El sistema de alerta temprana ante inundaciones ligadas al Fenómeno el Niño


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El Sistema de Alerta Temprana ante inundaciones ligadas al Fenómeno El Niño

El Sistema de Alerta Temprana (SAT) tiene como finalidad informar a la población que ocupa territorios susceptibles de ser impactados por las inundaciones y propiciar una respuesta oportuna que permita reducir la pérdida de vidas humanas, así como de daños materiales y medios de vida.

Problemática

El Fenómeno El Niño (FEN) ocurre por la debilitación de los vientos alisios, lo que provoca una concentración de masas de aguas calientes. Tales masas pueden provenir del Pacífico occidental (FEN global) o ecuatorial (Niño Costero). El calentamiento de las aguas provoca mayor evaporación de las aguas del mar y favorece a las precipitaciones
fuertes en la costa del Perú y del Ecuador.

En las ciudades ubicadas en la costa peruana, el FEN se manifiesta en particular por lluvias intensas. Tal como ocurre en la mayor parte de las ciudades en países en vía de desarrollo, el crecimiento caótico de las ciudades resulta en la ocupación de los terrenos disponibles, que con frecuencia son zonas de alto riesgo de desastres.

Las comunidades que se asientan en aquellas zonas son generalmente de bajos recursos, tienen un limitado conocimiento que están en zonas de alto riego, no están organizadas ni preparadas ante el riesgo de desastre, y cuentan con recursos mínimos para actuar en un escenario de emergencia.

Un Sistema de Alerta Temprana (SAT) permite responder a estos desafíos, logrando reducir las pérdidas humanas y materiales. El caso que ahora explicamos, ubicado en 3 comunidades de Piura, corresponde a la articulación de diferentes instancias de coordinación al interior de la misma comunidad y sus autoridades locales, así como su articulación con los niveles regionales y nacionales. Una experiencia que podría servir de ejemplo para comunidades vulnerables a inundación en otras partes del mundo.

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Componentes
Un SAT tiene cuatro componentes principales:

Conocimiento de los riesgos: Recopilación de información respecto del contexto natural (clima, geología, suelos, cuencas, cauces de ríos, sistemas de drenajes, topografía, etc.) de un territorio determinado (comunidad, ciudad, región o país) y de las vulnerabilidades de su población y Gobiernos, los cuales pueden generar determinados riesgos y devenir en desastres si no se mitigan estructural y socialmente.

Monitoreo técnico y alerta: Servicio técnico y científico de seguimiento, respecto de un evento de origen natural determinado. El monitoreo es realizado por una institución especializada y autorizada oficialmente, y puede ser complementado por un monitoreo participativo, realizado por la población.

Difusión y comunicación: Sistema de comunicaciones que alerte a las comunidades vulnerables ante un peligro inminente, destacando el uso de radios, megáfonos, sirenas, silbatos, celulares, campanas, etc. Este proceso debe ser dirigido por la Plataforma de Defensa Civil municipal y comunitaria, según el protocolo establecido y difundido previamente entre la población por las autoridades y puesto en práctica en simulacros.

Capacidad de respuesta: La mayor capacidad para responder ante un desastre se genera antes de que este ocurra e implica, entre otras cosas, la puesta en marcha del plan de respuesta a nivel comunitario y el plan de contingencia a nivel de distrito, provincia y región. El plan correspondiente comprende un mapa de riesgos, un mapa de evacuación (calles previamente señalizadas), la ubicación y habilitación de zonas seguras y puntos de encuentro, almacén adelantado, entre otras herramientas.

Además, en Perú se establecieron lineamientos para la instalación de un SAT (Ley N° 29664 - Sinagerd):

  • Que sea implementado en un territorio determinado que puede ser una comunidad, distrito, provincia, cuenca, etc.
  • Debe incluir el plan de contingencia (nivel distrital, provincial y regional) y el plan de respuesta (nivel comunitario). Se puede diseñar un SAT para diferentes tipos de peligros, como por ejemplo para inundaciones, deslizamientos, tsunamis, erupciones volcánicas, incendios, bajas temperaturas, entre otros.
  • En las zonas donde existen varios peligros, los SAT deben ser “multipeligros”, con la finalidad de optimizar recursos.
  • Asegurar que los SAT cumplan con estándares mínimos de calidad, sean sostenibles y con funcionamiento permanente mediante la asignación de recursos materiales y humanos a través de presupuestos institucionales

Caso de estudio: Implementación del SAT

A continuación se presenta un estudio de caso en Piura, donde Soluciones Prácticas implementó un SAT articulado entre comunidades y autoridades locales.

Conocimiento de los riesgos: Desde los FEN extraordinarios ocurridos en los años 1982 y 1983, así como en 1997 y 1998, en los que se produjeron inmensas pérdidas de vidas humanas y económicas en casi todo el Perú, particularmente en el norte, se realizaron diversos estudios que nos aproximan al conocimiento del riesgo de inundaciones a nivel regional, de ciudad y de comunidades vulnerables. Adicionalmente, Soluciones Prácticas desarrolló con las comunidades de tres distritos, mapas de riesgo comunitarios para tener una información local sobre zonas de alto riesgo, zonas seguras y rutas de evacuación.

Monitoreo técnico y alerta: Para completar la información oficial y tener un monitoreo más detallado, se instalaron pluviómetros artesanales manejados por voluntarios comunitarios. La información registrada diariamente sirve para monitorear el nivel de saturación de los suelos e inundación por lluvias, con la cual la plataforma comunitaria puede tomar una serie de decisiones: de registrarse lluvias mayores a 50 mm (50 litros de agua por m2) de manera continua, los terrenos más bajos (identificados en el mapa comunitario) empezarán a acumular agua y deberán tomarse las acciones correspondientes para reducir el impacto. De otro lado, la información sirve para alertar a las autoridades.

Difusión y comunicación: Con la finalidad de mejorar la difusión y comunicación de los mecanismos ya existentes, se incorporó a nivel regional, desde el verano del 2015, un sistema denominado Frontline, el cual establece una comunicación fluida entre los centros de emergencia regional y local de las provincias (8 en total) y distritos (68 en total). Dicho sistema opera en la modalidad de mensajería de textos a celulares desde una base digital con software libre, utilizando un directorio de personas vinculadas a las plataformas de Defensa Civil locales. Sin embargo, en los últimos años, surgió el uso de la aplicación Whatsapp que cumple el mismo objetivo, por lo que se utilizaron los mismos equipos con este fin.

En caso de que falle la conexión a Internet, cada plataforma cuenta adicionalmente con radios de alcance local (VHF), lo que les permite comunicarse con las plataformas municipales y las organizaciones de primera respuesta. Estos equipos están configurados en frecuencias de uso común con las organizaciones de Defensa Civil. Para las acciones de movilización interna en el plano comunitario, si se produce una situación de emergencia, cada plataforma cuenta con equipos de difusión y comunicación, como por ejemplo sirenas, megáfonos, silbatos usados por las brigadas de evacuación y seguridad, primeros auxilios, etc.

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Capacidad de respuesta: De presentarse una emergencia por inundación deben existir las siguientes capacidades para una respuesta organizada:

  • La organización de simulacros en cada zona como parte de los entrenamientos de preparativos realizados.
  • La organización y capacitación de Voluntarios de Emergencia y Rehabilitación, capacitados por más de cien horas en primeros auxilios, evacuación y seguridad, implementación y administración de albergues temporales, prevención y control de incendios, agua, saneamiento e higiene (ASH).
  • El equipamiento básico de los voluntarios: indumentaria (chalecos, botas, rodilleras, ponchos impermeables), sogas, linternas, radios VHF, sirenas, silbatos, megáfonos, botiquines de primeros auxilios, camillas para traslado de heridos.
  • La instalación de almacenes adelantados en cada comunidad con herramientas e insumos: carretillas, palanas, picos, barretas, martillos, sacos, plásticos, botiquines de primeros auxilios, entre otros.
  • El funcionamiento de una plataforma comunitaria de Defensa Civil en cada zona.
  • La señalización de las rutas de evacuación y zonas seguras.
  • La elaboración participativa y liderado por los Voluntarios Brigadistas del Plan de Respuesta Comunitario que incluye el mapa de riesgos y señalización.

Las plataformas comunitarias han sido reconocidas formalmente por las autoridades municipales, al igual que los voluntarios, quienes han sido reconocidos mediante una resolución de la alcaldía.

Costo de la solución basada en el caso de estudio*

El SAT implementado en Piura se centró en las siguientes localidades, beneficiando alrededor de 35 mil personas de las provincias de Piura y Morropón.

El Sistema de Alerta Temprana ante inundaciones ligadas al Fenómeno El Niño

 

Cuadro: Costos del SAT

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Fuente: Soluciones Prácticas

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Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana


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La cartilla Pobreza y resiliencia en barrios de Lima es el resumen de la experiencia de la aplicación del Análisis Económico de Hogares (HEA), metodología de evaluación socioeconómica de los hogares y comunidades de un grupo de barrios de la periferia de Lima Metropolitana, ubicados en la cuenca media del río Rímac en los distritos de Ate-Vitarte, Chaclacayo y Chosica, y de El Progreso en el distrito de Carabayllo. El objetivo de esta evaluación fue la de identificar el acceso a los medios de vida en zonas urbano-populares, a través de procesos de diagnóstico participativo —instrumento indispensable para la planificación y la gestión del desarrollo local.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

La información obtenida sobre los patrones socioeconómicos de los hogares —con énfasis en los ingresos económicos, gastos, consumo de alimentos (kilocalorías por persona) y comportamiento que tienen los hogares frente a riesgos actuales y situaciones extremas—, brinda un amplio panorama acerca de la vulnerabilidad de estos hogares y su capacidad de respuesta. La metodología HEA permite entender cómo varían los ingresos, los gastos y los riesgos a lo largo del año y dentro de una misma comunidad.

A diferencia de otras metodologías de análisis estadístico de hogares y de evaluaciones de mercados, la metodología HEA proporciona un panorama lógico e integral de los medios de vida utilizando un enfoque de análisis de sistemas que relaciona las “partes” entre ellas y con el “todo”. Esto posibilita obtener información más sólida al utilizar el análisis de los datos en diálogo con la propia fuente de información (no se limita a la toma de datos de la muestra diseñada para analizarla después), evaluando la calidad de la información en el mismo proceso de recojo de datos (apoyado por un programa informático en una tablet que permite triangular la información a tiempo real). A continuación, utiliza las verificaciones cruzadas para garantizar que la información obtenida es consistente internamente a través de largas entrevistas grupales e individuales.

La implementación de esta metodología en las zonas mencionadas contribuyó a desencadenar un proceso social participativo en tres niveles: distrital, comunitario (barrio) y hogar. A nivel distrital, se logró el compromiso y acompañamiento de las autoridades y funcionarios locales en la búsqueda de información para una mejor Gestión de Riesgos de Desastres (GRD).

A nivel comunitario, los dirigentes sociales brindaron información de la problemática local y organizaron la participación de los representantes de los hogares, y en ese proceso reforzaron su conocimiento sobre los medios de vida de su comunidad. A nivel de los hogares, los representantes de los grupos socioeconómicos que compartieron información de sus ingresos, gastos y consumo, reconocieron el nivel calórico de su alimentación y ensayaron la estructuración de su presupuesto familiar. Todo ello fue conducido por un equipo de trabajo con conocimiento de la problemática urbana popular, con sensibilidad social, experiencia de trabajo colectivo, capacidad de diálogo y de sistematización de la información, y con un manejo básico de informática.

Gracias a la aplicación de esta metodología ahora se cuenta con información consistente y de calidad de la economía de los hogares (que será clave para diseñar estrategias y planes de prevención del riesgo, preparación y respuesta). Asimismo, se contribuyó a fortalecer la participación social en el diagnóstico y la búsqueda de alternativas de reducción de riesgos, y se contribuyó a promover el enfoque de resiliencia comunitaria, que contempla la solidaridad al interior de la familia y de la comunidad.

Este trabajo fue realizado entre agosto y octubre del 2015 por Save the Children y Soluciones Prácticas, con asesoría del FEG (Food Economy Group), y en alianza con las municipalidades distritales de Carabayllo, Chosica, Chaclacayo y Ate-Vitarte.

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Descripción de la metodología HEA

¿Qué es el Análisis de la Economía del Hogar (HEA)?

La metodología HEA (Household Economy Analysis, en español “Análisis de la Economía del Hogar”) es un instrumento de evaluación que Save the Children diseñó en el año 1973, y que se ha ido perfeccionando con más de 500 experiencias implementadas en países de África, Asia y América Latina. En 1998 fue divulgada en un manual elaborado por el FEG (Food Economy Group), ampliando su cobertura de aplicación por diversos gobiernos e instituciones de desarrollo. Es la primera vez que esta metodología se aplica en zonas urbanas del Perú, a través de Soluciones Prácticas y Save the Children. Destaca como una de las primeras aplicaciones a zonas urbanas en Latinoamérica tras muchos años de aplicación solo en contextos rurales.

HEA es una metodología de análisis de las condiciones socioeconómicas de los hogares y la población de un territorio específico. Analiza los medios de vida y las estrategias que los hogares implementan cotidianamente y en situaciones de riesgos para tener seguridad alimentaria. El análisis económico de hogares se realiza de forma participativa, articulando tres dimensiones espaciales (distrito o provincia, comunidad y hogar). De esta manera, se compromete a los actores políticos y sociales en cada uno de estos ámbitos, lo que permite establecer acuerdos para el diagnóstico y planificación del territorio.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

La información se recoge en tres ámbitos distintos: el distrito, la comunidad (o barrio) y el hogar.

El distrito: En este ámbito se revisa información socioeconómica del territorio y de las redes o acceso a mercados existentes. Para ello, se entrevista a autoridades, funcionarios o líderes sociales para elaborar una línea cronológica de eventos y, así, determinar las zonas a evaluar.

La comunidad o barrio: Se realizan entrevistas a dirigentes sociales sobre la distribución de la riqueza o recursos económicos existentes en la zona para seleccionar entre tres a cinco grupos socioeconómicos (GSE) e identificar hogares en cada uno de los GSE donde se realizarán las entrevistas.

El hogar: Se realizan entrevistas extensas (de una hora y media en promedio) a mayor profundidad, donde se recoge información de los ingresos, gastos y estrategias de medios de vida de los integrantes del hogar.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

 

Resultados de la aplicación de la metodología HEA en 4 distritos de Lima Metropolitana

Ubicación de las zonas de aplicación del HEA: identificación y zonificación de medios de vida

La ciudad de Lima se fundó en 1535. Primero funcionó como sede del Virreinato del Perú y luego de la independencia en 1824, pasó a ser la capital de la República del Perú.

Pese a su importancia, durante los primeros 400 años de su existencia la población apenas superaba las 300 mil personas. Desde los años 40 del siglo XX experimenta un crecimiento exponencial que la hace rápidamente superar el millón de habitantes; cuatro millones a finales de la década del 70; ocho millones al finalizar el siglo XX; y sobre los nueve millones de habitantes en la actualidad.

Este crecimiento acelerado ha estado acompañado de un aumento igualmente ascendente de la demanda de alimentos y necesidades básicas como servicios de electricidad, agua y saneamiento. Todo esto con una alta demanda de tierras para habitar, cubriendo por completo la llanura del cono de deyección del río Rímac; y se extiende hacia las llanuras de los ríos cercanos, ocupando laderas escarpadas de cerros, riberas de ríos y cauces de quebradas que muchas veces no tienen las condiciones básicas de seguridad que se necesita para vivir.

El estudio se enfocó en las zonas de El Progreso y la cuenca media del río Rímac, al ser espacios con altas condiciones de vulnerabilidad, debido a las condiciones económicas de los hogares y a la ocupación no planificada.

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

 

Determinación de los grupos socioeconómicos

En las dos zonas se determinaron los grupos socioeconómicos mayoritarios, a través de entrevistas con líderes de la comunidad. Para ello, se indagó acerca de sus principales actividades económicas, el ingreso medio mensual de los hogares y el número promedio de personas que conforman los hogares. Los GSE se agrupan en base al testimonio de los entrevistados, no corresponde a la clasificacion de Niveles Socioeconómicos (NSE) de las estadisticas oficiales, no compite con esta y podría trabajarse para compararlas.

En el GSE 1 (el más pobre) los responsables de los hogares suelen dedicarse a trabajos inestables, poco frecuentes y/o con bajos ingresos. Esto incluye actividades como reciclaje, trabajo doméstico, mano de obra no calificada y comercio ambulatorio.

En el GSE 2 (pobre) los responsables de los hogares suelen dedicarse a trabajos estacionales o temporales con bajos ingresos, por ejemplo: mototaxista, comercio a pequeña escala (bodegas), mano de obra calificada contratada.

En el GSE 3 (medio) los responsables de los hogares se encuentran con empleos relativamente estables, con ingresos fijos o mensuales, como mano de obra calificada, profesionales, técnicos y choferes (con vehículo propio).

En el GSE 4 (alto) los responsables de los hogares poseen trabajos estables, tienen un mayor nivel de especialización, antigüedad y/o mayor sueldo (este GSE no es significativo en El Progreso, por lo que no aparece en el gráfico).

En el GSE 5 (acomodado) los responsables de los hogares tienen actividades de comercio mayorista o son propietarios de negocios (este GSE no existe en El Progreso, por lo que no aparece en el gráfico).

Pobreza y resiliencia en barrios de Lima Metropolitana

Riesgos que pueden surgir en la comunidad

En el análisis de los riesgos en los hogares, no se consideraron solamente los riesgos de desastres (producto de huaycos, inundaciones, movimientos sísmicos o deslizamientos de tierra), sino también los riesgos financieros, de salud o de seguridad ciudadana, que son mucho más comunes y tienen un impacto más localizado en los hogares.

Amenaza de origen natural

En El Progreso (Carabayllo), la presencia de lluvias, especialmente entre los meses de julio a setiembre, causa daños en las viviendas y en la salud de la población, ya que en situaciones extremas pueden llegar a ocasionar huaycos. En la cuenca media del río Rímac, la temporalidad es diferente, las lluvias suelen presentarse de enero a abril. La activación de las quebradas en temporada de lluvias y los deslizamientos de tierra asociados son el principal peligro que afecta la zona de medios de vida.

En las zonas de laderas, los sismos y lluvias pueden ocasionar derrumbes y caída de pircas (muros de piedra usados como terraza) y daños en las viviendas. Los sismos y huaycos pueden causar muertes y heridos, destruir las viviendas, infraestructura, y obstruir las pistas y carreteras. En la cuenca media del río Rímac, el bloqueo de la Carretera Central durante varios días es relativamente frecuente, ya sea por huaycos o nevadas excesivas en la sierra central. Esto reduce el ingreso de productos a la ciudad de Lima, y por lo tanto, el encarecimiento de los alimentos y otros productos básicos. Además, se presentan enfermedades, principalmente respiratorias y digestivas en función de las estaciones del año.

Amenaza de origen humano

La inseguridad dentro del barrio, con robos y asaltos; la pérdida de empleo o dificultad para encontrar trabajo; el descuido de los niños y niñas por la dificultad de desarrollar actividades económicas y su cuidado; son importantes factores de riesgo en los hogares de las zonas de estudio.

Estas amenazas desestabilizan la economía del hogar, en un contexto de presupuesto ajustado. En caso de los niños, los impactos pueden ser mayores, debido a la exposición a posibles abusos de familiares y extraños, descuido en los estudios, propensión a actividades ilícitas, desestabilización emocional, etc.

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Estrategias de respuesta

Frente a estos riesgos, la población ha desarrollado sus propias estrategias de respuesta, entre las cuales se encuentran las siguientes:

Reducir gastos y comprar alimentos más baratos: Los hogares muy pobres y pobres suelen reducir sus gastos en bienes esenciales y no esenciales. En lugar de gastar en artículos de su preferencia o de calidad, los cambian por otros menos costosos y de menor calidad. Por ejemplo, en lugar de comprar pollo compran más huevos o dejan de comprar frijoles blancos y compran lentejas. Otra estrategia consiste en adquirir pequeñas cantidades, sin embargo, esta estrategia resulta más cara a largo plazo dado que los productos al por menor suelen costar más.

 Acceder a recursos financieros

  • Crédito en las bodegas locales: esta es una estrategia común para los hogares muy pobres. En muchos casos, piden crédito en más de una bodega hasta que pueden pagar a sus acreedores.
  • Préstamos de los conocidos: los hogares suelen acudir a amigos, vecinos y familiares.
  • Prestamistas informales: quienes suelen aplicar altas tasas de interés y pedir pocas garantías.
  • Cooperativas de ahorro y bancos comunales: formas diversas de asociación para acceder al crédito mediante el ahorro solidario, en algunos barrios.
  • Juntas o panderos: agrupaciones de personas conocidas para hacer ahorro colectivo.

Aumentar los trabajos ocasionales: Esta estrategia es difícil de realizar puesto que en años normales ya es difícil conseguir opciones de trabajo. Más miembros del hogar buscarán trabajo y trabajarán más horas y más días. En particular, puede resultar en el incremento del trabajo realizado por niños, niñas y adolescentes.

Organizar colectas o métodos para recolectar fondos: Entre ellas están: las colectas individuales para atender casos sociales, la organización de eventos para la recaudación de fondos (por ejemplo: polladas y parrilladas) y el paisanaje (colaboración en función del lugar de origen).

Depender de los comedores populares y de los programas Vaso de leche: Esta es una de las estrategias más comunes y que se ha institucionalizado en el país. Ante la ocurrencia de un desastre, los vecinos de la comunidad utilizan la infraestructura de los comedores populares para desarrollar ollas comunes, a través de la cooperación mutua entre familias o con el apoyo de otras instituciones.

La posibilidad de implementar estas estrategias está directamente ligada a la resiliencia, definida como “la habilidad de un sistema, comunidad o sociedad de proseguir su desarrollo social, ecológico y económico, así como sus objetivos de desarrollo, al manejar su riesgo de desastre a lo largo del tiempo en una manera que contribuya a un crecimiento sostenible y a mitigar sus riesgos de desastres.
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Las estrategias de respuesta de los hogares reveladas por el HEA muestran que la resiliencia se debe considerar a nivel de familias extensivas, de su comunidad; y de su entorno distrital, regional o nacional. Además, la resiliencia permite vincular el desarrollo y la gestión de riesgos de desastres, mostrando cómo algunas decisiones frente a desastres, tales como el abandono de la escuela para trabajar, pueden llevar a destruir posibilidades futuras de desarrollo.

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Recomendaciones

El HEA permitió identificar varios problemas, para los cuales se formulan algunas recomendaciones, ilustrándolas con ejemplos de posibles acciones. Cada opción debería ser discutida de manera participativa con las autoridades y la población de la zona implicada.

Utilizar la información obtenida en el HEA en las formulaciones del diagnóstico y las estrategias de la planificación local, lo que permitirá una toma de decisiones con mayor precisión. Por ejemplo, en las organizaciones vecinales, el plan de desarrollo económico local, el plan de desarrollo urbano, el plan de gestión de riesgos y defensa civil, el plan de participación ciudadana, los programas de alimentación popular, etc.

Explorar la implementación de un sistema de transporte de bajo costo para los hogares más necesitados con subsidio cruzado, en función del grupo socioeconómico, transporte escolar gratuito, para trabajadores, etc. Ello debido a que el gasto en transporte es muy elevado en la economía del hogar, lo que limita su desarrollo económico, al impedirles acceder a trabajos mejor remunerados lejos de su domicilio. Se recomienda mesas de diálogo con los actores relevantes, por ejemplo, las
municipalidades, las empresas, los transportistas, las escuelas, entre otros.

Incentivar la buena gestión de los recursos al interior del hogar. Promoviendo el ahorro y los créditos colectivos; estableciendo planes de presupuesto familiar que sean
elaborados conjuntamente con los miembros del hogar.

Desarrollar y/o difundir los productos financieros adecuados a las necesidades de los más pobres. Incentivando redes de microcrédito a bajo costo y finanzas solidarias, como, por ejemplo: las juntas de ahorro, los bancos comunales, las cooperativas de ahorro y crédito, las cajas municipales y mutuales de ahorro, así como una permanente educación financiera.

Fortalecer a las organizaciones sociales de base en las zonas más pobres, como las del Vaso de Leche y los comedores populares, desarrollando programas de capacitación a las gestoras sobre: nutrición, manipulación de alimentos y gestión económica. Estas organizaciones sociales son claves para los hogares más pobres y se vuelven estratégicas para responder en caso de desastre, ya que permiten garantizar la alimentación colectiva y de bajo costo.

Desarrollar sistemas solidarios de economía local, a través de asociaciones para las compras colectivas, iniciativas de comercio comunitario, ferias locales y ecológicas, experiencias de trueque de productos y/o servicios, y afianzar el mercado de menudeo (mercados de abastos) que permita mejorar los ingresos de los hogares o el acceso a productos de menor costo.

Potenciar las capacidades técnicas de las mujeres, niños, niñas y jóvenes para que accedan a mejores ingresos económicos por su trabajo, a través de talleres productivos diversos, iniciativas de comercialización justa y solidaria, formación en gestión empresarial y márketing con enfoque de derecho al trabajo digno y sin explotación.

Afianzar o fortalecer los medios de vida que generan ingresos. En las zonas identificadas, los hogares han generado sus propios mecanismos de ingresos como bodegas, prestación de servicios, entre otros, los cuales deben ser fortalecidos con una visión empresarial y solidaria.

Fuente: Soluciones Prácticas

 

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Tecnologías para el control de inundaciones en el contexto de cuencas


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Tecnologías para el control de inundaciones en el contexto de cuencas

El presente artículo desarrolla y muestra las diferentes tecnologías para el control de inundaciones.

Las inundaciones son la causa de desastre más frecuente en América Latina y ocasionan grandes pérdidas económicas. Su frecuencia y magnitud tienden a aumentar debido al crecimiento desordenado de la población y a las deficiencias en la gobernabilidad, esta situación podría agravarse debido al cambio climático.

Las autoridades y las comunidades perciben la necesidad de enfrentar este peligro; sin embargo, a menudo, su estrategia de prevención se limita a instalar barreras físicas en las riberas o quebradas para evitar los desbordes y proteger las viviendas, pero sin una adecuada visión de conjunto. Lo cierto es que no se aprovechan las distintas técnicas disponibles para reducir la vulnerabilidad de la población. En el presente documento se describen las diferentes tecnologías que pueden emplearse a lo largo de la cuenca.

COBERTURA VEGETAL

Conservar y ampliar los bosques no solo resulta importante para capturar el carbono y mitigar el cambio climático, además reduce el riesgo de inundaciones. El bosque funciona como una esponja que retiene una parte del agua de las precipitaciones.

Ello hace posible que esta discurra lentamente hacia las zonas más bajas de la cuenca, ya sea sobre la superficie o infiltrándose en la tierra para aflorar después en los ojos de agua. Por el contrario, cuando el suelo pierde su cobertura vegetal, el agua de lluvia discurre con mayor facilidad, erosiona la superficie, destruye la tierra fértil y acelera el proceso de desertificación. Al mismo tiempo, al eliminarse una barrera natural, el volumen escurrido se concentra en menor tiempo, lo que aumenta abruptamente los caudales en las quebradas y en los ríos. Ello eleva la posibilidad de que ocurran deslizamientos, huaycos e inundaciones.

Las medidas orientadas a restituir y resguardar la cobertura vegetal abarcan más acciones que plantar árboles y controlar la tala indiscriminada. De hecho, el concepto de bosque no se limita solo a los árboles. Incluye tres estratos que interactúan en un equilibrio muchas veces delicado y que deben ser tomados en cuenta en la planificación:

  • Estrato bajo: musgos, hongos y hierbas.
  • Estrato medio: arbustos, árboles jóvenes y troncos de los árboles mayores.
  • Estrato alto: las copas de los árboles de mayor tamaño.

Una adecuada gestión de bosques debe contemplar el sembrado de vegetación nativa, aquella que resulta más adecuada para las condiciones del terreno y de la humedad. Tanto en las partes altas como en las zonas bajas de la faja ribereña, estas especies nativas pueden ayudar a regenerar los cauces y a evitar el desborde de los ríos.

En el distrito de Zurite, provincia de Anta, región Cusco, un proyecto de inversión pública orientado a la protección contra aluviones ha incluido la recuperación de la cobertura vegetal entre sus componentes.

Con el objetivo de disminuir la escorrentía superficial en la microcuenca del río Ramushaca, se previó la construcción de un vivero forestal y la producción de 400.000 plantones forestales a fin de reforestar las laderas. Además, se planificó cercar las plantaciones con alambres de púa, instalar un macizo de protección y sembrar pastos donde hiciera falta. El proyecto fue declarado viable en abril del 2013.

Aunque las acciones enfocadas en la cobertura vegetal tienen la ventaja de reducir los picos de las crecidas, presentan una limitación: son difíciles de aplicar en grandes extensiones de terreno, por lo que sirven sobre todo en cuencas pequeñas.

Cultivos ribereños

La agricultura practicada en las riberas de los ríos suele causar deforestación; sin embargo, es posible combinar de forma sostenible la vegetación silvestre con cultivos ribereños. Recuperando conocimientos tradicionales, muchas veces abandonados, los agricultores pueden producir, por ejemplo, árboles frutales alternando sus cultivos con áreas forestales.

RESERVORIOS

Los reservorios o embalses de aguas pueden servir para distintos fines. Algunos de los más conocidos son asegurar el abastecimiento de este recurso para el consumo humano o para la irrigación, y generar energía eléctrica. Sin embargo, esta tecnología también puede destinarse al control de avenidas con el
objeto de reducir el riesgo de inundaciones.

El concepto es sencillo: en tiempo de crecida, el reservorio retiene importantes volúmenes de agua, lo que reduce los picos y evita las inundaciones aguas abajo de la presa. Según explica Carlos Tucci, quien ha sido profesor del Instituto de Investigación en Hidrología de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Brasil, el reservorio debe operar de modo que escurra el caudal natural hasta que aguas abajo se alcance la cota límite. A partir de entonces, se emplea el volumen del embalse para mantener o reducir el caudal.

Cuando el reservorio tiene compuertas, se dice que se trata de uno con control de operación. Las compuertas permiten utilizar con mayor frecuencia el volumen disponible para regular las crecidas.

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El objetivo de amortiguar las crecidas en las zonas ribereñas se alcanzará en la medida en que no ocurran problemas operacionales. Sin embargo, pueden presentarse ocasiones, en periodos lluviosos, en los que el embalse no consiga amortiguar el caudal y se produzcan inundaciones. En esos casos, la opinión pública tiende a culpar a la presa por la emergencia. Por todo ello, resulta fundamental garantizar una operación eficiente, lo que exige estudios de suelos y la implementación de medidas que reduzcan el riesgo de desembalse y fracturas en sus estructuras. Estas precauciones se deben combinar con un mapa de riesgos y con un sistema de alerta temprana que utilice datos hidrológicos confiables.

Si bien pueden construirse reservorios con el fin exclusivo de prevenir inundaciones, existen otros de uso múltiple. Al respecto, hay que tomar en cuenta que las presas proyectadas para el abastecimiento de agua, la irrigación o la generación eléctrica normalmente requieren mantener el volumen de agua lo más alto posible, lo que deja poco margen para la amortiguación de inundaciones. Para remediar ese conflicto, se suele reservar un volumen de espera en el reservorio para contener las inundaciones y reducir el caudal aguas abajo.

PLATAFORMAS O CANCHAS DE LODO

Otra tecnología que puede reducir la vulnerabilidad de la población son las plataformas o canchas de lodo. Estas contribuyen al control de aluviones por remoción de masas. Se trata de una medida estructural que retiene el lodo del caudal de un río y frena su avance aguas abajo. Para describirlo en términos sencillos, consiste en aplanar el suelo, lo cual puede complementarse con un empedrado.

Estas plataformas se instalan donde existe peligro de que se erosione el suelo. Puede ser sobre el mismo lecho del río o al lado del cauce, en cuyo caso se requiere una canalización. Esto último es lo que se ha aplicado en un proyecto del que ya hemos hecho referencia: “Instalación y mejoramiento de los servicios de protección ante aluviones en la microcuenca de Ramuschaca, del distrito de Zurite, provincia de Anta, región Cusco”. El proyecto, que ya está en ejecución, incluye una estructura de entrada y terrazas destinadas a la retención de lodos propiamente dicha. La estructura de entrada está diseñada para dejar pasar el agua sin problemas mientras desvía el lodo hacia una de las orillas del río. Un sistema de rieles colocado en el cauce trabaría el avance de un eventual aluvión y lo derivaría hacia las terrazas, compuestas por terraplenes con taludes a ambos lados.

DISIPADORES DE ENERGÍA

La fuerza con la que desciende el agua del río a lo largo de la cuenca tiene el potencial de erosionar y socavar el cauce, además de las presas y otras obras hidráulicas que hayan podido ser instaladas. Dicha fuerza implica además un mayor riesgo de destrucción en caso de inundaciones o aluviones. Para mitigarla, se recurre a los disipadores de energía cinética, estructuras que alteran la velocidad del flujo o que evitan su impacto directo en el lecho. Su diseño depende de las características del cauce y e su vulnerabilidad a la erosión. Aunque puede emplearse la mampostería, es frecuente construir los disipadores en concreto armado.

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Existen varios tipos de disipadores de energía. Entre ellos destacan los siguientes:

a. Salto o resalto hidráulico

El nombre proviene de un fenómeno físico que consiste en la elevación del nivel del agua cuando se reduce la velocidad del flujo, que pasa de un régimen supercrítico (rápido) a uno subcrítico (bajo). En estas condiciones el agua pierde energía cinética y generalmente la disipa en forma de calor.

Este efecto se consigue, en una corriente rápida, con la instalación de algún obstáculo o un cambio brusco de pendiente. El área en que se presenta el salto hidráulico se denomina colchón hidráulico. Su extensión y profundidad se definen en función de un indicador llamado número de Froude. Este relaciona el efecto de las fuerzas de inercia y las de gravedad que actúan sobre un fluido.

b. Poza o estanque de amortiguamiento

Una tecnología que a menudo se utiliza en simultáneo a los saltos hidráulicos son los estanques o pozas de amortiguamiento, los cuales se requieren cuando no se consigue la disipación de energía deseada de forma natural. El agua cae verticalmente sobre el estanque. La energía se disipa mediante ese choque y los remolinos que se forman por el cambio de dirección de la corriente.

Para lograr el efecto deseado (en términos hidrológicos, para compensar el déficit entre el tirante de aguas abajo y el tirante conjugado necesario para el salto hidráulico), se puede profundizar el piso, construir un travesaño de fondo, elevar la rigurosidad de la losa de fondo, disminuir el ancho de sección o reducir la pendiente de la losa de fondo.

Al construir estanques de amortiguamiento se debe tomar en cuenta el poder erosivo del agua, por lo que se debe recubrir el cauce con rocas o concreto. El desgaste obliga a un mantenimiento periódico. En Zurite, Cusco, la segunda acción prevista en el proyecto de protección contra los aluviones fue la construcción de disipadores de energía. Se planificaron 26 saltos hidráulicos construidos con gaviones, además de una poza de amortiguamiento.

c. Infraestructura relacionada a flujos de detritos y a flujos hiperconcentrados

Algunos disipadores de energía se orientan a los flujos de detritos, llamados comúnmente huaycos en el Perú, y a los flujos hiperconcentrados. Estos últimos son movimientos muy rápidos de una crecida de agua, la cual arrastra una gran cantidad de materiales sueltos a lo largo de un canal. Su capacidad de daño es similar a la de una inundación.

Entre dichos disipadores podemos mencionar las presas SABO, que se emplean desde hace más de un siglo en Japón. Las presas se levantan en las zonas altas para acumular los sedimentos y evitar los flujos de detritos. Construidas con acero y concreto, estas estructuras disipan la energía por impacto y filtran los sedimentos, que se acumulan como un embalse, mientras dejan pasar el agua. “De esta forma bajo condiciones normales se permite el flujo de los sedimentos sin afectar la dinámica
fluvial, pero en episodios de gran flujo de sedimentos, estos serán detenidos temporalmente por la presa para prevenir desastres aguas abajo” (Gómez 2012: 3).

Una variante son las presas abiertas de concreto. Esta tecnología consiste en instalar barreras tipo columnas o pilotes dentro de los canales de drenaje a fin de retener sedimentos y escombros. En el documento “Movimientos en masa en la región andina: una guía para la evaluación de amenazas”, se describe el uso de esta técnica en una zona que fue gravemente castigada por movimientos en masa: el Estado Vargas, en Venezuela. En dicho lugar, flujos torrenciales detonados por fuertes lluvias causaron la muerte de 15.000 personas en diciembre de 1999.

En once de las cuencas afectadas se han construido presas, algunas cerradas y otras abiertas, para prevenir nuevos desastres. En posteriores episodios de lluvias intensas, se pudo comprobar la eficacia de las presas abiertas para frenar el paso de sedimentos e, incluso, de troncos de árboles. El proyecto “Aliados ante inundaciones”, del que forma parte Soluciones Prácticas, también está promoviendo el uso de esta tecnología, la cual reduce el poder destructivo de los huaycos y, además, ofrece la ventaja de un bajo costo de instalación.

Otra alternativa económica, difundida por el mencionado proyecto, son las barreras flexibles con red de anillos. En este caso, se instalan unas mallas formadas por anillos metálicos entrelazados, ancladas a ambas orillas del canal de drenaje, de modo que queden perpendiculares a la corriente.

Diseñadas para huaycos, estas barreras resisten cargas estáticas y dinámicas elevadas. Disipan la energía de los sólidos de forma dinámica y permiten el paso reducido de flujos. Han sido probadas en ensayos a escala natural y en condiciones reales, y han demostrado de ese modo su capacidad funcional. Pueden instalarse con pocos materiales y escasa mano de obra, lo que supone un ahorro de costos y de tiempo.

El proyecto “Aliados ante inundaciones” está construyendo infraestructura vinculada a flujos hiperconcentrados, como las barreras flexibles, en la cuenca del río Rímac, como parte de sus intervenciones a favor de las comunidades María Auxiliadora y María Parado de Bellido, del distrito de Chosica, Lima.

Tecnologías para el control de inundaciones en el contexto de cuencas

CONTROLADORES RIBEREÑOS

Una de las medidas más usadas en el país para reducir el riesgo de inundaciones es instalar barreras que protejan a los centros poblados en las crecidas. A estas barreras se las denomina controladores ribereños.

Sus funciones son las siguientes:

  • Reducir la velocidad de la corriente cerca de la orilla.
  • Desviar la corriente de la orilla en caso de desbordes.
  • Prevenir la erosión de las márgenes del río.
  • Establecer y mantener un ancho fijo para el río.
  • Estabilizar el cauce fluvial.
  • Controlar la migración de meandros.

Como la geomorfología es distinta en la costa que en las demás regiones del Perú, la construcción de los controladores depende de las características de la cuenca. Se trata de un proceso técnico, el cual exige realizar estudios hidrológicos y geomorfológicos en aquellos tramos del río que sufren erosión y desbordes.

DESCARGAR LA PUBLICACIÓN AQUÍ: FICHA TÉCNICA: TECNOLOGÍAS PARA EL CONTROL DE INUNDACIONES EN EL CONTEXTO DE CUENCAS

Fuente: Soluciones Prácticas

 

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