Una voz aliada en Los Polvorines

La gran mayoría de habitantes en el Asentamiento Humano Los Polvorines, ubicado en el distrito de 26 de Octubre, en el departamento de Piura, vive en situación de vulnerabilidad. Conviven con la pobreza, reflejada en sus viviendas humildes; y con el peligro, que se asoma cada vez que el cielo oscurece y se lanza a llover.

Cerca de 3500 familias corren el riesgo de perder sus casas si llueve con intensidad. Su cercanía con la laguna Santa Rosa, que conecta a todos los drenes que se crearon para que el agua de las fuertes lluvias que aparecen en Piura desemboque, los coloca en esa situación.

Los Polvorines es uno de los tantos asentamientos ribereños del país que son altamente vulnerables debido a su ubicación y precariedad. La solución drástica en este tipo de zonas está en el desalojo de las viviendas. En lugares como Los Polvorines la gente no debería vivir. Pero no es tan sencillo. ¿Cómo trasladar a otra zona a miles de familias que llevan años habitándola? La forma más sensata de ayudarlos, entonces, está en mejorar su resiliencia.

Con ese propósito nace el proyecto Aliados ante inundaciones, ejecutado desde hace tres años por Soluciones Prácticas, que ha conseguido, entre otros resultados, mejorar la gestión del riesgo de desastres a nivel comunitario en Los Polvorines. Para lograrlo ha sido fundamental el aporte de gente como Marisol Aramburú, brigadista del proyecto. Ella nos cuenta que en un inicio le costó involucrarse, pues “creía que la iba a pasar mal”, pero luego se convenció. “La realidad fue otra”, nos dice.

Luego de recibir las capacitaciones y convertirse en brigadista, Marisol se involucró por completo con el proyecto, y decidió ser la voz de Soluciones Prácticas, replicando el mensaje a todo su pueblo. “Me di cuenta de que estaba aprendiendo muchas cosas, y que todo lo podía poner en práctica, primero con mi familia y luego con mi comunidad. Mi discurso como brigadista tuvo muy buena acogida en muchos de mis vecinos, que se mostraron siempre muy entusiastas a lo que yo les podía contar”.

Marisol es una aliada fundamental para el proyecto. Se dedicó a trasladar lo que venía aprendiendo visitando casa por casa a todos sus vecinos, enseñándoles temas puntuales, como a construir un albergue temporal o a utilizar de buena manera las rutas de evacuación. Pero sobretodo los involucró con su situación de vulnerabilidad, y no para alarmarlos, sino para contarles que podían superarla.

“Ahora tienen buena predisposición para aprender. Por ejemplo, cuando empezaron las lluvias, lo que llovió fue inmensamente inferior a otras ocasiones, pero en lugar de relajarse y dejarlo pasar, la gente actuó como si estuviésemos en situación de riesgo. Pusieron en práctica lo aprendido, y estuvieron alertas y preparados”.

Ser la voz del proyecto le ha cambiado la vida a Marisol. “Tengo una inmensa felicidad por saber que soy útil para la sociedad”, señala, y en Los Polvorines le creen.

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