas, causaron la muerte de cerca 700 personas y dejaron más de 2,5 millones de personas afectadas.

La degradación ambiental es reconocida como uno de los factores que incrementa el riesgo de desastres, afectando así la exposición de las sociedades ante inundaciones, deslizamientos de tierra y otras amenazas naturales. Los responsables de la formulación de políticas pueden elegir entre una amplia gama de intervenciones para reducir el riesgo de desastres, entre ellas los marcos de políticas, la infraestructura construida y/o las soluciones basadas en la conservación, y la gestión o restauración de los ecosistemas. Entre estas opciones, las basadas en infraestructura han sido, con gran diferencia, la solución más común. Sin embargo, actualmente existe un mayor reconocimiento del papel que desempeñan los ecosistemas en la provisión de servicios esenciales para reducir y mitigar el riesgo de diferentes tipos de inundaciones.

Los ecosistemas saludables, como los bosques, humedales, páramos y punas (meseta de alta montaña característica de los Andes), pueden desempeñar un papel crítico en la gestión de las cuencas fluviales. Bajo ciertas condiciones, los ecosistemas pueden ayudar a atenuar los caudales (almacenando agua en el sistema y liberándola gradualmente en el tiempo), reduciendo así la intensidad y la probabilidad de inundaciones destructivas. En el contexto de los riesgos de inundación, los ecosistemas pueden actuar como infraestructura natural, mitigando los impactos de los desastres, produciendo la reducción de la vulnerabilidad física y el fortalecimiento de la resiliencia.

Adoptar un enfoque basado en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundaciones requiere tomar en cuenta una mayor comprensión acerca de la dinámica del sistema hidrológico; así como la consideración del vínculo río arriba/río abajo de las actividades de desarrollo y los riesgos que generan. La adopción de un enfoque de este tipo es fundamental para abordar el riesgo de inundaciones de una manera integrada, que va más allá de las fronteras administrativas y sectoriales.

Este enfoque requiere una acción colectiva en múltiples niveles, entre diversas partes interesadas y sectores, considerando las cuencas como aspecto central para la toma de decisiones e idealmente también para su gobernanza.

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Las soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de desastres (RRD) y la adaptación al cambio climático (ACC) constituyen una estrategia adecuada para la gestión integrada del territorio, el agua y biodiversidad. Estas soluciones priorizan la conservación de la naturaleza y las prácticas de uso sostenible del territorio que pueden implementarse en armonía con métodos más tradicionales. Bajo el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) se destaca el papel central de los ecosistemas y la biodiversidad para abordar los desafíos de la RRD y la ACC. También conocidos como enfoques basados en ecosistemas, estos están respaldados a través de importantes agendas relacionadas con riesgos como el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (MSRRD), el Acuerdo de París sobre Cambio Climático (COP21)13 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Específicamente en el MSRRD se menciona que los ecosistemas deben ser adecuadamente protegidos, ya que son vulnerables a impactos de amenazas inducidas por actividades naturales y humanas.

Soluciones Prácticas (Practical Action América Latina), como parte del Programa de Resiliencia ante Inundaciones de Zurich, buscó reunir evidencia a partir de experiencias que integran soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina; a su vez que organiza una plataforma para el intercambio regional de conocimiento y aprendizaje. Este documento de trabajo constituye un esfuerzo de colaboración entre WWF, UICN y Soluciones Prácticas como resultado del Taller Regional de América Latina titulado “Hacia soluciones basadas en la naturaleza: Infraestructura verde para la reducción del riesgo de inundaciones”, llevado a cabo del 11 al 12 de diciembre de 2017 en Lima, Perú.

En base a las experiencias presentadas en el taller y a las discusiones sostenidas al respecto, este documento proporciona mensajes clave sobre las oportunidades que ofrecen las soluciones basadas en la naturaleza para abordar el riesgo de inundaciones. Asimismo, aboga por la necesidad de una gobernanza adaptativa; así como de un trabajo colaborativo para abordar los desafíos relacionados con las inundaciones a través de la gestión responsable de los ecosistemas. Además, el documento busca facilitar la generación de conocimiento y su aprovechamiento a una escala regional para fortalecer la resiliencia ante las inundaciones a nivel regional, nacional y local.

Soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo en el contexto de inundaciones: conceptos y principios

En el diálogo en torno a las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para reducción de riesgo de desastres, se presentan dos conceptos interrelacionados: i. SbN como un concepto general, que sustenta la reducción del riesgo de desastres basada en los ecosistemas; ii. SbN para RRD (Eco-RRD), que aborda específicamente la RRD.

De acuerdo a UICN, “Las soluciones basadas en la naturaleza son (...) acciones para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados, que abordan los desafíos sociales de manera efectiva y adaptativa, proporcionando a la vez bienestar humano y beneficios para la biodiversidad”

De acuerdo a la Asociación para el Medio Ambiente y la Reducción del Riesgo de Desastres (PEDRR por sus siglas en inglés), “La reducción del riesgo de desastres basada en los ecosistemas es la gestión sostenible, la conservación y la restauración de los ecosistemas para reducir el riesgo de desastres con el objetivo de lograr un desarrollo sostenible y resiliente”.

Cohen-Sacham et al (2016) consideran Eco-RRD como un subcomponente de las SbN junto con otros conceptos, tales como la Adaptación Basada en Ecosistemas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sugiere que las acciones de las SbN deben seguir 8 principios. Eco-RRD tiene 7 elementos centrales, que se superponen parcialmente con los principios de las SbN.

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El campo de los enfoques basados en ecosistemas para la RRD y la ACC se ha desarrollado rápidamente durante la última década. Actualmente múltiples esfuerzos se producen con el fin de definir estos conceptos y proporcionar directrices y criterios específicos para su implementación en el campo con un enfoque especialmente en inundaciones. Además, el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA) del CDB ha debatido y adoptado las directrices voluntarias para el diseño y la implementación efectiva de enfoques basados en los ecosistemas para la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres (CBD / SBSTTA / 22/8).

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Los recientes avances importantes en NbS para la reducción del riesgo de inundación incluyen las publicaciones del Banco Mundial (2017) sobre implementación de soluciones basadas en la naturaleza para la protección ante inundaciones20 y WWF (2016) sobre guía sobre gestión basada en la naturaleza de inundaciones: Guía Verde. Ambas publicaciones proporcionan directrices para promover las mejores prácticas y prevenir fallas comunes.

Existe una amplia gama de soluciones para gestión del riesgo de inundación: (1) soluciones no estructurales (por ejemplo, políticas y sistemas de alerta temprana) y (2) soluciones estructurales. Las soluciones estructurales pueden tener forma de (i) soluciones basadas en la naturaleza (soluciones blandas), por ejemplo, restauración de humedales y recuperación del camino de drenaje natural y (ii) soluciones grises (soluciones duras), por ejemplo, represas y embalses. Para reducir efectivamente el riesgo de inundación, se recomienda primero aplicar soluciones no estructurales y luego considerar soluciones estructurales priorizando SbN siempre que sea posible como parte de un enfoque integrado. SbN se puede combinar con soluciones grises, conocidas también como soluciones híbridas (por ejemplo, diques con restauración de ecosistemas). En el caso de ninguna otra opción, se pueden seleccionar soluciones grises.

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Panorama actual sobre gestión del riesgo de inundaciones en América Latina

América Latina está expuesta a una gran variedad de amenazas naturales como tormentas, terremotos, actividad volcánica, inundaciones y sequías.22 Los eventos hidrometeorológicos asociados con los patrones de lluvia o eventos extremos provocados por la Oscilación Austral de El Niño (ENSO) son característicos para la región y generan inundaciones frecuentes acompañadas de deslizamientos de tierra o sequías. Severas inundaciones y sequías asociadas con el Niño y la Niña devastaron a muchos países en 1982 -1983, 1997 - 1998 y 2016 - 2017. De todas las catástrofes, las inundaciones son las amenazas más frecuentes en América Latina, con ocurrencia significativa de 55% en los últimos 15 años (2002 - 2017).23 Se informa que las inundaciones causaron aproximadamente US $ 19 mil millones que afectaron a más de 27 millones de personas y quitaron la vida de cerca de 6 000 personas.

Los escenarios climáticos proyectan con confianza media un aumento en la frecuencia de fuertes precipitaciones, especialmente en las latitudes altas y las regiones tropicales en la región de América Latina. Los países que ocupan los primeros puestos en el índice de riesgo INFORM (2018) con respecto a la exposición a inundaciones, vulnerabilidad y capacidad de respuesta incluyen Bolivia , Colombia, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua.

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Adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina

La degradación ambiental, la planificación inadecuada del uso de la tierra y el cambio climático condicionan en parte el nivel de riesgo de inundación en cada país en la región. Esta combinación genera altos niveles de vulnerabilidad física, especialmente en áreas de urbanización no planificadas (por ejemplo, periurbanas), que aumentan su susceptibilidad a inundaciones y deslizamientos de tierra.

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La pérdida de hábitat y la degradación de la tierra continúan siendo uno de los mayores desafíos en la región. La deforestación, en la Amazonía y en otros ecosistemas forestales, y la pérdida de pastizales y frágiles biomas de montaña son ejemplos de estos procesos. Este es un factor crítico a considerar en términos de riesgo de desastres en el sector agrícola y ganadero, y de la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al cambio climático y seguir proporcionando los servicios indispensables para el bienestar de la sociedad y la población.

 

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Otro factor de mayor riesgo es la capacidad limitada de las instituciones para hacer frente a las inundaciones, especialmente a nivel subnacional. Esto se debe, en cierta medida, a la falta de mecanismos para la coordinación interinstitucional y sectorial; así como a los recursos humanos y financieros limitados para la gestión del riesgo.

También existe una dependencia de la preparación para emergencias, la rehabilitación y la recuperación, en lugar de una priorización de las acciones previas para reducir el riesgo como parte de la planificación del desarrollo.

Los gobiernos nacionales de la región reconocen la necesidad de abordar el riesgo de desastres. Se han realizado avances importantes en términos de recopilación de conocimiento, sistemas de información, colaboración regional y acciones locales. Un logro regional clave lo constituye la adopción de un enfoque de reducción del riesgo de desastres que incluye:

  1. Análisis detallado de los registros de desastres locales que incluyen eventos más pequeños que los reportados en las bases de datos de las organizaciones internacionales;
  2. Reconocimiento del papel central desempeñado por los gobiernos locales en la reducción del riesgo de desastres, respaldado por unidades de defensa civil nacionales y locales que trabajan con la sociedad civil y con las personas más vulnerables frente al riesgo.

Adicionalmente se ha establecido colaboración regional sobre la generación y intercambio de información como el Centro Regional de Información sobre Desastres en América Latina y el Caribe (CRID). Además se ha creado un mecanismo de coordinación subregional oficial, que a su vez tiene como uno de sus ejes la promoción de la información entre los países - Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC).

La Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas desempeña un papel clave en el avance de la implementación del Marco de Sendai. En la Declaración de Asunción (2016), los países declaran que para avanzar en la erradicación de la pobreza, reducir la desigualdad y lograr un desarrollo sostenible e inclusivo, es fundamental abordar el riesgo de desastres mediante la implementación de políticas efectivas a todos los niveles territoriales y sectoriales.

Como partes en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, en 2017 los países de la región acordaron un Plan de Acción Regional para la Implementación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015 - 2030 en las Américas. Esto marca un hito hacia la articulación de un enfoque regional en los esfuerzos para construir la resiliencia comunitaria y reducir los riesgos e impactos de los desastres.

El Plan ayuda a promover la implementación del Marco de Sendai en las Américas a través de la identificación de iniciativas regionales que contribuyen a una o más de las Acciones de Sendai. Si bien la conservación de los ecosistemas no se menciona explícitamente como una acción en el Plan, se resalta la necesidad de comprender mejor los riesgos de desastres que se plantean para el medio ambiente e invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia de los ecosistemas, entre otras acciones.

Si bien estos esfuerzos son innegablemente importantes, las estrategias de gestión de desastres en la región a menudo priorizan soluciones de infraestructura gris de alta ingeniería y en mayoría de los casos muy costosa, que pasan por alto el potencial de los ecosistemas para abordar los riesgos climáticos. Las experiencias demuestran que tales soluciones gris resultan en intentos aislados de reducción del riesgo que inadvertidamente pueden transferirlo a áreas más vulnerables o, en el caso de las inundaciones, río abajo.

Tales enfoques convencionales de gestión del riesgo abordan el origen de los riesgos de una manera aislada, descuidando las características complejas en cascada de las inundaciones. Por lo tanto, es vital para los países de la región tomar el enfoque de NbS como una alternativa rentable para reducir las vulnerabilidades y los riesgos a los desastres.

De la ciencia a la práctica: herramientas y directrices para orientar la formulación de políticas

Las soluciones basadas en la naturaleza son cada vez más reconocidas y adoptadas como parte de las estrategias de reducción del riesgo de desastres. Por lo tanto, la información confiable y accesible resulta vital para la toma de decisiones. Si bien es cierto que ya existen pruebas empíricas sustanciales en torno a que tales soluciones funcionan en diversos contextos, aún existen brechas de conocimiento que requieren atención para informar mejor las políticas y la práctica. Se requiere una mejor comprensión; por ejemplo, acerca de cómo los enfoques ecosistémicos para la RRD operan en diferentes ámbitos y escalas temporales; así como también acerca de cuáles son sus limitaciones en diferentes circunstancias y situaciones. Además, se necesita obtener pruebas adicionales sobre los factores ambientales y sociales que pueden condicionar la efectividad de las soluciones basadas en la naturaleza para reducir los riesgos de inundación. En el corazón de los desafíos para adoptar tales soluciones, a menudo se encuentra la capacidad limitada o la falta de capacidades institucionales y humanas para integrar la RRD basada en los ecosistemas en los planes, programas y proyectos.

Para guiar este proceso, la información, las herramientas y las directrices basadas en la evidencia son esenciales, pues respaldan la toma de decisiones en el proceso de una planificación y programación integral para la RRD basada en los ecosistemas. Existe un número cada vez mayor de herramientas y directrices que incluyen los ecosistemas como parte de sus ecuaciones y que han facilitado el avance en las decisiones relacionadas con la RRD basada en los ecosistemas. Aquí presentamos algunos estudios de casos sobre aplicaciones de herramientas y directrices en América Latina, que permiten avanzar en las evaluaciones de riesgos y en la implementación de soluciones basadas en ecosistemas.

Resiliencia mediante la inversión en los ecosistemas: conocimiento, innovación y transformación de la gestión del riesgo (Kit RELIEF)

El Kit RELIEF fue una iniciativa (2015 - 2017) financiada a través del Fondo de Biodiversidad de Japón en el marco del CDB, que tuvo como objetivo documentar los vínculos entre la biodiversidad y los desastres. Proporciona productos de conocimiento y de desarrollo de capacidades dirigidos a los responsables de la formulación de políticas, los investigadores y otras partes interesadas relevantes. El Kit RELIEF buscó abordar las brechas de conocimiento y las necesidades de capacidad, documentando y analizando la evidencia. La iniciativa también facilita plataformas regionales de intercambio de conocimiento. Para abordar las brechas globales de conocimiento sobre Eco-RRD, se han llevado a cabo seis evaluaciones regionales.

En América del Sur, la evaluación se centró en seis países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. El Kit RELIEF muestra que la compilación, el análisis y la sistematización de la información científica y el conocimiento local o tradicional resultan necesarios para demostrar los múltiples beneficios de las soluciones basadas en la naturaleza (incluidos Eco-DRR y AbE). Esto es crucial para una gestión adecuada e integrada del riesgo de desastres y también para informar los procesos de formulación de políticas.

Para más información: Resilience through Investing in Ecosystems - knowledge, innovation and transformation of risk management (RELIEF Kit)

Recuperación y Reconstrucción Verde: Caja de herramientas de capacitación para la Ayuda Humanitaria

La Recuperación y Reconstrucción Verde: Caja de herramientas de capacitación para la Ayuda Humanitaria (GRRT por sus siglas en inglés) fue desarrollada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) y Cruz Roja Americana después del tsunami de 2004 en el Océano Índico. Fue diseñada para ser utilizada en cualquier parte del mundo después de un evento relacionado con una amenaza natural. Aunque los desastres causan estragos, los esfuerzos de reconstrucción subsiguientes representan una oportunidad importante y significativa para restaurar las comunidades de una manera más sostenible desde el punto de vista ambiental y social.

Los trabajadores humanitarios, profesionales de la conservación, funcionarios gubernamentales, comunidades locales y organizaciones donantes pueden tomar medidas para garantizar que las comunidades reconstruidas sean más seguras, abordando activamente la sostenibilidad ambiental, reduciendo los riesgos y la vulnerabilidad ante futuros desastres y adaptándose a las realidades del clima cambiante.

La GRRT contribuye a la resiliencia de las comunidades, incorporando aspectos ambientales en el proceso de recuperación como una parte integral. También aporta a la planificación y desarrollo de proyectos frente a cualquier evento climático extremo como las inundaciones. La Caja de Herramientas incluye los siguientes diez módulos:

  1. Oportunidades después de los desastres: Introducción a la Recuperación y Reconstrucción Verde
  2. Diseño, Monitoreo y Evaluación del Proyecto
  3. Herramientas y técnicas de evaluación de impacto ambiental
  4. Selección y desarrollo del sitio estratégico
  5. Materiales y cadena de suministro
  6. Construcción
  7. Agua y saneamiento
  8. Medios de subsistencia
  9. Reducción del riesgo de desastres
  10. Operaciones organizacionales

La Caja de Herramientas fue traducida al español por WWF Guatemala y ha sido de utilidad para fortalecer las capacidades en diferentes países de América Latina (Guatemala, Honduras, Ecuador y Colombia). Se llevó a cabo un proceso de Capacitación de Capacitadores (CpC) en el altiplano occidental de Guatemala para facilitar la diseminación de la GRRT en estos países. La implementación del CpC demostró que la creación de capacidades debe tener lugar en todos los niveles, a fin de garantizar que las acciones sean emprendidas por los diferentes actores involucrados.

Fuente: World Wildlife Fund (WWF) Guatemala

Para más información: Recuperación y Reconstrucción Verde: Caja de Herramientas de Capacitación para la Ayuda Humanitaria

Ecosistemas para la Protección de la Infraestructura y las Comunidades (EPIC)

EPIC fue un proyecto global implementado por la UICN (2012 - 2017) como parte de la Iniciativa Climática Internacional (IKI) financiada por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación y Construcción de la Naturaleza (BMU) para promover el uso de enfoques basados en ecosistemas y proteger las comunidades ante los desastres y los impactos negativos del cambio climático.

El sitio del proyecto EPIC en Chile fue la reserva de la biosfera Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja (Corredor Biológico de las Montañas Nevadas de la laguna Chillan-Laja, denominado BR), que busca conciliar la conservación de la diversidad biológica y cultural con el desarrollo social.

El área cuenta con ocho comunas, que cuentan con una población total de alrededor de 7,728 habitantes. Alrededor del 78% de la BR constituye propiedad privada.

El sitio de estudio llamado Valle de las Trancas se encuentra expuesto a una variedad de amenazas naturales, que incluyen avalanchas y flujos de escombros. Utilizando una ciencia rigurosa y pionera; así como diálogos con múltiples partes interesadas, EPIC pudo posicionar el enfoque de Eco-RRD entre una amplia gama de actores, desde el nivel local hasta el nivel nacional.

Utilizando el conocimiento y la ciencia basados en la evidencia, el proyecto también elevó el nivel de conciencia en las comunidades en torno al papel protector de los bosques. Entre los principales hallazgos y recomendaciones se incluyen:

  • El involucramiento de una diversidad de partes interesadas a nivel local y nacional para promover la coordinación interinstitucional y multidisciplinaria resulta útil para maximizar los impactos a nivel de políticas.
  • Al diseminar el conocimiento científico, éste debe ser adaptado de una manera en que se haga accesible para las partes interesadas, tales como los responsables de la toma de decisiones, representantes de la sociedad civil y los académicos.
  • Existe una necesidad de garantizar que la Eco-DRR y la AbE estén institucionalizadas para lograr una influencia duradera, ya que resulta clave contar con más espacios para el aprendizaje cruzado que permita integrar perspectivas y maximizar los impactos en las políticas a todos los niveles.
  • La planificación del uso de la tierra en Chile es un sector que debe enfocarse desde una perspectiva multisectorial y territorial para la integración de la Eco-RRD en la planificación y las políticas del país.

Fuente: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
Para mayor información: Ecosystems protecting infrastructure and communities: Lessons learned and guidelines for implementation

De la gobernanza a la práctica: experiencias de América Latina

Las nuevas formas de gobernanza, que fomentan los modelos multinivel y de colaboración, son esenciales para las estrategias basadas en la naturaleza que permiten abordar la RRD. Dada la naturaleza del cambio climático y los riesgos de desastres, y aún más los ecosistemas, los mandatos y las responsabilidades de los actores gubernamentales a menudo se superponen, debiendo los modelos gubernamentales ser inclusivos y adaptativos. Las instituciones de todos los niveles tienen funciones y competencias en la toma de decisiones relacionadas con la gestión del riesgo de inundación, por lo que es fundamental una coordinación sólida entre ellas a nivel nacional, provincial, distrital y local.

Los actores locales (por ejemplo, municipios y comunidades locales) desempeñan un papel destacado en la promoción e implementación de medidas basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación, guiados por su conocimiento adecuado de los factores que configuran la vulnerabilidad de la población local y de los ecosistemas. Como lo demuestra el ejemplo de Mocoa (Colombia), tanto el compromiso como el liderazgo de los municipios es clave para la implementación efectiva y sostenible de soluciones ecológicas. Las Organizaciones de cuenca fluvial (RBO por sus siglas en inglés) constituyen otro actor relevante para la reducción del riesgo de inundación. La existencia de RBO puede facilitar la coordinación de las actividades de desarrollo y el compromiso entre diversas partes interesadas a escala de cuenca. La experiencia del Consejo de la Cuenca del Río Chira-Piura (Perú) destaca la necesidad de fomentar diálogos entre múltiples partes interesadas a escala de cuenca para la integración de soluciones basadas en la naturaleza en la reducción del riesgo y en la adaptación como parte de la planificación de cuencas.

Desafíos y oportunidades para la integración de soluciones basadas en la naturaleza en la RRD en América Latina

A pesar del progreso de America Latina en RRD y la conservación de ecosistemas, la adopcio?n de soluciones basadas en la naturaleza para la RRD au?n presenta ciertos desafi?os vinculados a la gobernanza y los procesos de política, las capacidades (individuales e institucionales); la disponibilidad la información y recursos financieros. Atender dichos desafi?os y crear un entorno favorable resulta vital para la adopción de soluciones basadas en la naturaleza. A continuación se presentan los puntos clave sobre retos y oportunidades discutidos durante el Taller Regional.
(Figura 7)

Mensajes clave y recomendaciones

Contar con una estrategia común para los países de América Latina contribuiría a la consideración de los ecosistemas como componentes esenciales en los esfuerzos para reducir el riesgo de inundaciones. Existe cada vez más evidencia en la región en torno a casos en los cuales se han adoptado soluciones basadas en la naturaleza para la RRD. Sin embargo, muchas de estas iniciativas corresponden a proyectos aislados.


Si se considerara una estrategia coordinada y común, esta fortalecería la adopción del enfoque a nivel nacional y regional.


El taller regional ¨Hacia soluciones basadas en la naturaleza: Infraestructura verde para la reducción del riesgo de inundaciones¨ representó un espacio para la identificación de aspectos fundamentales que deben ser considerados a fin de avanzar hacia el objetivo de desarrollar una agenda conjunta que incluya aspectos de gobernanza, ciencia y práctica. Estos aspectos son:

  • Los ecosistemas proporcionan beneficios para la reducción del riesgo de inundaciones. Las soluciones basadas en la naturaleza deben ser parte de estrategias más amplias para la gestión del riesgo de desastres y del riesgo climático, complementando otras medidas, como la planificación del uso de la tierra e infraestructura. Los ecosistemas saludables juegan un doble papel fundamental en la gestión hídrica y de la cuenca. En primer lugar, ayudan a atenuar los flujos de los ríos durante las estaciones secas, permitiendo éstos sean más estables a lo largo de las estaciones. Los enfoques basados en la naturaleza no son sustitutos de las soluciones de ingeniería pero son complementarias a ellas y funcionan positivamente en conjunto con los enfoques de gestión del río/inundaciones relacionadas a la ingeniería.

Adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina

  • Las soluciones basadas en la naturaleza proporcionan una oportunidad para integrar mejor las agendas del cambio climático y de la reducción del riesgo de desastres. La adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres están interrelacionadas de diversas formas, y los asuntos de coordinación, integración y sinergias entre ambos enfoques se han ubicado a la cabeza de las discusiones internacionales durante los últimos años. Los países latinoamericanos han realizado importantes esfuerzos para integrar la gestión del riesgo de desastres en sus estrategias nacionales frente al cambio climático. Sin embargo, en la práctica, resulta evidente que lograr una gebernanza coordinada vinculada a ambos enfoques no ha sido tarea fácil, puesto que se han utilizado marcos conceptuales diferentes y ello a pesar de que se ha reconocido que los ecosistemas y los servicios que éstos proporcionan son fundamentales para la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático.
  • La reconstrucción más segura y más verde promueve la resiliencia en futuros escenarios de alto riesgo. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra son impulsores de impactos, pero a su vez brindan oportunidades de éxito para la reducción del riesgo de desastres, y también pueden propiciar adaptaciones en las políticas, en las instituciones y en la sociedad en general. Las intervenciones para la prevención de desastres, que apuntan a promover la resiliencia a través de la gestión de los ecosistemas, juegan un papel vital para alcanzar estos objetivos. Los principios para construir de forma más segura y más verde durante la recuperación, rehabilitación y reconstrucción proporcionan ventanas clave de oportunidad para integrar los enfoques basados en la naturaleza. La restauración de riberas fluviales y la gestión de inundaciones mediante infraestructura natural (por ejemplo, desviaciones de inundaciones, franjas de protección ribereña, construcción de humedales, etc.), combinada con una mejor planificación del uso de la tierra, ofrece la oportunidad de garantizar que las actividades de recuperación consideren adecuadamente el papel de los ecosistemas para la reducción del riesgo de desastres.

Adoptando soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación en América Latina

  • Las soluciones basadas en la naturaleza requieren una gobernanza colaborativa, participativa, multinivel y multisectorial en todos los aspectos y procedimientos. Debido a la complejidad de los eventos de inundación, diversas instituciones trabajan en acciones de gestión del riesgo, lo que a menudo resulta en una superposición de mandatos institucionales. Muchos de los países de América Latina cuentan con marcos institucionales integrales; así como mandatos a nivel nacional sobre la gestión del riesgo de desastres y la gestión de los ecosistemas que son claros. Sin embargo, las responsabilidades de las instituciones se superponen a nivel sectorial, regional y local. Las experiencias demuestran que los procesos de política para promover soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo de inundación ocurren a través de una gobernanza colaborativa y multinivel. Por lo tanto, resulta necesario promover la transferencia de nuevos conceptos entre todos los actores, facilitando reuniones y talleres multisectoriales en múltiples niveles de gobernanza.
  • Los actores locales juegan un papel de liderazgo en la promoción e implementación de soluciones basadas en la naturaleza. El desarrollo de la capacidad técnica es fundamental para fortalecer su compromiso. Tal como se demostró en el taller, los actores locales (por ejemplo, municipalidades, empresas locales, propietarios individuales de tierras, comunidades y asociaciones indígenas) pueden desempeñar un papel de liderazgo en la promoción e implementación de medidas basadas en la naturaleza para la RRD. A menudo, cuentan con un excelente conocimiento de los factores que originan la vulnerabilidad de la población local y de los ecosistemas. No obstante, su capacidad a menudo se ve limitada debido a un conocimiento técnico débil y recursos escasos. Resulta necesario considerar el fortalecimiento continuo y especializado de la capacidad de los funcionarios locales y representantes de la comunidad, especialmente en el acceso a los mecanismos financieros nacionales e internacionales.
  • El conocimiento científico mejorado y la comunicación efectiva en torno a soluciones basadas en la naturaleza ofrecen el potencial de fortalecer la toma de decisiones y movilizar recursos para la implementación. La toma de decisiones informada requiere contar con información sólida y una adecuada comprensión de los vínculos entre los ecosistemas y las prácticas de gestión del riesgo de desastres. El acceso y la comunicación efectiva de dicha información es fundamental para elevar la conciencia y el interés y para promover la asignación de recursos. Ello resulta especialmente conveniente para mejorar la integración de los enfoques basados en la naturaleza a través del incremento de la cooperación y de la participación interorganizacional e intraorganizacional para el desarrollo de planes sectoriales y proyectos de gestión del riesgo de desastres.

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Fuente: Soluciones Prácticas

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Enfen confirma Fenómeno El Niño débil: Emitió alerta


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La Comisión Multisectorial Enfen confirma Fenómeno El Niño débil, debido a la persistencia de las anomalías positivas de la temperatura del mar en la región Niño 1+2, que incluye la zona norte de Perú y a las condiciones favorables, para su permanencia en lo que resta el verano.

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Asimismo, entre enero y febrero, para la costa norte de Perú se prevé como escenario más probable la ocurrencia de lluvias dentro del rango normal a superior; sin descartar para el mes de marzo la ocurrencia de lluvias más intensas de lo normal, más no extraordinarias como en los años 1983, 1998 o 2017.

Temperatura

En la reunión se analizó la información de las condiciones atmosféricas, oceanográficas, biológico- pesqueras e hidrológicas actualizadas hasta el 31 de diciembre de 2018.

"La temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial se mantiene con anomalías positivas, para diciembre en la región central (Niño 3.4) con +1,0 °C y el extremo oriental (Niño 1+2) que incluye la costa norte de Perú con +0,8°C, en promedio", detallan en su informe.

Proyecciones


Entre los meses de enero y febrero, el Enfen espera una ligera disminución de las anomalías positivas de la temperatura del mar, del aire y nivel del mar en la costa norte del Perú, debido al arribo de una onda Kelvin fría; sin embargo, estas anomalías podrían aumentar en el mes de marzo debido a la llegada de una nueva onda kelvin cálida.

"Además, en este mismo periodo se prevé una condición más débil de lo normal del APS, que podría favorecer la persistencia de estas condiciones cálidas".

Asimismo, en lo que resta del verano, en e l Pacífico oriental (Niño 1+2), que incluye la costa norte de Perú, en promedio, los modelos climáticos indican condiciones cálidas débiles; mientras que, para el Pacífico central (Niño 3.4), estos mismos modelos indican condiciones cálidas de débiles a moderadas.

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En consecuencia, l a Comisión Multisectorial Enfen activa el Estado de Alerta de El Niño, de magnitud débil. Asimismo, entre enero y febrero, para la costa norte de Perú se prevé como escenario más probable la ocurrencia de lluvias dentro del rango normal a superior; sin descartar para el mes de marzo la ocurrencia de lluvias más intensas de lo normal, más no extraordinarias como en los años 1983, 1998 o 2017.

Sin embargo las entidades competentes deberán considerar la vulnerabilidad para la estimación de riesgo y adoptar las medidas que correspondan.

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La Comisión Multisectorial Enfen continuará monitoreando e informando sobre la evolución de las condiciones actuales y actualizando las perspectivas quincenalmente. La emisión del próximo comunicado Enfen será el día 18 de enero del 2019.

Fuente: Gestión

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Abordar el cambio climático en los países más pobres


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Abordar el cambio climático en los países más pobres

¿Cómo podemos ayudar a los países pobres a combatir el cambio climático? El desafío es enorme. A nivel mundial, los tres últimos años han sido los más calurosos de que se tenga registro en la historia. Las emisiones de dióxido de carbono derivadas de los combustibles fósiles y de la actividad industrial empezaron a aumentar de nuevo en 2017 después de estabilizarse por un corto periodo.

Muchas regiones están experimentando tormentas, inundaciones y sequías más graves y frecuentes. Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, las consecuencias para el clima de un mundo 2 °C más cálido son mucho mayores que las de un mundo 1,5 °C más cálido, y no vamos por buen camino para lograr ninguno de los dos.

Como reconocimiento de la urgente necesidad de adoptar mayores medidas, el Grupo Banco Mundial anunció nuevas y ambiciosas metas para nuestra labor en el ámbito del clima con los países en desarrollo durante la COP 24, la conferencia mundial sobre el cambio climático efectuada este mes en Katowice (Polonia). Luego de superar recientemente nuestra meta de financiamiento establecida para 2020, dos años antes de lo previsto, tenemos como objetivo duplicar nuestras inversiones a USD 200 000 millones en cinco años, entre 2021 y 2025.

El Grupo Banco Mundial está también dando máxima prioridad a la adaptación y la resiliencia, dado que millones de personas ya enfrentan las graves consecuencias de fenómenos meteorológicos más extremos. Al incrementar el financiamiento directo para la adaptación hasta aproximadamente USD 50 000 millones en los ejercicios de 2021 a 2025, el Banco Mundial concederá igual importancia a las inversiones para la reducción de emisiones.

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La Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial que proporciona financiamiento a los países más pobres, desempeñará una función crucial para lograr estas metas. Numerosos países clientes de la AIF sufren directamente los efectos del cambio climático, y las personas más pobres y más vulnerables son las que enfrentan los mayores riesgos. Y los números son grandes: con el cambio de la ubicación de las tierras agrícolas productivas causado por el clima, en Asia meridional se podrían registrar 40 millones de migrantes climáticos internos para 2050, mientras que en África esta cifra podría ascender a 86 millones.

Dada la urgencia y la enorme demanda de financiamiento —se estima que se necesitará USD 1 billón en los países pobres para cumplir con los compromisos climáticos en 2030—la AIF tendrá que desempeñar un papel más importante. Hemos aumentado nuestra atención en el cambio climático en la AIF-18, nuestro actual ciclo de financiamiento de tres años, que recientemente pasó su punto medio. Nos estamos concentrando en las nuevas metas del Grupo Banco Mundial, y las usaremos para impulsar mayores avances en materia climática en nuestros países clientes.

Con el fuerte apoyo de los asociados donantes, la AIF está ayudando a integrar el tema climático en las reformas de políticas y en la planificación del desarrollo, de manera que los países puedan reducir sus emisiones de carbono y ser más resilientes y climáticamente inteligentes. Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, Etiopía, Liberia, Mozambique y Nepal, con las notas de políticas sobre bosques (i) se está fomentando el diálogo entre los Gobiernos y los asociados en la tarea del desarrollo, e identificando nuevas maneras de participación y nuevos diseños de proyectos. En Bangladesh, mediante un Plan de Inversión en Agricultura Climáticamente Inteligente (i) se ayuda a garantizar una coordinación de alto nivel entre los ministerios públicos.

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Sobre el terreno, los proyectos de la AIF ayudan a las personas a tomar mejores decisiones desde el punto de vista climático al usar el suelo y a aplicar prácticas agrícolas climáticamente inteligentes. En Burundi, nuestro Proyecto de Resiliencia y Restauración del Paisaje (i) permite a grupos de agricultores proteger la capa superior del suelo, recuperar la fertilidad del suelo y empezar a producir alimentos ricos en nutrientes a lo largo de todo el año. Los agricultores pueden ahora acceder a semillas y plántulas para una amplia variedad de cultivos alimentarios y forrajeros, así como a árboles y pastos que estabilizan el suelo para proteger sus tierras. En la región de Oromía (Etiopía), nuestra Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo del Biocarbono (i) ayuda a más mujeres a registrar sus tierras y a convertirse en productoras de café, además de introducir prácticas climáticamente inteligentes que aumentan la productividad.

Los instrumentos innovadores y los mecanismos especiales de financiamiento que hemos establecido en la AIF-18 impulsan medidas transformadoras en materia de resiliencia y crecimiento con bajos niveles de emisión de carbono. Estamos usando una combinación de enfoques nacionales y regionales, especialmente en África, que se aplican ahora en la mayoría de los países clientes de la AIF. En Nigeria, por ejemplo, el Mecanismo de Ampliación del Financiamiento de la AIF apoya un enfoque integral para el combate de la erosión y el manejo de las cuencas. En África occidental, el financiamiento del Programa Regional de la AIF moviliza capital privado para parques solares, a fin de preparar la generación de electricidad solar a gran escala y fortalecer la capacidad técnica en el marco de nuestro Plan de Negocios para África relativo al Clima. (i)

La AIF-18 ayuda a ampliar la energía renovable en los países clientes, tanto para combatir el cambio climático como para mejorar el acceso a la energía de los pobres. Entre julio de 2017 y septiembre de 2018, la AIF ayudó a los países clientes a movilizar financiamiento para la generación de 6 gigavatios (GW) adicionales de energía de fuentes renovables, superando la meta de 5 GW. Mediante el financiamiento para políticas de desarrollo, la AIF permite a países como Rwanda incorporar la generación de energía de fuentes renovables en las estrategias nacionales. Y a través de su nuevo Servicio de Financiamiento para el Sector Privado, la AIF estableció un mecanismo de distribución de riesgos de USD 50 millones para ayudar a ampliar la energía renovable en las islas del Pacífico. Con el fin de atraer más capital privado para fuentes de energía renovables, la AIF-18 ayuda a siete países africanos a preparar prospectos de inversión. Ya se han finalizado en el caso de Camerún y Côte d’Ivoire, y se están llevando a cabo en Benin, Kenya, Madagascar, Malawi, Níger y Togo.

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El apoyo de la AIF será también crucial para ayudar a los países a cumplir con sus compromisos del Acuerdo de París, así como para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el cambio climático. Estamos incorporando metas climáticas para cada uno de los países clientes de la AIF en nuestros diagnósticos y marcos de alianza con los países, (i) de modo que nuestros proyectos e iniciativas consideren los problemas relacionados con el clima. Abordar la amenaza planteada por el cambio climático es una base esencial cuando realizamos nuestra labor para poner fin a la pobreza extrema y ampliar la prosperidad en los países más pobres.

Fuente: Banco Mundial

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¿De qué manera los enfoques de género fortalecen el desarrollo compatible con el clima?Lecciones desde Perú


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¿De qué manera los enfoques de género fortalecen el desarrollo compatible con el clima? Lecciones desde Perú

El estudio de caso de Perú analizó las experiencias de las Redes de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático (conocidas localmente como GRIDES) en las ciudades de Cajamarca y Huaraz. Se encontró que el enfoque de género fue comprendido y promovido principalmente como la participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones.

Como resultado, se discutió sobre el enfoque de género durante las reuniones de las Redes de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático y en los procesos de planificación local. Las recomendaciones incluyen promover un enfoque de género más transformador para que se sigan escuchado las voces de las mujeres en los espacios de poder, mientras se hacen esfuerzos concertados para reducir las vulnerabilidades diferenciadas y las brechas de género, reorientando y fortaleciendo los procesos de desarrollo.

Los resultados presentados en este informe se basan en entrevistas y discusiones de grupos focales que se llevaron a cabo con informantes claves, así como en una revisión de literatura relevante, documentos de políticas y planes.

Estudio de caso en Perú: las GRIDES

Las Redes de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático (GRIDES) son mecanismos formales que reúnen a organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones de la sociedad civil (OSC)—que incluyen a grupos urbanos de mujeres, universidades e institutos de investigación—, así como a tomadores de decisión regionales y locales, con el fin de intercambiar conocimientos y experiencias en torno a la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático. Las Redes de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático nacieron en la década de los años 90 en respuesta a fenómenos climáticos extremos derivados del fenómeno El Niño.

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Su creación fue promovida por Soluciones Prácticas (la oficina de América Latina de Practical Action, organización benéfica registrada en el Reino Unido), con el apoyo de otras organizaciones de la sociedad civil y donantes como Oxfam, Labor, Minga y Predes. A partir de 2014, las GRIDES comenzaron a incorporar cuestiones referentes a la adaptación al cambio climático.

Los principales objetivos de las GRIDES son fortalecer la capacidad de las organizaciones miembros en cuanto a la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático, para influir en la política regional y local y concientizar al público general en torno a estas cuestiones. Las GRIDES también contribuyen a integrar y recuperar los conocimientos tradicionales y locales en estos procesos.

Un total de 15 GRIDES han trabajado desde la década de los años 90, dependiendo de la disponibilidad de apoyo externo e institucional. Actualmente, siete GRIDES están activas en regiones de la costa, sierra y selva de Perú, como en las ciudades andinas de Cajamarca y Huaraz, de donde provienen los estudios de caso de la presente investigación.

Resultados claves

¿Qué significa un enfoque de género para el desarrollo compatible con el clima en el contexto urbano?

Aunque no se identificó ningún intento explícito para incorporar un enfoque de género en las GRIDES, esto parece haber ocurrido hasta cierto punto gracias a la participación de algunos miembros mediante su propia comprensión de las cuestiones de género y a algunas iniciativas de formación de capacidades. Entre los miembros de las GRIDES se considera que igualdad de género significa ofrecer tanto a los hombres como a las mujeres el mismo acceso a la educación y a la capacidad para tomar decisiones.

Aunque los miembros de las GRIDES han tratado de influir en las políticas locales y regionales tomando en cuenta este punto, en general los informantes de esta investigación consideran que la presencia y la participación de las mujeres en las actividades de las GRIDES constituyen un enfoque de género.

Solo una minoría de los miembros de las Redes de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático consultados reconocieron que tanto los hombres como las mujeres experimentan diferentes vulnerabilidades al cambio climático y a los desastres.

Esto incluye la percepción de que las mujeres son más vulnerables debido a roles relacionados con la reproducción y el cuidado del hogar, y a la precaria ubicación de muchos hogares urbanos. Por ejemplo, las mujeres tienen una mayor responsabilidad en torno a la salud de sus familias, que al parecer son afectadas por una mayor radiación solar en zonas urbanas, por lo cual las mujeres deben asegurarse de que los niños especialmente estén protegidos.

Otro ejemplo es que las viviendas situadas sobre los cauces de los ríos están expuestas a un mayor riesgo de inundaciones por fuertes lluvias. Debido a su papel en el cuidado del hogar, no solo se espera que las mujeres limpien y arreglen sus casas, sino que también están más expuestas a lesiones y enfermedades ya que pasan más tiempo dentro y alrededor de sus viviendas.

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En general, los residentes urbanos reconocen que son afectados de manera diferenciada por el cambio climático y los desastres. No obstante, esta percepción se basa principalmente en el entendimiento de que las zonas rurales son las más vulnerables, sin considerar factores específicos que provocan la vulnerabilidad climática en las zonas urbanas.

Una buena oportunidad para promover un enfoque de género más efectivo Hasta la fecha, el principal logro de las GRIDES ha sido garantizar que la gestión del riesgo de
desastres y la adaptación al cambio climático estén incluidas en los planes de los gobiernos locales.

Esto es muy importante porque de implementarse correctamente dichos planes, contribuirían al desarrollo compatible con el clima en Cajamarca y Huaraz. Donde ha habido mujeres liderando discusiones en las GRIDES, se puede observar que las propuestas de los gobiernos locales incluyen de manera implícita un enfoque de género. Por otro lado, la falta de una posición o entendimiento más explícito en cuanto al género ha llevado a que las intervenciones descritas en los planes carezcan de medidas concretas para enfrentar la inequidad de género.

Además, la limitada percepción de la existencia de vulnerabilidades diferenciadas entre hombres y mujeres significa que, generalmente, las propuestas provenientes de las GRIDES no han pretendido transformar las relaciones de género.

Al momento de esta investigación, el discurso de los gobiernos regionales y locales, y las políticas públicas, no han relacionado los procesos de desarrollo compatible con el clima con el género. Dentro de este contexto, las GRIDES proporcionan un mecanismo adecuado mediante el cual el entendimiento de los enfoques de género puede ser promovido y fortalecido entre las diversas instituciones y sectores.

De esta manera, las GRIDES podrían desempeñar un papel fundamental en el apoyo y el monitoreo de la implementación del Plan de Acción de Género y Cambio Climático de Perú a nivel regional y local.

Obstáculos a los enfoques de género

Las limitaciones para promover un enfoque de género en el desarrollo compatible con el clima en Perú se pueden categorizar como limitaciones políticas, socioeconómicas y culturales.

Desde una perspectiva política, las ventajas de integrar los enfoques de género y de desarrollo compatible con el clima no son consideradas tangibles o visibles y, por lo tanto, no cuentan con mucho apoyo. Aun cuando existen defensores de este enfoque integrado, las agencias gubernamentales enfrentan una serie de desafíos para incorporar un enfoque de género en los procesos de desarrollo compatible con el clima, que incluye:

  • Falta de voluntad política en general;
  • La implementación de políticas por parte de diferentes sectores del gobierno a menudo carecen de conciencia o sensibilidad de género y están desarticuladas;
  • Los funcionarios públicos muestran un bajo nivel de competencia y capacidad en relación con los temas de género y medioambiente;
  • Se conoce muy poco acerca de las herramientas disponibles para incorporar el enfoque de género en el desarrollo compatible con el clima, de una manera coherente y práctica;
  • La alta rotación del personal hace difícil que los progresos logrados se mantengan y se puedan fortalecer las competencias generales relacionadas con estos temas.

Desde un punto de vista socioeconómico y cultural, la percepción general es que la presencia y la participación de las mujeres es sinónimo de contar con enfoque de género: hay poco reconocimiento de las dinámicas de poder en juego y de los impactos cotidianos de la inequidad de género en temas como la educación y la capacidad de toma de decisiones, lo que limita la capacidad de las mujeres especialmente para responder a los desastres y al cambio climático.

Esto se refuerza por una falta de conciencia y responsabilidad ambiental generalizadas, y una noción general de que el cambio climático afecta a todos de la misma manera. Conductas y creencias tradicionales, chauvinistas y patriarcales continúan influenciando, de cierta manera, la forma en que los géneros se relacionan entre sí y toman decisiones.

Esto se puede ver en una falta de reconocimiento de las mujeres y su trabajo, así como el problema generalizado de violencia contra las mujeres y las niñas, que se destaca en este informe.

Desafortunadamente, pocas personas se sienten responsables de considerar el desarrollo compatible con el clima desde una perspectiva de género y los enfoques de género no están incluidos en la formación académica o profesional, ni tan siquiera dentro de las ciencias sociales y ambientales. En general, tanto los hombres como las mujeres consideran que el género es un tema ‘de mujeres’ y que es sumamente teórico.

¿Qué podría hacer que los enfoques de género tengan éxito?

El reconocimiento de que los hombres y las mujeres son igualmente capaces de contribuir a los procesos de desarrollo debería ayudar a fomentar la participación de las mujeres como un primer paso hacia la aplicación de un enfoque de género más integral. En el caso de las GRIDES de Huaraz y Cajamarca, se valoraron las contribuciones de las mujeres y se emplearon diversas estrategias para promover su participación activa.

Esto logró una mejora en la efectividad de las GRIDES, ya que los estudios y las discusiones en torno al cambio climático y los desastres incluyeron perspectivas y experiencias de las mujeres y como tal dieron luces sobre las diferentes vulnerabilidades que experimentan hombres y mujeres. Además, los documentos recogidos de las GRIDES y las agencias gubernamentales con las que interactúan y tratan de influir proporcionan evidencia de algunos de los efectos indirectos de las GRIDES en las políticas locales sobre cambio climático y la reducción del riesgo de desastres, incluyendo:

  • El reconocimiento de que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos pero diferentes necesidades;
  • Algunos planes comienzan a reconocer la vulnerabilidad diferenciada y el hecho de que el cambio climático y los desastres pueden afectar a las mujeres de manera más marcada;
  • Se identifica a las mujeres como agentes clave para transmitir conocimientos relacionados con la prevención de desastres.

 

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Fuente: Soluciones Prácticas

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