Fecha de publicación: 06/02/2017

El miedo se dibuja en sus rostros y las invocaciones religiosas, sin importar el credo, son lo que más pronuncian los labios de mujeres y hombres que esperan un milagro, el que no llueva más por ahora. La inclemencia de la naturaleza les arrebató –en solo dos días– lo poco que tenían, como sus precarias viviendas y enseres.

Fue suficiente 48 horas para que las precipitaciones pluviales azoten a la región Lambayeque. El reporte del Centro de Operaciones de Emergencia (COER) reportó más de 16 mil afectados, 3 mil damnificados, así como 3 mil viviendas afectadas y 800 casas colapsadas e inhabitables.

El panorama no es alentador para nadie. Los especialistas no tienen duda de que el intenso calor y el cielo grisáceo por la formación de nubes seguirán acompañándonos.

Una y mil historias se entrelazan, pero con un solo común denominador: las consecuencias graves que deja la inclemencia de la naturaleza en infraestructura, comercio y turismo, con una población que no está preparada y con la actuación de las autoridades no del todo responsables, como es el caso de la Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento de Lambayeque (Epsel).

La realidad

“Mis hijos y yo le pedimos a Dios que no nos desampare, que tenga piedad”, expresa Cristina, quien es una humilde madre de familia. Ella vive en el pueblo joven José Olaya y no solo tiene que sortear su condición económica precaria, sino también los estragos de las lluvias. 

Su vivienda construida de material rústico todavía se mantiene firme. Unas vigas gruesas sostienen el techo de barro de su morada que aún cuando sus estructuras están humedecidas por las filtraciones del agua la cobija junto a sus seis menores hijos y a su engreído Oso, un can de raza mestiza. 

Mientras Cristina afirma que la casa que heredó de sus padres es su único refugio, su pequeño Moisés de cuatro años de edad empieza a experimentar las necesidades de esta vida. Descalzo, con sus pies cubiertos por el barro y con una tina en mano, ayuda a su madre a retirar el agua de su vivienda.

Este drama es similar al de muchos lambayecanos que con temor viven el día a día a raíz de las precipitaciones pluviales. Empero, hay otros pobladores que atraviesan circunstancias críticas, pues literalmente quedaron en la calle. La lluvia se llevó todo.

Quizá el optimismo de Cristina de que el cielo dejará de llorar quedará como un buen deseo; en razón que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) emitió por segunda vez la alerta roja nivel 4 que inicia hoy hasta el  9 de febrero próximo, lo que significa que lluvias fuertes seguirán registrándose en las regiones de Lambayeque, Tumbes, Piura y La Libertad.

Son los distritos de Chiclayo con 149 puntos críticos con un millón de metros cúbicos de agua en su territorio, José Leonardo Ortiz (JLO), Pítipo, Manuel Antonio Mesones Muro, Pacora y Jayanca, los principales afectados.

Daño agrícola

El pronóstico de una sequía que se informó en diciembre del 2016, sufrió un revés.

Las plegarias de los hombres del campo para que llueva fueron escuchadas por la madre naturaleza en demasía. Un último reporte precisa que el río La Leche, el canal Taymi Antiguo (Pítipo) y las quebradas Zaranda, Fala Falita, Sensi y Vichayal, que cruzan los distritos de Jayanca, Pacora, Motupe, Manuel Mesones Muro, se han desbordado.

El secretario técnico del Comité de Defensa Civil, Carlos Balarezo Mesones, refirió que se solicitó apoyo a la Fuerza Aérea para evacuar a las familias que se encuentran aisladas a causa de este hecho.

A su turno, el alcalde de Pítipo, Luis Valladolid Terrones, manifestó que el rebosamiento de la Zaranda dejó incomunicados a 32 caseríos en los que viven más de 27 mil habitantes. Añadió que aguas arrasaron con los cultivos de arroz, caña de azúcar y uva. 

“Más respeto”

Cabe indicar que de las 38 municipalidades no todas han respondido a la emergencia. La comuna de JLO hasta ayer no informó sobre los daños en la jurisdicción.

Asimismo a la reunión técnica que desarrolló el COER y que dirigió el gobernador regional Humberto Acuña Peralta no acudieron ni representantes ni el alcalde de la Municipalidad Provincial de Chiclayo (MPCh), David Cornejo Chinguel. Lo mismo sucedió con los funcionarios de Epsel.

El jefe de la Oficina Defensorial de Lambayeque, Julio Hidalgo Reyes, remitió un oficio al presidente del directorio de la EPS, César García Espinoza, para exigir la presencia de los profesionales en las diligencias.

Y en respeto a los pobladores solicitó que se evacúen las aguas servidas y se bombee los emisores, pues de lo contrario se denunciará en la Fiscalía y se comunicará a la Contraloría General de la República. “Se invoca a todas las autoridades a sumar esfuerzos”, recalcó.

En Pimentel se consumiría agua potable con aguas residuales

A raíz de la declaratoria de emergencia dictada por el Gobierno central, el gerente regional norte de la Contraloría General de la República, Nelson Guevara Altamirano, informó que se intervendrá con brigadas de técnicos en el Gobierno Regional de Lambayeque (GRL) y las municipalidades a fin de cautelar la transparencia de los recursos en razón a la modificatoria presupuestal que realicen.

Paralelamente el gerente regional de Salud en Lambayeque, Pedro Cruzado Puente, anunció la alerta roja en cuatro hospitales (Hospital Las Mercedes, Hospital Regional Lambayeque, Hospital Belén en Lambayeque, Hospital de Ferreñafe) y 188 establecimientos de salud con la participación de 4 mil trabajadores.

La Fiscalía de Prevención del Delito intervino en el distrito de Pimentel ante la denuncia por la presunta mezcla de aguas servidas con agua potable. También se debe indicar que las condiciones del mercado Modelo no son favorables. Los aniegos empeoran su vetusta estructura. Son 320 brigadistas del Ejército que apoyan en la emergencia, pero hay disponibilidad de 600 soldados.

Fuente: http://larepublica.pe/impresa/sociedad/845354-mas-de-16-mil-afectados-dejan-lluvias-en-lambayeque

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