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Fecha de publicación: 26/05/2017

Es oportuno realizar un balance en el campo de la salud para no cometer los mismos errores. Una primera lección es la necesidad de proteger y fortalecer la infraestructura sanitaria, ya que muchos centros de salud colapsaron por estar ubicados en zonas inadecuadas y vulnerables. Otra lección es la necesidad de respuesta epidemiológica inmediata, en paralelo a la emergencia, para evitar brotes epidémicos como ocurre en el norte con el actual incremento de dengue, chikungunya y zika. Urge fortalecer la atención médica en las zonas afectadas y la rectoría del Ministerio de Salud, para una acción coordinada y descentralizada y un mejor uso de los recursos. También hay que escuchar a los profesionales de salud de la zona y a los habitantes de la misma, ya que pueden tener valiosa información para la toma de decisiones.

Situación alarmante
Tomy Villanueva, docente UNMSM

Los primeros meses del año fueron devastadores para los peruanos que habitan zonas vulnerables a lluvias y huaicos en diferentes regiones del país. Esto ha puesto en evidencia que no tendríamos un sistema de prevención y de respuesta eficientes frente a los desastres naturales, como lo ha dejado entrever algunas de nuestras autoridades. Aunado a los mínimos recursos presupuestales que se destinarían para tal fin, esto se podría agravar con la aparición de enfermedades respiratorias y/o gastrointestinales, u otro tipo de enfermedades infecto-contagiosas, además del dengue, la chikungunya entre otras patologías, poniendo en serio riesgo a los ciudadanos de las zonas vulneradas. Es urgente tomar las medidas necesarias para evitar la propagación de estas enfermedades que perjudicarían la salud de las poblaciones asoladas por la naturaleza.

Fuente: http://larepublica.pe/impresa/opinion/878880-desastres-y-salud

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