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13 de octubre: Día Internacional para la Reducción de Desastres 2018 13 de octubre: Día Internacional para la Reducción de Desastres 2018


13 de octubre Día Internacional para la Reducción de Desastres

Este año, 2018, la celebración del Día Internacional para la Reducción de Desastres se centra en la Meta C del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres: Reducir las pérdidas económicas causadas directamente por los desastres en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial para 2030.

Así mismo busca transmitir el mensaje de que los desastres tienen un costo humano y la reducción de las pérdidas económicas que estos ocasionan puede transformar vidas.

¿Por qué celebramos el DIRD?

#DIRD2018 #ResilienciaParaTodos

El Día Internacional para la Reducción de Desastres, conmemorado cada 13 de octubre, tiene el fin de promover una cultura mundial para la reducción de desastres, lo cual incluye su prevención y mitigación, al igual que actividades de preparación.

 

Desde hace ya 25 años que se ha designado este día por la Asamblea General, este se ha transformado en una actividad mundial de gran importancia para aumentar el grado de sensibilización en torno a este tema, y se ha celebrado de diversas formas para alentar esfuerzos dirigidos a establecer comunidades y naciones más resilientes frente a los desastres.

El Marco de Sendai tiene siete metas estratégicas y 38 indicadores para medir los avances logrados hacia la reducción de las pérdidas ocasionadas por los desastres. Estos indicadores alinean la aplicación del Marco de Sendai con la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Con base en el aspecto principal del Día Internacional en torno al impacto que generan los desastres en las vidas y el bienestar de las personas, el tema de este año busca transmitir el mensaje de que los desastres tienen un costo humano y la reducción de las pérdidas económicas que estos ocasionan puede transformar vidas.

Esto se realizará después de experimentar un año en el que las amenazas naturales han contribuido a registrar un récord de pérdidas económicas en todo el mundo, cuyo monto se ha calculado en $350 mil millones, tanto en pérdidas aseguradas como no aseguradas.

Esto ha generado un severo impacto en diversos sectores de la economía de los países afectados, al igual que en la disponibilidad de fondos públicos para gastos sociales en áreas como educación y salud, las cuales son vitales para la consecución del desarrollo sostenible, en especial de los ODS.

El Banco Mundial calcula que anualmente los desastres generan costos en la economía mundial por un valor de $520 mil millones de dólares estadounidenses y obligan a 26 millones de personas a sumirse en la pobreza.

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OBJETIVOS PRINCIPALES

  • Promover actividades en el ámbito nacional y a nivel comunitario que destaquen la implementación del Marco de Sendai;
  • Hacer énfasis en el impacto de las pérdidas económicas que ocasionan los desastres en los esfuerzos dirigidos al lograr el desarrollo sostenible;
  • Destacar las consecuencias del aumento de eventos meteorológicos extremos en los gastos sociales de los países de ingresos bajos y medios;
  • Describir el impacto de las pérdidas económicas y de otros tipos en al menos un país por cada región; • Presentar un informe que analice las tendencias de los desastres, el impacto humano y las pérdidas económicas.

Los seis indicadores adoptados por la Campaña Sendai Siete para alcanzar la Meta C en el 2018:

  • Pérdidas económicas directas atribuidas a los desastres en relación con el producto interno bruto mundial (indicador compuesto).
  • Pérdidas agrícolas directas atribuidas a los desastres.
  • Pérdidas económicas directas con respecto a todos los demás bienes productivos dañados o destruidos atribuidas a los desastres.
  • Pérdidas económicas directas en el sector de viviendas atribuidas a los desastres.
  • Pérdidas económicas directas derivadas de los daños o la destrucción de infraestructuras vitales atribuidas a los desastres. - Pérdidas económicas directas por patrimonio cultural dañado o destruido atribuidas a los desastres

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¿Cuáles son los mensajes claves para este 2018?

  • Si las inversiones económicas no están informadas de los riesgos, no son sostenibles y esto tiene un costo humano.
  • Si la información sobre los riesgos no llega a las inversiones, no son sostenibles y esto causa un efecto en el costo humano.
  • Los desastres son una vía hacia la pobreza y generan sufrimiento para muchas personas vulnerables que viven en países de ingresos bajos y medios.
  • Un mayor grado de exposición de las personas y los bienes económicos ha sido una de las causas principales del aumento a largo plazo de las pérdidas económicas que ocasionan los desastres, y esto muestra que los incentivos económicos para ubicarse en muchas áreas propensas a amenazas continúan teniendo mayor peso que el riesgo de desastres percibido;
  • Si bien las pérdidas económicas absolutas se concentran en los países con ingresos más altos, en términos relativos, este es un problema mucho mayor en los países de ingresos bajos;
  • Expresadas como un porcentaje de los gastos sociales, las pérdidas anuales previstas en los países de ingresos bajos son hasta cinco veces más altas que en los países de ingresos altos;
  • Los países con una mayor necesidad de invertir en desarrollo social son aquellos que enfrentan más retos debido al riesgo de desastres;
  • Por lo general, la inversión en la reducción del riesgo de desastres representa un gran ahorro en términos de las pérdidas que se evitan y los costos de reconstrucción, con una relación costo-beneficio que va desde 3:1 hasta 15:1, y aún más alta en algunos casos;
  • La integración de la reducción del riesgo de desastres en las decisiones relativas a la inversión es la forma más rentable de reducir el riesgo;
  • La inversión en la reducción del riesgo de desastres es una precondición para lograr un desarrollo de forma sostenible en un clima variable;
  • Si la reducción del riesgo puede incluirse de forma explícita en los planes y los presupuestos nacionales para el desarrollo nacional y la adaptación al cambio climático, todas las ramas del gobierno podrán programar inversiones y medidas para la reducción del riesgo.

 

Fuente: UNISDR

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Estableciendo prioridades para las inversiones de reconstrucción Estableciendo prioridades para las inversiones de reconstrucción


Este documento breve de política sobre prioridades para las inversiones de reconstrucción está basado en un Análisis de Capacidades Post Desastre (PERC), financiado por el Programa de Resiliencia frente a las Inundaciones de Zúrich. El documento analiza las inundaciones en Perú ocurridas por el Niño Costero en 2017. Se ha elaborado resumiendo temas importantes del documento PERC.

Estableciendo prioridades para las inversiones de reconstrucción

Con frecuencia, los esfuerzos de recuperación a largo plazo se enfocan en la reconstrucción de infraestructura. Servicios principales, mercados y transporte son fundamentales para mantener los medios de sustento de las personas y la actividad económica.

Sin embargo, considerando que Perú está diseñando e implementando planes de recuperación en respuesta a las inundaciones de 2017, la atención a algunos criterios adicionales permitirá aprovechar el gasto no solo para la reconstrucción, sino también para construir resiliencia a largo plazo.

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Implementación en proceso

El Gobierno peruano ha puesto en consulta el Plan Integral de Reconstrucción Con Cambios (PIRCC), y sus planes de reconstrucción están definidos para un periodo de tres años. Además, ha creado la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios con el fin de aprobar y desembolsar fondos de reconstrucción, que será implementado a través de fondos públicos, privados y obras por impuestos.

Hasta la fecha, 75 % de los fondos son asignados para la recuperación de infraestructura gris, incluyendo inversiones importantes en reparación de vías y protección de infraestructura de inundaciones, así como la rehabilitación y expansión de sistemas de drenaje. El 23 % del presupuesto se destinará a obras de prevención y solamente 2 % al fortalecimiento de capacidades institucionales.

Estableciendo prioridades para las inversiones de reconstrucción

 

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Los desafíos al futuro

  • La reconstrucción es un proceso de largo aliento y probablemente durará más de tres años.
  • Los gobiernos locales sienten que no se están considerando sus prioridades ni sus opiniones en el proceso de toma de decisión respecto a la asignación de fondos.
  • El enfoque en infraestructura implica que la recuperación social y de medios de sustento de las personas se delegue directamente a los hogares y comunidades. Esto se aprecia en discusiones sobre reasentamientos, donde el énfasis está puesto en viviendas físicas en lugar de ayudar a recuperar vidas y medios de sustento de las personas. Este enfoque probablemente resultará en un aumento de la vulnerabilidad para muchos hogares.
  • La reconstrucción de infraestructura de protección con frecuencia repite errores del pasado. Los planes para mejorar el mantenimiento de estructuras y cauces son ambiciosos, sin embargo, el financiamiento es limitado y el cambio de autoridades es frecuente. Sin financiamiento continuo y mantenimiento regular los mismos errores pueden ocurrir en la siguiente inundación. Por otro lado, no contempla áreas verdes para la protección de riberas y la restauración de los ecosistemas a nivel de las cuencas.
  • Capacidades técnicas existentes, por ejemplo, en las universidades y la sociedad civil no son usadas eficientemente para orientar la reconstrucción y procesos de recuperación.

Estableciendo prioridades para las inversiones de reconstrucción

 

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Recomendaciones

  • La reconstrucción debe estar vinculada al plan de desarrollo a largo plazo y se espera que el periodo de reconstrucción lleve más de tres años. El periodo inicial de tres años debe ser invertido en recuperar los principales servicios y su funcionalidad, reconstruir viviendas en zonas donde no existan riesgos no mitigables y, en paralelo, para iniciar una discusión entre actores no estatales, agentes del Estado y gobierno descentralizado sobre cómo institucionalizar la reconstrucción dentro del plan de desarrollo.
  • Los actores no estatales y del gobierno descentralizado, y la población deben ser incluidos en la toma de decisiones sobre el establecimiento de prioridades para la asignación de fondos para reconstrucción.
  • Es importante plantear que la reconstrucción debe tener un enfoque de manejo integral de cuenca y que garantice la incorporación de la gestión de riesgo de desastres. En particular, el enfoque de cuenca debe de ser incluido en el diseño de las infraestructuras.
  • Se recomienda expandir el enfoque para incluir recuperación social y de medios de sustento de las personas afectadas. Comparado con los inmensos costos de infraestructura, los de los programas sociales suelen ser más bajos y el costo-beneficio es usualmente mayor que los proyectos de infraestructura.
  • Hay que aprovechar el periodo de tres años para “reconstruir mejor.” Esto incluye la incorporación de principios de resiliencia sobre “falla segura,” “redundancia,” y “flexibilidad” en el diseño de infraestructura y el desarrollo de planes claros, con fuentes de financiamiento y expectativas para mantenimiento continuo.
  • Aprovechar la capacidad de las agencias técnicas, universidades y grupos de la sociedad civil para la reconstrucción, ya que ellos pueden contribuir no solo con capacidad técnica, sino con capacidad basada en un conocimiento de las necesidades, prioridades y valores locales. La reconstrucción será más efectiva y eficiente si se involucra a estos actores en los planes de recuperación y reconstrucción.
  • Evaluar los éxitos de la recuperación e institucionalizar estos elementos en planes y sistemas de respuesta actual. Una vez que el Gobierno se encuentra en la fase de reconstrucción existe poca capacidad para desarrollar nuevos sistemas y aprender nuevos enfoques. Al aprender de la recuperación e incorporar este aprendizaje en modelos actuales, el Gobierno puede asegurar que la siguiente fase de reconstrucción sea más eficiente y efectiva.
  • Es necesario fomentar infraestructura de pequeña escala, usando conocimientos locales y tecnología ancestral, en los casos donde sea relevante.
  • Debe existir vigilancia ciudadana para plantear algunas estrategias y garantizar la calidad del gasto en la ejecución de las obras.
  • Se debe vincular el plan de reconstrucción a los planes de desarrollo regionales y planes nacionales (como el Plan Bicentenario), a los planes de desarrollo urbano, planes de Desarrollo Concertado (PDC) y otros instrumentos.

Conclusión

  • Con frecuencia, la reconstrucción después de un desastre se realiza apresuradamente en un esfuerzo por normalizar la situación. Sin embargo, en el largo plazo, dejan debilidades centrales sin resolver, como es el caso de la vulnerabilidad que luego se reactiva en el siguiente desastre.
  • La reconstrucción debe ser usada como una oportunidad para aprender sobre las debilidades que existen y para desarrollar sistemas y servicios para abordar estas desde sus bases.

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Fuente: Soluciones Prácticas

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Los desastres pueden prevenirse: elementos para el Análisis Participativo de Riesgos Los desastres pueden prevenirse: elementos para el Análisis Participativo de Riesgos


Los desastres pueden prevenirse: elementos para el Análisis Participativo de Riesgos

El presente artículo presenta una metodología para el Análisis Participativo del Riesgo, la cual permite que la población identifique y analice alternativas de soluciones con una mirada comunitaria.

La construcción del riesgo es un proceso social ligado a los procesos de desarrollo urbano que incluye desde la forma de ocupación del territorio, el uso del mismo y la migración, hasta el incremento de las condiciones de riesgos de la población.

El Análisis Participativo del Riesgo permite dimensionar la escala de los impactos potenciales de los desastres, construir escenarios de riesgos, conocer la evolución de fenómenos sucesivos y permitir la alerta temprana, la prevención y la mitigación. El proceso metodológico para el Análisis Participativo del Riesgo describe dos grandes etapas: la organización y sensibilización, y el análisis del escenario de riesgo.

Según el Informe de Evaluación Global sobre Reducción del Riesgo de Desastres de las Naciones Unidas del año 2015, las pérdidas económicas ocasionadas por desastres tales como terremotos, tsunamis, ciclones e inundaciones se elevan hoy en día a un promedio de entre US$ 250.000 millones y US$ 300.000 millones al año. Se calcula que las pérdidas anuales esperadas mundiales habrán aumentado hasta los US$ 415.000 millones en 2030 debido a las necesidades de inversión solo en infraestructura urbana. El aumento del riesgo de desastres, el cambio climático, la pobreza y la desigualdad son indicadores de un desarrollo no sostenible.

Al mismo tiempo, el incremento de las pérdidas y los impactos ocasionados por los desastres, magnificados por el cambio climático, disminuirá la capacidad de muchos países de ingresos bajos y medios a poder evitar el aumento acelerado del riesgo de desastres. En consecuencia, existe un creciente consenso acerca de la necesidad de abordar los factores causales del riesgo en el desarrollo como el cambio climático, el consumo excesivo de capital natural, la pobreza y la desigualdad.

El nivel de riesgo está determinado por el alto grado de vulnerabilidad, el cual está condicionado no solo por la exposición sino también por la fragilidad y resiliencia de las poblaciones y sociedades. Entre los factores de vulnerabilidad se puede mencionar la forma de planificar las ciudades y comunidades, la ubicación de los asentamientos en zonas de riesgos, la carencia de criterios para adecuarse a las zonas de riesgo y el crecimiento rápido de las ciudades.

También, los altos índices de pobreza, poblaciones que carecen de servicios básicos o si los tienen son de mala calidad, altos índices de desnutrición, bajo nivel educativo y condiciones de salud deterioradas.

Al mismo tiempo, la sobreexplotación de los recursos naturales, la existencia de políticas o normas que regulan el uso y el acondicionamiento del territorio —que contrastan con el poco control y regulación por parte de las organizaciones e instituciones y el evidente incumplimiento de las mismas—, la debilidad de las organizaciones comunitarias y sociales, la poca capacidad de las instancias para manejar las situaciones de emergencias y desastres; entre otros aspectos.

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Todo ello conlleva a que el Perú sea un país altamente vulnerable.2 En este sentido, la construcción del riesgo en los diferentes territorios (urbano o rural) es un proceso social que está íntimamente relacionado con el desarrollo, que va desde la forma de ocupación del territorio, el cumplimiento de políticas públicas, las dinámicas sociales; como la migración, que genera el incremento de las condiciones de riesgos de la población que se encuentra asentada en estos espacios.

De esta manera, la gestión del riesgo se constituye en un proceso de adopción de políticas, estrategias y prácticas orientadas a evitar y reducir los riesgos de desastres o minimizar sus efectos. Implica la participación de los diferentes sectores sociales de una población y —en el caso específico de una comunidad— desarrollado en alianza técnica entre habitantes-profesionalesinstituciones. De otro lado, el análisis de riesgo es un instrumento fundamental para identificar y cuantificar los probables daños de un territorio.

Este es un paso primordial para la realización de procesos de planificación y de implementación de proyectos de desarrollo públicos o privados.

Por consiguiente, el Análisis Participativo del Riesgo es una metodología fundamental pues permite integrar a la población en el proceso de identificación, análisis y alternativas de soluciones, con una mirada comunitaria.

El Análisis Participativo del Riesgo de Desastres

 

Para poder analizar y evaluar los riesgos el primer paso es realizar un reconocimiento del escenario del riesgo. Esto puede hacerse mediante una jornada de campo que nos permita conocer el territorio y tomar conocimiento de los tipos de peligros, las condiciones de vulnerabilidad y las capacidades locales que existen en la comunidad para plantear una estrategia de reducción de las condiciones de riesgo del territorio.

El Análisis Participativo del Riesgo de Desastres está centrado en la interacción de las amenazas y la vulnerabilidad, y evidencia un posible impacto en los medios de vida de la gente, en la infraestructura, en la economía, en el capital social y ambiental. El Análisis Participativo del Riesgo, permite:

  • Dimensionar la escala de los impactos potenciales de los desastres que podrían darse en términos de intensidad y magnitud sobre los activos sociales, institucionales, económicos y ambientales.
  • Construir escenarios de riesgos.
  • Conocer la evolución de fenómenos sucesivos.
  • Permitir la alerta temprana, la prevención y la mitigación.
  • Difundir información relevante en las comunidades afectadas o expuestas a riesgos de desastres.
  • Implementar políticas, definir estrategias, programas, proyectos y acciones para reducir las condiciones de riesgos a niveles aceptables y/o medidas de adaptación.

Características básicas del análisis del riesgo

  • Es un proceso participativo - pues requiere del involucramiento de la población, autoridades, técnicos de las instituciones y organizaciones locales y subnacionales, tanto para la identificación de los peligros, vulnerabilidad, capacidades y el riesgo, como para plantear estrategias de reducción de estas condiciones de riesgo.
  • Integrar el conocimiento técnico con el ancestral - debe integrar el conocimiento técnico de los profesionales y el ancestral que los pobladores han recibido de sus antepasados y que han nutrido con su propia experiencia.
  • Reconocer y considerar la cultura, cosmovisión, conocimiento del territorio y percepción del riesgo de desastres de la población - entender la forma cómo se ve y se siente el riesgo desde la población que soporta los impactos de los desastres, para ello es necesario tomar en cuenta los conocimientos, las experiencias, las prácticas y  la tecnología local de los pobladores; que pueden ser los apropiados para reducir los riesgos y adaptarse al cambio climático

Proceso metodológico para el Análisis Participativo del Riesgo

 

Organización y sensibilización: Es un proceso permanente que se da a lo largo de todas las actividades, que permite el involucramiento de los actores locales, subnacionales y nacionales, la articulación de las diferentes visiones, imaginarios y expectativas, la negociación y concertación de propuestas, de la gestión y puesta en marcha de las estrategias de reducción de las condiciones de riesgos.

Actividades

Compromiso político, coordinación con las autoridades competentes: Es importante contar con respaldo político de la autoridad competente, pues permite darle legalidad al proceso de análisis de riesgo, más aun cuando es de carácter participativo. Esto permitirá que las acciones que se plantean sean consideradas y puestas en práctica por el equipo de gestión del gobierno local.

Sensibilización de autoridades, funcionarios y técnicos de instituciones responsables de la gestión del desarrollo: Se realiza para obtener decisión política, compromiso y participación de autoridades, funcionarios y técnicos en el proceso. Se transfiere el enfoque de la gestión de riesgo y su importancia en el desarrollo local y subnacional, la normatividad legal actual, roles, responsabilidades y derechos de las personas e instituciones en la gestión del riesgo de desastres. Esto permite fortalecer el liderazgo del gobierno local para la coordinación y promoción de las estrategias de reducción de las condiciones de riesgos.

Revisión de procesos de desarrollo previos y en marcha respecto a GRD: Permite identificar procesos de desarrollo previos y en marcha para identificar lecciones y fortalecerlos, si es necesario, y luego articularse a ellos. No se trata de generar procesos aislados ni nuevos espacios de coordinación, sino más bien aprovechar los existentes y complementarlos. Esto permitirá conocer el contexto político, social, económico y ambiental de la comunidad e incorporar la gestión del riesgo de desastres.

Sensibilización y capacitación de líderes comunitarios, actores del desarrollo y la población: Busca el acercamiento y el entendimiento del enfoque de la gestión de riesgos de la población, permite identificar las organizaciones vecinales, locales y/o comunitarias, y a los líderes o representantes de las mismas para transferir conocimientos, herramientas y metodologías sobre la gestión del riesgo de desastres. La sensibilización permitirá motivar la participación e involucrarlos en acciones de reducción de riesgos, así como identificar a los líderes de la comunidad con capacidad de coordinación y para articular los procesos de desarrollo.

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Fuente: Soluciones Prácticas

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La resiliencia en contextos urbanos La resiliencia en contextos urbanos


La resiliencia en contextos urbanos

MARCO CONCEPTUAL DE LA RESILIENCIA

La resiliencia ante los desastres

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, aprobado en marzo del 2015 por los países integrantes de las Naciones Unidas, da mayor énfasis a la construcción de la resiliencia que a la gestión de desastres luego de ocurrido un evento. Así, se vincula la Reducción de Riesgos de Desastres (RRD) con la planificación del desarrollo a largo plazo y se abordan los riesgos subyacentes.

De esta manera, la tercera prioridad del Marco hace referencia a “invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia”, estableciendo que “las inversiones públicas y privadas para la prevención y la RRD mediante medidas estructurales y no estructurales son esenciales para aumentar la resiliencia económica, social, sanitaria y cultural de las personas, las comunidades, los países y sus bienes, así como del medio ambiente” (UNISDR, 2015, p. 18).

Se han llevado a cabo muchos esfuerzos para definir el concepto de resiliencia, cuyas características y enfoques dependen del abordaje que le dan las instituciones y organizaciones, ya sean humanitarias o de desarrollo. Este término ha sido mayormente empleado por la comunidad ambiental como climate resilience, muy vinculado a la resistencia y adaptación.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) define la resiliencia como: “la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas” (2009). 

Por su parte, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) establece que la resiliencia es: “la resiliencia es la habilidad de un sistema, de una comunidad o sociedad de seguir sus objetivos de crecimiento, y su desarrollo social, ambiental y económico, mientras puede manejar sus riegos de inundaciones en el tiempo, de una manera que se refuerza mutuamente”. (Keating, 2017).

Según la Alianza Zúrich, “la resiliencia es la habilidad de un sistema, de una comunidad o sociedad de seguir sus objetivos de crecimiento, y su desarrollo social, ambiental y económico, mientras puedemanejar sus riegos de inundaciones en el tiempo, de una manera que se refuerza mutuamente”. (Keating, 2017).

La resiliencia comunitaria

La resiliencia está ligada a la capacidad de las familias de una comunidad de responder, resistir, recuperarse y adaptarse al impacto de un evento adverso, sobre la base de sus recursos, mecanismos y estrategias comunitarias desarrollados, para la recuperación progresiva de sus medios de vida. La gestión de riesgos es un elemento clave para la construcción de esta resiliencia y permite generar procesos comunitarios y participativos, y de empoderamiento.

Así, la resiliencia comunitaria se refiere a la capacidad del sistema social, de las familias, organizaciones e instituciones para detectar, prevenir, hacer frente a las adversidades, reorganizarse y recuperarse tras un daño, de modo que mejoren sus funciones, su estructura y su identidad. Cabe precisar que la población responde de manera colectiva a los desastres o eventos adversos, y que la resiliencia comunitaria se construye en el día a día, cuando las personas se dedican a mejorar las condiciones de su entorno y sus capacidades, colaborando mutuamente y aplicando las normas legales. Todo ello permite su preparación, respuesta y adaptación a la situación de crisis generada por eventos adversos.

Las comunidades son complejas y dinámicas, como los problemas y vulnerabilidades que presentan, los actores se relacionan entre sí, a través de redes de solidaridad y colaboración para el acceso a prácticas sociales, de mercado, salud, educación, articulándose unas con otras para su funcionamiento.

De esta manera, tenemos comunidades, ubicadas en una cuenca o microcuenca, que se organizan para el uso adecuado del agua, lo cual permite no solo el uso de este recurso, sino también el desarrollo de acciones conjuntas para establecer condiciones seguras en toda la cuenca o microcuenca. Es decir, que aplican acciones de reducción de riesgos en la parte alta, media y baja, considerando el desarrollo sostenible de todo el territorio.

En ese sentido, el territorio se constituye en un elemento fundamental para el análisis de la resiliencia, pues permite que las familias identifiquen condiciones de riesgos y las relacionen con los procesos sociales, económicos, políticos y ambientales. Esto es útil para poder desarrollar estrategias que permitan mejorar la resiliencia.

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Características de una comunidad resiliente

Es importante transformar a las comunidades vulnerables en comunidades resilientes y sostenibles, mediante acciones de reducción de riesgos de desastres que permitan el fortalecimiento de sus capacidades y el empoderamiento de la población y de las autoridades en sus diferentes niveles de gobierno. A continuación, presentamos un conjunto de recomendaciones que pueden contribuir a la construcción de comunidades resilientes, lo cual depende no solo de los actores locales de la comunidad, sino de
su articulación con los actores externos, tanto humanitarios como de desarrollo. 

Conocer nuestros riesgos: las propias comunidades pueden evaluar sus riesgos, vulnerabilidades y capacidades de forma integral, buscando un mayor entendimiento sobre la forma en la que impactan, en la que evolucionan y se adaptan a un medio cambiante. Este proceso debe ser acompañado por técnicos y autoridades locales, para poder brindar soporte técnico y apoyar en el proceso de aprendizaje.

Integrar enfoques y disciplinas: es importante conocer los diversos enfoques, como el de género, de derechos o el de cuencas, para aplicarlos efectivamente en los territorios. Esto requiere de la interacción de distintas disciplinas para analizar el riesgo de desastres, elaborar planes e implementar acciones para reducir el riesgo y fortalecer la resiliencia. Es importante integrar visiones desde los campos de la salud, la educación, la agricultura, la cultura, los medios de vida y la visión social, además de buscar la interacción y articulación de todos los actores.

Fortalecer la organización comunitaria: la resiliencia de una comunidad está determinada por la capacidad de sus líderes, así como por sus recursos y conocimientos. Con esto puede organizarse para movilizar los recursos locales. El fortalecimiento y la apropiación local son esenciales para que las comunidades tomen el liderazgo en el proceso de desarrollo.

El conocimiento tradicional: este tiene un rol fundamental en la implementación de estrategias de reducción de riesgos de desastres, el cual debe combinarse con el conocimiento científico y otros sistemas de conocimiento para incorporar tendencias y propuestas tecnológicas. El resultado de este proceder conduce a mejorar nuestro nivel de resiliencia y a responder adecuadamente frente a los posibles desastres.

Generar buenas prácticas y aprendizajes: entre las comunidades y la población, y que sean ellos quienes se empoderen. Solo así podremos generar resiliencia en las familias y en las propias comunidades. Compartir estas buenas prácticas es un paso importante para la construcción de la resiliencia.

Diálogo político: las autoridades de los diferentes niveles del gobierno contribuyen a fomentar un entorno propicio para la RRD a través de políticas, leyes y el apoyo de las instituciones. Este trabajo debe ser abordado de manera holística, conectando los diferentes niveles y ofreciendo soluciones integradas.

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LA RESILIENCIA URBANA

El riesgo urbano

Según The Rockefeller Foundation, para el año 2050 se prevé que más del 75% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, razón por la cual los esfuerzos de promover el bienestar de la humanidad deben tomar en cuenta la concentración de la población en esas zonas, puesto que generará una mayor demanda de servicios, infraestructura, espacios, cadenas alimentarias, entre otras. (s.f.). Dado que la urbanización se combina con la globalización, los sucesos de las ciudades afectan a todos los demás lugares. Por ejemplo, las inundaciones de Bangkok, en Tailandia, en el año 2011, quebraron cadenas de valor enteras, lo que perturbó la economía de la ciudad.

En una ciudad, el riesgo es la posibilidad de perder los elementos más importantes que permiten su funcionamiento y desarrollo. Por ello, es necesario realizar un análisis de la vulnerabilidad de las ciudades para identificar los puntos o nudos críticos que podrían hacerlas colapsar y, sobre la base de ello, desarrollar e implementar medidas y estrategias para contrarrestar estos riesgos urbanos.

Es probable que en un mismo contexto urbano existan espacios o barrios más vulnerables que otros, lo cual depende no solo de la ubicación o calidad de los servicios, sino también de la capacidad de las familias para responder o reponerse a un evento. Por lo general, cuando los barrios más pobres son afectados por eventos adversos, estos se recuperan mucho más rápido que otros, ya que cuentan con redes de colaboración interna.

Como se menciona, la creciente urbanización hace más complejo “que las ciudades crezcan de forma inclusiva, segura, resiliente y sostenible. En la actualidad, numerosas ciudades carecen de suficiente agua potable, electricidad, transporte público confiable y de otros recursos básicos necesarios para […] las poblaciones y, de esta manera, contribuir a generar oportunidades económicas para todos”.

Las causas que provocan inundaciones en las ciudades están relacionadas con el crecimiento de las poblaciones urbanas y de la densidad de los asentamientos humanos en zonas de riesgo, la inadecuada planificación territorial que incrementa la vulnerabilidad y la infraestructura apropiada para el control del cauce del río, que implica un manejo incorrecto de la cuenca. Todo ello sin considerar las causas estructurales, como el incumplimiento de la legislación, las competencias y recursos centralizados, la insuficiente generación de personal con formación y experiencia, entre otras.

La resiliencia en contextos urbanos

 

Factores de riesgo en las ciudades

Entre los factores de riesgo de una ciudad se consideran los siguientes (algunos puntos se basan en el Manual de Ciudades Resilientes):

La concentración de la población, la ausencia de políticas de planificación y, por lo tanto, la ocupación desordenada, factores que conducen al incremento del riesgo en las ciudades.

La falta de oferta de viviendas que sea proporcional con el crecimiento de las poblaciones urbanas, por la creciente densidad que ejerce presión en los suelos y servicios. A su vez, se presenta un crecimiento horizontal que origina el aumento de asentamientos humanos en el territorio, a lo largo de laderas inestables y en zonas propensas al riesgo. Tenemos, por ejemplo, viviendas construidas en laderas en los distritos de Carabayllo y Ate, en Lima, Perú, al igual que en La Paz, Bolivia.

La concentración de recursos y capacidades en las ciudades capitales genera dependencia y centralismo en las decisiones. Esto provoca una falta de recursos económicos y humanos, y limitadas capacidades en el Gobierno local para la respuesta y reducción del riesgo de desastres.

La inadecuada gestión de los recursos hídricos, sistemas de alcantarillado y residuos sólidos son muchas veces la causa de emergencias en materia de salud pública, inundaciones y deslizamientos.

El deterioro de los ecosistemas debido a las actividades humanas, como la construcción de carreteras, la contaminación y la extracción insostenible de recursos, ponen en peligro la capacidad de brindar servicios básicos, como la regulación y la protección en caso de inundaciones.

La falta de reglamentos de construcción eficaces incrementan la vulnerabilidad en las ciudades. Las construcciones se realizan sin tomar en cuenta las normas técnicas y códigos de construcción, bajo la autoconstrucción.

La débil gobernanza local y poca participación de los actores en la toma de decisiones, la planificación y la gestión urbana.

 

PUEDES REVISAR AQUÍ EL ARTÍCULO COMPLETO: RESILIENCIA EN CONTEXTOS URBANOS

 

Fuente: Soluciones Prácticas

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Sistemas intermedios de información climática para sistemas de alerta temprana Sistemas intermedios de información climática para sistemas de alerta temprana


Usando nuevas tecnologías de la comunicación, software y hardware libres, con un enfoque participativo y en coordinación con las autoridades y la población, para mejorar Sistemas de Alerta Temprana ante inundaciones y deslizamientos se puede incidir en trabajo de prevención de desastres y en la gestión del riesgo.

Sistemas intermedios de información Climática para sistemas de alerta temprana

Problemática

Entre las medidas no estructurales para evitar pérdidas de vidas ante inundaciones y deslizamientos de tierra destacan los Sistemas de Alerta Temprana (SAT). Un SAT puede definirse como el conjunto de medidas y capacidades necesarias para generar y diseminar información útil y oportuna que permita a las personas amenazadas se preparen y actúen apropiadamente, con suficiente tiempo para reducir la posibilidad de daños o pérdidas (UNISRD, 2009).


Para ser efectivo debe abarcar 4 componentes que funcionen de manera articulada: (1) conocimiento del riesgo, (2) monitoreo y alerta, (3) difusión y comunicación, y (4) capacidad de respuesta. Sin embargo, los sistemas de alerta temprana tienen a veces un impacto limitado, que se origina frecuentemente por separar los aspectos tecnológicos, comunitarios y organizacionales, especialmente en los componentes 2 y 3.


Esta segmentación puede originar problemas, como falta de información hidrológica útil, su distribución a destiempo, falta de canales de comunicación entre entidades de respuesta. Por otro lado, las estaciones de monitoreo climático suelen tener altos costos de compra y mantenimiento, resultando en una cantidad insuficiente de estaciones instaladas para lograr un monitoreo en todo el territorio.

En este artículo, se presenta una solución tecnológica para responder a este tipo de problemas, buscando articularla con los aspectos comunitarios y organizacionales.

Pasos

Paso 1. Identificación preliminar de los riesgos de inundaciones y deslizamientos, y de las áreas críticas para implementar un Sistema de Alerta Temprana.
El primer paso consiste en la identificación de las necesidades y fortalezas recopilando tanto la información técnica como los conocimientos locales sobre los riesgos de inundaciones y deslizamientos, en otras palabras, el análisis de peligros, vulnerabilidades y capacidades.

Esta identificación debe realizarse de manera integrada al trabajo de fortalecimiento comunitario con metodologías participativas. En el caso de estudio presentado en la sección siguiente, una de las áreas más críticas identificadas, y que podía ser abordada por una solución tecnológica, fue la de información climática. Se encontró que existían variables que no estaban siendo medidas, áreas que no estaban siendo monitoreadas, que faltaban procesar datos, que los eventos máximos históricos estaban registrados en la memoria colectiva pero con pocos datos robustos. Estos problemas se pueden resolver con soluciones tecnológicas, por lo que el paso 2 consistió en mapear los diferentes tipos de tecnologías disponibles hoy en día.

Paso 2. Mapeo de las soluciones tecnológicas para resolver el problema identificado en el paso 1
En los últimos años, se han abierto nuevas posibilidades de tecnologías con alcance masivo, de bajo costo y abiertas. Por un lado, el uso masivo de las tecnologías de la comunicación ha resultado en una conectividad casi total, lo que abre la posibilidad para una comunicación directa, a tiempo real, entre diversas organizaciones y con las personas más vulnerables, usando por ejemplo la red celular (GPRS), redes inalámbricas, o sistemas de radiofrecuencia (RF).

Por otro lado, los desarrollos de las comunidades de software y hardware libre permiten lograr herramientas tecnológicas de costos accesibles y la libertad para adaptarlas a contextos específicos, lo que nos permite diseñar sistemas según las necesidades locales. Unos ejemplos son las impresoras 3D, los microcontroladores y microcomputadoras de bajo costo como Arduino y Raspberry Pi, o las plataformas web.

Una vez identificadas tanto las brechas para llegar a un Sistema de Alerta Temprana efectivo (paso 1) como las posibilidades tecnológicas (paso 2), el paso siguiente consiste en diseñar soluciones apropiadas.

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Paso 3. Diseño de estaciones de monitoreo que respondan a las necesidades, a partir de las soluciones tecnológicas identificadas
En primer lugar, se planteó la necesidad de estaciones de monitoreo, idealmente modulares y de bajo costo: ya sea para medir variables que no están siendo medidas o cubrir áreas no monitoreadas con variables hidrometeorológicas convencionales. Segundo, se planteó articular estas estaciones a un sistema de información climática que maneje y procese datos, además de compartir la información procesada entre las autoridades, incluso los niveles de alerta entre autoridades locales y población vulnerable.

A partir de ello, se desarrolló un sistema de información climática denominado Qawaq (“el que mira” en quechua) como soporte tecnológico para SATs frente a huaicos e inundaciones.

Algunos detalles técnicos de la versión actual de Qawaq describen su funcionamiento bajo el paradigma del Internet de las Cosas. Para el recojo y envío de datos utiliza una Red inalámbrica de sensores (WSN), controlada por microcontroladores y microcomputadoras de bajo costo como Arduino y Raspberry Pi y conectada mediante la red celular (GPRS) y enlaces locales mediante módulos de Radiofrecuencia (RF). Para la gestión de datos e información utiliza una serie de plataformas web gratuitas, algunas de ellas de código abierto que permiten la comunicación bidireccional entre estaciones y las personas responsables, ya sean funcionarios del gobierno local o líderes comunitarios, además de plataformas convencionales de mensajería instantánea como WhatsApp o Telegram. Finalmente, para la comunicación de los avisos, alertas y alarmas se utiliza tanto la plataforma web como la red móvil vía SMS.

Para el diseño físico de las estaciones, se puede usar impresión en 3D para las cubiertas de sensores. Además, el uso de paneles solares proveen independencia del suministro eléctrico, que debería ser un requisito ya que suele tener dificultades durante desastres.

Sistemas intermedios de información Climática para sistemas de alerta temprana

En conclusión,

  • Es fundamental un enfoque que vea al sistema de alerta temprana como proceso social que abarca aspectos técnicos para evitar el error común de pretender que un sistema de monitoreo sea suficiente; es indispensable que implique de manera efectiva a las personas vulnerables y que integre a las diversas instituciones técnico-científicas y de gobierno.
  • Otro enfoque importante a considerar es el de trabajar con tecnologías apropiadas, ya sea desarrollarlas, adaptarlas o gestionarlas, y que respondan a las necesidades de las personas más vulnerables.

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Para conocer otras experiencias que utilizan herramientas tecnológicas similares en otros rubros o contexto, se sugiere revisar la estación meteorológica oficial de Raspberry Pi para la enseñanza de programación en colegios, la estación meteorológica UCAR-USAID para países en desarrollo (Kucera & Steinson, 2017) probada en lugares de África y Centroamérica, los Observatorios Virtuales Ambientales (EVO, por sus siglas en inglés) aplicados también para alerta temprana en el proyecto Landslide EVO que lidera el Imperial College London (Paul et. al 2017), los equipos de monitoreo del nivel de lagunas glaciares del INAIGEM (INAIGEM, 2017), entre otros. Estas experiencias pueden servir de referencia para ser replicadas o adaptadas en otros ámbitos.

Como ayudar a elaborar la resiliencia: Estudio de caso

Soluciones Prácticas desarrolló el sistema de información climática Qawaq como parte del sistema de alerta temprana frente a inundaciones y huaicos1 en el distrito de Lurigancho-Chosica desde el año 2017. Estos fenómenos son muy frecuentes en el Perú: se estima que un 30%2 de la población se encuentra en niveles de muy alta y alta susceptibilidad ante estos fenómenos. Además, en muchos casos los huaicos incrementan los caudales de los ríos, acoplando los dos fenómenos. Los impactos indirectos que generan, como el corte de carreteras, perjudican el abastecimiento de alimentos y flujos comerciales a grandes ciudades. Este riesgo debe gestionarse con diversas medidas, desde infraestructura de mitigación hasta acciones de preparación y respuesta como los sistemas de alerta temprana.

Tras el análisis de los riesgos y de las áreas críticas, se decidió cubrir áreas no monitoreadas y variables no medidas previamente: medir la precipitación por quebrada y la saturación del suelo; y tomar registro visual. Algunas de las estaciones de monitoreo fueron instaladas en techos de las casas de voluntarios comunitarios, otras en zonas altas de las laderas. Por la cobertura total de la red celular y disponibilidad de smartphones, este fue el medio de comunicación.

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Entre los resultados durante la temporada de lluvias 2017, el más resaltante fue la articulación que se dio entre el conocimiento local con el técnico-científico. Se implementó un monitoreo con una resolución temporal muy fina (data por minuto en vez de por hora) en base a sugerencias locales, que ha probado ser adecuado para las variables utilizadas y los métodos de análisis actuales. Al ser un desarrollo propio, hacer esta adaptación fue sencillo y sin costos adicionales, pues solo requirió cambiar parte del código de las estaciones.

Sistemas intermedios de información Climática para sistemas de alerta temprana

Por otro lado, se firmó un acuerdo de colaboración con la Agencia KOICA3, que junto con el Instituto Nacional de Defensa Civil, instalaron una red de estaciones de alta tecnología en quebradas cercanas. Este acuerdo nos permitió verificar las ventajas de monitorear cada quebrada y la utilidad de nuestros equipos como complemento a equipos de alta tecnología, pues ofrecen una precisión suficiente para la toma de decisiones. Actualmente se vienen preparando propuestas para extender esta experiencia con apoyo del estado o de la cooperación internacional.

Esta solución tecnológica aporta a la implementación de un sistema de alerta temprana, pero no es autosuficiente. Se necesitan procesos que apunten a la capacidad de respuesta comunitaria, a la coordinación entre entidades oficiales y locales, entre otros. Por eso, parte del proceso comunitario implicó la conformación de brigadas, que elaboraron pluviómetros artesanales de muy bajo costo (S/ 10 o USD 3), aportando al monitoreo técnico. Además, se conformó la Red de Líderes Resilientes de la cuenca del Rímac, que se articuló al sistema de alerta temprana como un canal de comunicación adicional de mayor de alcance al comunitario o un distrital.

Es importante notar que estos procesos no deben ser paralelos sino articulados. Solo de esta manera la implementación de un SAT, que aislado pertenece a una componente de la gestión del riesgo de desastres, puede aportar a la resiliencia comunitaria.

Costo de la solución basada en el estudio de caso*

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Fuente: Soluciones Prácticas

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El rol de los ecosistemas de ribera para el control de inundaciones El rol de los ecosistemas de ribera para el control de inundaciones


Los ecosistemas de riberas de los ríos son frecuentemente objeto de degradación por la deforestación y actividades agrícolas, lo que puede aumentar el riesgo de inundaciones. Sin embargo, existen técnicas para recuperar e impulsar el desarrollo de estos ecosistemas para reducir el riesgo de inundaciones, en complemento a la “infraestructura gris”.

El rol de los ecosistemas de ribera para el control de inundaciones

Problemática

El manejo y control de inundaciones en los cauces de los ríos en general se realiza principalmente mediante obras físicas (diques, gaviones, taludes, etc.). Estas implican grandes inversiones públicas, pero finalmente pueden ser poco efectivas, porque el comportamiento de los caudales de agua es muy variable debido a las precipitaciones, la erosión de suelos, la propia sinuosidad de los ríos, y por la deforestación. Por tanto, no es posible controlar las inundaciones sin recuperar la cubierta vegetal aguas arriba y recuperar particularmente los ecosistemas de ribera que constituyen diques naturales (con territorios relativamente amplios), que asociados con la foresta y fauna conforman una valla muy potente.

Por otro lado, el fortalecimiento del capital natural no es efectivo si no considera aspectos sociales: es importante fomentar una mejor gobernanza para el uso y manejo de los recursos naturales, y así controlar la tala de bosques y riberas, la extracción de materiales de construcción entre otros. Fomentar mecanismos sociales concertados ayuda también a recuperar los materiales genéticos in situ; así como, saberes y voluntades comunitarias, a través de un acuerdo ambiental local con las autoridades.

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Pasos

Los primeros pasos para implementar propuestas de infraestructura natural son el diagnóstico retrospectivo y actual de la flora y fauna de las riberas, para luego diseñar de manera participativa propuestas de recuperación de los ecosistemas para la reducción del riesgo de inundación. Estos dos procesos se detallan a continuación, basados en una experiencia en la subcuenca del río Yapatera en Piura (Norte de Perú):

1. Diagnóstico retrospectivo y actual de flora y fauna de las riberas

1.1. Diagnóstico retrospectivo

En esta etapa inicial, el diagnóstico se realiza a través de:

  • Talleres participativos para conocer las percepciones de la población de las riberas en el pasado (30 años atrás): especies de flora y fauna (estratos y cobertura), suelos, clima, servicios ecosistémicos, uso de los recursos naturales, gobernanza y autoridad (en el sentido de extracción y control).
  • Entrevistas dirigidas a líderes varones y mujeres seleccionados de varios centros poblados de la cuenca para reforzar y complementar la información recopilada en los talleres.

1.2. Diagnóstico actual

Para realizar el diagnóstico actual del ecosistema ribereño se realizan inventarios de flora y fauna en los tramos previamente seleccionados y georreferenciados. En el caso de la subcuenca del río Yapatera, descrito en la sección siguiente, se identificaron 3 tramos de 1 km de longitud y de ancho variable desde los 5 a 20 metros dependiendo de la cercanía de los campos de cultivos de propiedad privada. El número de tramos, su longitud y el ancho deben ser adaptados según las características del río de interés.

Estudio de la flora

Para el estudio de la flora ribereña se realiza un inventario de todas las especies vegetales encontradas en cada tramo. Para cada especie se considera el nombre científico, familia botánica, y el nombre común.

Para ello, se realiza un muestreo sistemático donde se levantan parcelas rectangulares de 100 m de largo por 10 m de ancho, y para las especies herbáceas se realizan transectos3 de 50 m de largo por 5 m de ancho. En este caso se realizaron tres parcelas y tres transectos a lo largo del tramo de un kilómetro seleccionado.

Se deben seleccionar cuidadosamente las muestras de flora, es decir, plantas que tengan hojas, flores, frutos y semillas o por lo menos que conserve sus hojas. Para la recolección de la muestra se utilizan prensas botánicas.

Estudio de la fauna

Para el estudio de la fauna se realizan recorridos a lo largo del tramo seleccionado para registrar todo indicio de especies de fauna mediante la observación directa. Se emplean dos métodos: a) Métodos directos, o sea el recorrido de los tramos y la toma de fotografías, y b) Métodos indirectos, a través de entrevistas a la población y talleres con la población.

  • Mamíferos: la identificación de mamíferos se realiza mediante avistamientos directos de los ejemplares reco- rriendo toda la longitud de cada tramo, a través de fotografías, búsqueda de huellas, heces y pelos, así como de métodos indirectos como entrevistas y talleres.
  • Reptiles: para establecer la presencia de reptiles se emplean métodos indirectos (entrevistas y talleres). El reconocimiento se hace mediante la comparación con información bibliográfica.
  • Aves: Se realiza el recorrido lineal de todo el tramo de un km de longitud y se registran las especies observa- das, identificando las especies con libros especializados para obtener su nombre científico, nombre común y la familia a la que pertenecen.
  • Especies hidrobiológicas: para determinar las especies hidrobiológicas presentes, en el caso de la subcuen- ca del río Yapera se escogieron tres lagunas con una profundidad aproximada de 1m. Usando una tarraya para pescar, se registra cada especie captura usando tomas fotográficas. Esta metodología se puede adaptar según el río.

Elaboración de mapas comunitarios de inundaciones y puntos críticos del río Yapatera

Trabajados en conjunto con la población para la identificación de las amenazas y las vulnerabilidades.

2. Propuesta para la recuperación de los ecosistemas de ribera

A partir del diagnóstico realizado se formulan varias propuestas de asociación de especies forestales y cultivos (sistemas agroforestales) o de pasturas (sistemas silvopastoriles), lo cual se realiza de la siguiente manera:

2.1. Evaluación de las características edafo-climáticas (estudio del suelo y clima para el hábitat de las plantas) del área de estudio a través de

  • Análisis de la información del monitoreo climático que realiza el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrolo- gía (Senamhi).
  • Análisis del monitoreo de calidad de agua de las autoridades competentes.
  • Toma de muestras de suelos (mediante calicatas) y análisis en laboratorio para determinar el tipo de suelo, el PH (acidez), el contenido de nutrientes y contenido de sales.

2.2. Talleres de desarrollo integral con la comunidad

Se realizan talleres con las comunidades aledañas para evaluar conjuntamente el cultivo forestal y agrícola que se adapte mejor a la zona de estudio teniendo en cuenta las condiciones edafo-climáticas, sistema radicular, com- pactación del suelo, desarrollo vegetativo, rentabilidad económica e impacto ambiental.

2.3. Selección del sistema agroforestal

Se formulan propuestas detallando el asocio de especies forestales más idóneo para controlar el riesgo de inun- daciones y generar cobeneficios en la comunidad: los agricultores tendrían sus cultivos protegidos, las familias tendrían materiales forestales para sus viviendas a partir del uso múltiple del carrizo y bambú (especies que se auto regeneran mediante hijuelos), las familias que tienen ganadería tendrían mayor oferta de forrajes. En el caso de la subcuenca del río Yapatera, se identificaron el Faique (Acacia macracantha) y el Sauce (Salix humboldtia- na); asi como especies de cañas como el Bambú (Guadua Angostifolia), el carrizo o caña brava (Arundo donax).

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Como ayudar a elaborar la resiliencia: Estudio de caso

En alianza con la Universidad Católica Sedes Sapientiae de Chulucanas, para la subcuenca del río Yapatera (pro- vincia de Morropón, Piura, Perú) se trabajó en la recuperación de los ecosistemas de ribera con el fin de contribuir al control y manejo de las inundaciones, protegiendo a unas 120 000 personas, a la diversificación de las activi- dades productivas e ingresos de aproximadamente 7000 pequeños agricultores, a mejorar el capital social gracias a una mayor cohesión entre los actores de la subcuenca, y a la recuperación de sus saberes locales respecto de los bosques ribereños.

Condiciones socioambientales: Las poblaciones rurales de esta subcuenca, de clima semiárido y cálido, suelen dedicarse al cultivo agrícola y a la explotación de especies forestales propias del bosque seco. Sin embargo, la deforestación y la extracción de materiales para la construcción han degradado los ecosistemas ribereños, e incrementado el hecho que las lluvias arrastren los suelos fértiles. A consecuencia, los episodios de sequía y de inundaciones, especialmente durante el fenómeno El Niño, han aumentado. Las obras implementadas para reducir estos riesgos han priorizado la infraes- tructura gris, como la construcción de diques de tierra y roca, gaviones entre otros, descuidando la recuperación del capital natural.

Propuestas de regeneración de riberas y aprovechamiento productivo: La propuesta contempla la combinación de actividades productivas, con el manejo de diferentes estratos de bosques, a través de tres tramos de protección.

Tramo I: primera barra de protección: En este tramo, que corresponde al límite de la ribera con el río, deben predominar las especies cuyas raíces fa- vorecen el control de la erosión como el sauce el carrizo, la caña brava, que debido a que su sistema radicular es como una red enmarañada que se adhiere al suelo y controla la erosión.

Tramo II: segunda barra de protección: En esta área se puede combinar un sistema forestal-agrícola o forestal-ganadero como “las invernas” en donde los agricultores tienen forrajes y árboles como medio de estabulación de su mejor ganado. Mejorar estos sistemas favorecerá un mayor poblamiento de especies forestales.

Tramo III: tercera barrera de protección: En esta área se sugiere combinar con más amplitud un sistema agroforestal, un estrato alto3 con especies nativas asociadas con algunos cultivos orgánicos de raíz como árboles frutales, igualmente destinando pequeñas exten- siones para cultivos alimenticios para seguridad alimentaria. Se puede incorporar el bambú cuyo precio de venta es alto, para incrementar los ingresos de la población.

El rol de los ecosistemas de ribera para el control de inundaciones

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Mayoría de empresas peruanas no están preparadas para enfrentar riesgos Mayoría de empresas peruanas no están preparadas para enfrentar riesgos


Mayoría de empresas peruanas no están preparadas para enfrentar riesgos

En Perú, la mayoría de las organizaciones no están tomando conciencia sobre la implementación de estrategias que garanticen -ante la ocurrencia de riesgos o desastres- la continuidad y funcionalidad de la compañía o la reanudación de sus actividades rápidamente, en caso de una ruptura.

"Las empresas del Perú enfrentan una gran variedad de riesgos como desastres naturales (Fenómeno de El Niño, sismos, etc), amenazas de seguridad, fraudes tecnológicos, mala publicidad, crisis financieras, huelgas, problemas operacionales, entre otros desafíos que ponen en riesgo la continuidad de los negocios", dijo Alberto Alexander, vocero de SGS Academy.

 

"Pero la mayoría de las compañías no cuentan con adecuados planes de continuidad para enfrentarlos y superarlos sin comprometer la vida de los negocios. Se está empezando, pero es muy lento", agregó.

Enfatizó que, según la casuística, por lo menos una vez al año toda empresa es afectada por un desastre.

En ese sentido, explicó que la aplicación de sistemas de gestión de continuidad del negocio ayuda a entender procesos críticos del mismo y el impacto de los conflictos, lo que permite mejorar la resistencia de la empresa, tener procesos sólidos de recuperación y garantizar la supervivencia en el tiempo.

RECOMENDACIONES

Un desastre es un evento que altera los procesos críticos de la organización que afectan su misión y degrada su servicio a un punto donde el impacto financiero y operacional se convierte en inaceptable.

"Para poder identificar eficazmente en la empresa el riesgo, es esencial, comprender e identificar las amenazas en las áreas funcionales, y como estos peligros se relacionan con otras áreas de la compañía y con la estrategia corporativa", destacó.

Según el vocero de SGS Academy, las amenazas no se pueden ignorar. "Basta con observar los problemas que enfrentan las empresas en el Perú y el mundo para entender que el riesgo es real. Los planes de continuidad de negocio tienen el objetivo de eliminar, aminorar, transferir dichos riesgos o preparar a la compañía para aceptarlos", enfatizó.

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Un estudio de la Universidad de Texas reveló que solo el 6% de compañías que sufren pérdidas catastróficas de datos logran sobrevivir, el 43% nunca podrá reabrir su negocio y el 51% tendrá que cerrar en dos años. Una paralización no controlada de más de ocho horas en una empresa causa una pérdida irreversible al negocio.

Fuente: El Comercio

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Lambayeque: SUNASS y EPSEL emprenden acciones ante riesgo de desastres Lambayeque: SUNASS y EPSEL emprenden acciones ante riesgo de desastres


Lambayeque: SUNASS y EPSEL emprenden acciones ante riesgo de desastres

La Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS), en coordinación con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción de Riesgo de Desastres (CENEPRED), capacitaron a treinta funcionarios de EPSEL. La finalidad es brindar asistencia técnica al prestador del servicio de saneamiento.

El objetivo del taller fue abordar los lineamientos, estrategias, acciones, procesos y protocolos establecidos en la ley del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (SINAGERD), así como avanzar en la implementación de los mismos en la entidad prestadora de servicios de saneamiento de Lambayeque (EPSEL).

 

Por otro lado, se enfatizó que el regulador debe brindar los lineamientos técnicos y normativos para la gestión prospectiva y correctiva de la GRD, así como dar el apoyo correspondiente para que los prestadores de servicios cuenten con planes de contingencia, prevención y reducción, los mismos que deben plasmarse en programas y proyectos.

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La principal función de la SUNASS es exigir que los servicios de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas servidas, sean brindados en condiciones de calidad, preservando las fuentes de agua y promoviendo su uso más racional para darle sostenibilidad.

Fuente: La República

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“Si no hay reubicación al menos que nos protejan” “Si no hay reubicación al menos que nos protejan”


“Reubicación. Si no hay reubicación al menos que nos protejan”

Reubicación. Aún no ha llegado la segunda ola invernal del año y los más de mil habitantes del corregimiento La Chapetona, en El Peñón, municipio a orillas del río Magdalena, están angustiados, pues anualmente son afectados por dos temporadas de intensas lluvias que no solo provocan un crecimiento desmedido del río, también traen temor y pérdidas materiales.

Por eso, a dos meses que inicien las lluvias y tras el anuncio del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), sobre la alta probabilidad de que este año se dé un nuevo fenómeno de El Niño, piden al Gobierno nacional que tome las medidas necesarias para evitar que una vez más tengan que sufrir los estragos de la naturaleza.

“Queremos que hagan las correcciones, cada vez que viene la ola invernal hay inundación en todo el corregimiento. Tenemos casi una década de estar aquí bajo agua, por eso queremos que hagan una muralla de protección para que los habitantes nos sintamos cómodos y no suframos tanto”, aseguró Elexis Jiménez Fonseca.
La comunidad comentó que los más afectados con esta situación son los niños y adultos mayores, quienes están expuestos a enfermedades y epidemias.

“Merecemos tener una vida digna, aparte de las inundaciones tenemos que lidiar con enfermedades y epidemias, en donde los más afectados son los niños y ancianos. Para nadie es un secreto lo que diariamente vivimos, por eso pedimos que hagan algo”, afirmó Deimen Pabón, concejal de El Peñón.

Resignados

Residentes de La Chapetona señalaron que hace más de cinco años les aseguraron que los iban a reubicar, debido al peligro que representa el río para el corregimiento, sin embargo, a la fecha, dicha reubicación no se ha hecho efectiva.

“Hemos venido esperando tanto la reubicación que ya creemos que eso no se va a dar, entonces exigimos que por lo menos nos hagan una muralla de protección, que el Gobierno nos ayude y nos dé soluciones”.

Tras conocer las quejas de la comunidad, Jorge Díaz, alcalde (e) de El Peñón, explicó que desde su posesión como mandatario inició la revisión de las obras y proyectos que están estancados, para valorarlos y darles viabilidad.

Explicó la situación que vive La Chapetona. “La realidad es que siempre se inunda, por eso el alcalde que está suspendido le prometió a la comunidad un cerramiento con palos de madera, sin embargo, no se puede hacer una inversión sin saber si esa es la solución que se necesita”.

Díaz aseguró que solicitó una visita técnica a la dirección de Gestión de Riesgo del departamento, así como a las secretarías de Infraestructura y Planeación, y a Cormagdalena, para que diagnostiquen lo que realmente se necesita para acabar con el problema de las inundaciones. “No quiero engañar a las personas, la idea es hacer las cosas pero bien hechas, por eso ya se está haciendo la gestión para hallar una verdadera solución”.

Ariel Zambrano, director de Gestión de Riesgo departamental, confirmó que el alcalde encargado pidió el acompañamiento para retomar los proyectos que ya existían. El plan es trabajar en conjunto para hacer una actualización de los escenarios de riesgo que hay en el municipio y tomar las medidas pertinentes.

Zambrano explicó además que las necesidades de El Peñón, así como de los demás municipios en riesgo, están contempladas en el Plan Departamental que será presentado a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). “Como departamento, dentro de nuestro plan departamental, tenemos focalizado un plan maestro para presentar a la UNGRD, para que nos ayude a complementar esas acciones específicas que se necesitan en los municipios”.

El funcionario solicitó a las corporaciones autónomas y al Gobierno nacional trabajar de la mano para que estos proyectos sean ejecutados. “Sin el concurso del Gobierno nacional es imposible cumplir la tarea al 100 %, el proyecto que hemos creado será un piloto para los lugares donde sufren afectaciones similares, y permite mirar el escenario de cómo se debe hacer todo”.

La reubicación

Entre 2010 y 2011, más de 20 mil familias del departamento quedaron damnificadas con la llegada del fenómeno de La Niña, haciendo que los gobiernos nacional y departamental tomaran medidas para ayudar a los afectados y protegerlos ante futuros eventos invernales. Para el caso especifico de La Chapetona, en octubre de 201,2 tras el Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Alcaldía diseñó el Plan Municipal de Gestión de Riesgo, en donde formuló acciones concretas para mitigar las consecuencias de los fenómenos naturales. Una de ellas fue la reubicación de La Chapetona, “debido al alto riesgo de inundación que se presenta en la zona”, reposa en el documento, donde además se habla de la construcción de 216 viviendas y bienes de tipo colectivo en el cerro de Varela. Eran $15 mil millones los que se necesitaban para tal reubicación, por lo cual solicitarían apoyo a entes nacionales y departamentales como UNGRD, Ministerio de Vivienda Ciudad y Territorio, y Fondo Nacional de Recursos (FNR).

El alcalde encargado aseguró que no se puede dejar de lado la reubicación. “Sí existe el proyecto de reubicación, pues en el programa de Gobierno está contemplada y eso no puede pasarse por alto, hay que cumplirlo, por eso la idea es hacerla realidad. Yo ahora estoy encargado, pero sea yo o el próximo alcalde que llegue deberá hacer lo necesario para el beneficio de la comunidad”.

Fuente: El Universal

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Todo listo para el simulacro multipeligro que será este viernes 24 Todo listo para el simulacro multipeligro que será este viernes 24


Todo listo para el simulacro multipeligro que será este viernes 24

El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) ultima los detalles para el Simulacro multipeligro que se desarrollará este viernes 24 de agosto en zonas de alto riesgo de diversas regiones del país con la finalidad de mejorar la capacidad de respuesta de la población y autoridades.

El simulacro multipeligro busca mejorar la preparación ante fenómenos naturales recurrentes como son: los sismos, deslizamientos, inundaciones, actividad volcánica, erosión fluvial, aluvión, huaico, vientos fuertes e incendios forestales.

Según el Indeci, los gobiernos regionales y locales, con la asistencia técnica de dicha institución, han definido sus respectivos escenarios para el simulacro en base a los fenómenos naturales o generados por la actividad humana más recurrentes en sus respectivas jurisdicciones.

El Indeci agregó que a través de las Direcciones Desconcentradas a escala nacional ha movilizado personal especializado para apoyar en el planeamiento, organización, ejecución y evaluación de los simulacros en las diversas regiones del país.

Por ejemplo, en Moquegua, las autoridades regionales desarrollarán el simulacro por actividad volcánica en las zonas próximas al volcán Ticsani con la finalidad de ejercitar los procedimientos de evacuación hacia zonas seguras en caso de emergencia.

En Lima, se ha previsto el desarrollo de un simulacro por sismo y deslizamiento en los distritos de Independencia sector Túpac Amaru, en El Rímac en la zona de Flor de Amancaes en el sector La Cantera y San Juan de Miraflores en el asentamiento humano Nueva Rinconada donde se movilizará a las autoridades locales, instituciones de primera respuesta y población organizada para ejercitar los procedimientos de evacuación hacia zonas seguras previamente establecidas por las instituciones especializadas.

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Por último, el Indeci recordó que es el organismo técnico adscrito al Ministerio de Defensa responsable de los procesos de preparación, respuesta y rehabilitación en el marco de la Ley del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres en el Perú.

Fuente: Andina

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